Plumas B

Plumas B

Un imperativo de la propaganda mediática es que teniendo acceso al escenario no se puede ir impunemente a contra-corriente de las ideas dominantes. Michel Onfray[1] quizá en algún momento parecía ser la excepción pues haciendo del ateísmo su “changarrito” atrajo las miradas a un pensamiento que tan sólo hace una década había sido ocultado por los líderes de de opinión. Allí radica su incontestable mérito. Un mérito que sin embargo acarrea riesgos.

 

Con las debidas distancias, la discusión que tuvo lugar en la Cámara de Diputados a propósito de la reforma política podría ser un adelanto de la tónica que adquirirá la disputa por la Presidencia de la República y de la disyuntiva en la que podría ubicarse ésta: el resurgimiento del pasado autoritario, clientelar y corporativo -en muchos ámbitos todavía intacto- o la apuesta por una tercera vía que tome distancia tanto de esta amenaza como de la fallida estrategia de seguridad emprendida por la actual administración.

El relativismo extremo es siempre conservador porque justifica la falta de opiniones tras conceptos como “culturas o fundamentos religiosos diferentes”, es por eso que uno debe tener suficiente información antes de dar una opinión ya sea a favor o en contra de algún evento o fenómeno social

Héctor Rodrigo @HectorRodrigo ¿Quiere ser parte de la crema y nata de este país? Éntrele con todo a un partido político. Le voy a decir por...

De acuerdo a lo que puntualizaba la semana pasada, toda organización informativa, posee, al menos de manera tácita, una línea y algunas políticas editoriales, cuya aplicación determina el despliegue noticioso cotidiano que hace el medio en cuestión.

De nuevo Almodóvar. Bastaría con eso para saber de qué se trata la nueva película de este afamado director español. Para muchos el sólo nombre ya representa un universo completo, y cuenta con un club de fans bastante numerosos en Francia y en EE.UU, países que parecen entender ese sórdido mundo lleno de colores y extravagancias y que aplauden en festivales y presentaciones. Es indudable la labor mediática y comercial de este sr.

Chris McCandless, después de graduarse de la universidad de Emory en 1990, donó sus ahorros de 24 mil dólares a instituciones de caridad, vendió su coche, quemó el dinero que le quedaba y empezó a viajar por Estados Unidos, rumbo a Alaska, utilizando el sobrenombre de Alexander Supertramp.