Zapping

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Hay formulas infalibles que han demostrado dar buenos resultados, pero que han sido tan explotadas que en ocasiones se corre el riesgo de caer en lugares comunes, algo que ya he mencionado en ocasiones anteriores.

En el mundo de la cultura popular hay leyes que son inamovibles, por más que queramos luchar en contra de ellas. “Las segundas partes nunca son tan buenas” (excepciones muy claras, eso sí). “El negro siempre es el primero en morir en las películas de horror” (o la variación con The Walking Dead que cada vez que muere un negro entra otro). “No debes tener un personaje favorito en Game of Thrones porque seguro muere”, y por desgracia “Bryan Fuller está maldito”.

Siempre he sido una atascada -en el buen sentido de la palabra-. Si algo me gusta me atasco hasta que no puedo más, ya sea comida, libros, canciones, series. Cuando encuentro uno de esos programas de los que me enamoro, no los dejo ir hasta que se acaban los capítulos.

Hay que ser honestos, el universo de los superhéroes es muy extenso. Seguirle la pista a los cientos de personajes enmascarados que luchan por el bien -la mayoría de las veces-, es un reto casi imposible de cumplir. Por eso siempre hay algunos que sobresalen más que otros.

Hay historias con las que todos crecimos y que ya pasaron a ser parte de nuestra vida. Todos sabemos que Darth Vader es el papá de Luke y Leia. Todos sabemos que Superman viene de Krypton. Que Spock y Kirk son uno de los mejores romance en la historia.

Mucho se ha dicho que estamos en la mejor –y peor- época para ser geek. Aunque por décadas las historias de ciencia ficción y de comics han sido parte de la cultura popular de unos 10 o 15 años para acá se ha dado una proliferación de películas y series de superhéroes que han resultado un arma de doble filo, pues a pesar de que nos presentan a nuestros personajes en nuevas versiones, también se ha vuelto cool ser geek, cuando el geek ha estado acostumbrado, casi por definición, a ser un relegado social y un rechazado.

Una de las formulas más usadas y que mejor han funcionado en películas y series de televisión son las parejas disparejas, esa combinación de dos personajes completamente diferentes que al final acaban siendo la combinación perfecta.

Hay que aceptarlo. Ya es vomitiva la cantidad se series de televisión de abogados, las hay de todos los colores y sabores del arco iris, no digo que sean malas, sólo que ya son tantas que no hay forma de que se pueda ver algo original.