Zapping

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Jessica Jones es de las mejores series de televisión de los últimos años. Esta es una idea que ha circulado en medios, redes sociales, pláticas de café y demás desde que se estrenó la primera temporada en noviembre pasado. Y es algo que no pienso refutar, sino respaldar e incluso sustentar.

La originalidad es difícil de encontrar hoy en día. Las grandes productoras parece que se han quedado sin nuevas ideas y se (sobre)vive de la reactivación de historias viejas. En el cine y la televisión estamos viendo de refritos de refritos, de refritos. En ocasiones salen cosas buenas y en ocasiones cosas que no vale la pena ni mencionar.

A pesar de que ya había cerrado el ciclo de series de superhéroes, es imposible no caer una vez más en ese género, teniendo en cuenta no sólo la variedad que ya hay en el aire, sino las que vienen en camino.

Hay ocasiones en las que estamos tan acostumbrados a lo que vivimos en la actualidad que nos cuesta creer cómo eran las cosas antes.

Antes de entrar en tema he de hacer una confesión. Si hay algo que me molesta son los esnobs de la cultura popular. No me considero una especialista en la materia, soy solo una niña geek que pasa demasiado tiempo viendo series y películas en vez de hacer cosas de más provecho. Eso no me hace una persona con una voz reconocida para hablar sobre estos temas y sólo vierto en estas líneas mi opinión personal sobre lo que me topo en el camino.

Hay algo como seres humanos que nos atrae hacia historias que nos hacen sentir miedo. Una parte de nuestro subconsciente disfruta estas versiones ficticias de realidades que nos alteran los sentidos, por eso hay tantas películas de fantasmas, de exorcismos, de zombies, de vampiros y demás escenarios sobrenaturales, que nos hacen aterrorizarnos, pero que al final los podemos sobrellevar porque sabemos que ese tipo de cosas nunca podrían pasar.

Estamos en una época en que la tecnología es parte ya inseparable de nuestras vidas. Las redes sociales, las computadoras personales, los celulares. Todos estamos conectados incluso cuando dormimos. Esto pareciera algo ya casi natural, algo cotidiano, pero también representa que hoy más que nunca somos vulnerables a cualquier usurpación de nuestra vida personal.

Desde hace algunas semanas una marca de refrescos inició una campaña publicitaria con la cual busca cambiar el significado de hacer las cosas “a la mexicana”. Como se puede ver en los diferentes promocionales, “a la mexicana” es hacer las cosas mal, o al fregadazo, y la idea es cambiar este concepto, como una forma de revalorizar lo que es ser mexicano.

Normalmente para escribir sobre alguna serie me espero a que haya varios capítulos para tener una idea clara de cómo se puede desarrollar la historia y no irme con la primera impresión. En esta ocasión decidí descartar esta regla y lanzarme de lleno con sólo 63 minutos de un programa.

La nostalgia por el pasado, por las historias que marcaron una época, pareciera el común denominador de las producciones recientes. Tanto en el cine como en la televisión vemos remakes, reboots, versiones nuevas y “mejoradas” de personajes clásicos.