Bajo el volcán

Bajo el volcán

Esta columna debería sólo intitularse “el acoso a María Rivera”. Pero el hostigamiento se sucedió a partir de los comentarios que ella expresó en su cuenta de Twitter a razón de la lamentable muerte de Rafael Tovar y de Teresa.

Una de las principales razones del aumento de la violencia en México, nos dicen, es la falta de oportunidades de desarrollo para los jóvenes.

Nunca he tenido casa propia. Cuando azotó la crisis de 1995 por suerte tenía carro, un Tsuru II. Así que cuando se me acabó el presupuesto para poder pagar la renta de una habitación, agarré mis chivas y me puse a dar vueltas por la ciudad.

Para llegar al Chical, desde Colima, hay que tomar la carretera a Coquimatlán y luego una desviación que se convierte en brecha antes de cruzar el río Armería sobre dos vados de concreto que funcionan muy bien salvo cuando hay creciente

Si estudias eso vas a acabar de maestro”, solía decirse desde que estaba en la secundaria a finales de los 80 –probablemente desde antes- y claro: a mí las únicas áreas que me interesaba estudiar eran aquéllas en las que uno “terminaría de profe”.

"Es que no cabe en el carro”, la primera vez que escuché ese pretexto para no darle un aventón a alguien fue en EE.UU. A lo cual, por supuesto, contraargumenté que sí cabíamos, que nos apretujábamos en el asiento de atrás y listo

"¿Quién de ustedes tiene una familia como ésa?” Era mi ejemplo preferido, porque era el mejor para explicar qué diablos es una construcción social.

Allá es a donde van los burros, los que no pasan el examen de la nacional”, solían decirme mis amigos sudamericanos (de Colombia, Chile, Argentina, Ecuador, etcétera) cuando les preguntaba sobre las universidades privadas de sus países hace quince años. A veces matizaban: “hay algunas que no son tan malas; es más, son buenas, pero no más que las estatales”.

E]n 213 J. M. Tomasena (Ciudad de México, 1978) ganó el Premio Nacional de Bellas Artes con el libro cuentos ¿Quién se acuerda del polvo de Hemingway? Y en abril de 2016 apareció su primera novela La caída de Cobra (Tusquets, 157 pp.): un texto duro, apasionado, sobre la idea de justicia y la vida en las cárceles mexicanas. A continuación la entrevista que le hice al autor.

Hay autores que tratan de resolver(se) preguntas fundamentales a través de su obra. Hay otros que procuran cuestiones más bien accesorias y ambos grupos, por descontado, llegan a producir libros indispensables: la apreciación depende mucho de lo que estamos buscando, como lectores, en un momento dado.