“Un perro no es un regalo, no es un objeto”; el valor de adoptar
Ante los problemas de abandono y maltrato que enfrentan los animales, debemos plantearnos una conciencia de bienestar animal, aseguran organizaciones protectoras de animales
Por Lado B @ladobemx
22 de septiembre, 2020
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Gustavo Escalante

Tribi, un perro mestizo, llegó hace unos años a una obra en construcción en Cuautlancingo. En poco tiempo logró hacerse amigo de quienes trabajaban allí y se ganó un lugar en el equipo. Tribi acudía en busca de alimento y compañía, pues pese a pertenecer a una familia pasaba la mayor parte del tiempo sin supervisión; finalmente se quedó a vivir en la construcción.

Cuando la obra concluyó y los trabajadores tuvieron que partir para laborar en otro lugar, decidieron no abandonarlo a su suerte, así que lo llevaron a un refugio. 

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Así como el caso de Tribi, hay muchos. El Inegi calcula que en México siete de cada diez perros viven en la calle. Y, tan solo en Puebla y su zona conurbada, de acuerdo con datos de organizaciones protectoras de animales, en promedio se registran diez reportes de abandono y/o maltrato animal diario. 

Para Carla Fernández, directora de la organización Voz Animal, estos reportes son fundamentales para el cuidado de los perros, ya que permiten comenzar un proceso de rescate por parte de las organizaciones protectoras: una captura amigable y responsable, para luego darle rehabilitación física y emocional al canino, así como desparasitarlo, esterilizarlo y vacunarlo. 

El propósito último de este proceso es que el perro rescatado, sea apto para comenzar un proceso de adopción en cualquier momento y encontrar un hogar. 

Este 23 de septiembre en que se conmemora el Día mundial del perro adoptado (sí, aunque no lo creas, existe), decidimos hablar con algunas organizaciones protectoras de animales, con el fin de saber más acerca de los protocolos de rescate de los perros de la calle; en qué consiste la adopción responsable; y sobre cómo crear una conciencia en torno al bienestar animal.

El proceso de adopción, una manera de asegurar el bienestar animal

Adopción de perros

Foto: Olga Valeria Hernández

Leticia Gallardo de Tovar, directora operativa de la fundación Dejando Huella y coordinadora de vinculación institucional del Movimiento Animalista de Puebla, manifiesta que la adopción es ofrecer la oportunidad de un hogar a un animal que lo necesita.

Además, destaca que a través de esta se promueven valores como la empatía, la compasión y el respeto por la vida. También comenta que la adopción contribuye a disminuir la demanda de venta de animales, y así frenar el mercado de venta, propagación y explotación de los mismos.

Las organizaciones protectoras de animales tienen un protocolo especial para dar en adopción a los perros que viven en sus refugios. «El proceso de adopción lleva tiempo y requisitos. Cuando las personas hacen [el proceso] toman conciencia de que [un perro] no es un regalo, no es un objeto; desde ahí ya es un mensaje súper valioso: el de adoptar», comenta por su parte la co-fundadora de Adopta Puebla, Lucía Venegas. 

Particularmente, en el refugio Voz Animal el procedimiento de adopción es el siguiente: 

  1. El postulante comienza llenando un formulario para determinar si es apto para cuidar a un perro, y saber si este habitará un espacio en condiciones dignas para su bienestar (debe proporcionar datos generales, el tipo de residencia donde vive, y si ha tenido mascotas anteriormente). 
  2. Tras este primer filtro se le hacen una serie de entrevistas al candidato para conocer más a fondo su relación con mascotas anteriores (en caso de haber tenido), y para que conozca al perro que desea adoptar. 
  3. Finalmente, la persona firma un contrato de adopción y se establece una prueba de adaptación con el nuevo dueño (en promedio dura tres semanas). 

Todos los requisitos que establecen las organizaciones protectoras de animales tienen el propósito de garantizar el bienestar del perro dado en adopción, así como asegurar que no vuelva a caer en el abandono.

Cada persona que se propone adoptar un perro debe considerar su perfil de necesidades: la rutina física, el nivel de actividad, la alimentación y los cuidados, pues dependerán del tamaño, estilo de vida y necesidades físicas de cada uno.

Asimismo, la rutina de cada dueño debe ser considerada al momento de pensar en una adopción, pues tiene que existir un acoplamiento entre el animal y la persona que será responsable de él. 

Este proceso es estricto y cuidadoso con cada candidato, porque el compromiso de cuidar a un perro es a largo plazo y debe asumirse durante todas las etapas de su desarrollo: desde su juventud hasta su vejez. 

Esto es algo que debe quedar muy claro para las personas interesadas en adoptar, pues Carla Fernández considera que el abandono de mascotas generalmente se da por la falta de compromiso de algunos dueños.

¡Imagínate: un perro en promedio vive entre 10 y 15 años, esto son de 56 a 80 años en edad canina para perros pequeños, y de 63 a 93 años si son perros de tamaño grande! 

La adopción responsable vs adoptar en la calle

Lucía Venega, de Adopta Puebla, confiesa que, para ella, hablar de un perro adoptado es hablar de un animal que «ya fue rescatado de calle, que ya cumplió con un protocolo de salud con las distintas asociaciones, [es decir,] el perro que se da en adopción ya es sano”.

Sin embargo, aclaró que un perro que es rescatado por asociaciones protectoras de animales, “no tiene la [misma] condición que [uno directamente] rescatado de la calle, que no sabes cómo lo llevas a tu casa». 

Una «adopción responsable va mucho más allá de recoger a un perro y reubicarlo, nada tiene que ver con la locación», señala Fernández, haciendo referencia a las adopciones que se dan por parte de personas no capacitadas para esto, y que es común ver a través de redes sociales. 

Pues, aunque motivadas por buenas intenciones, estas personas ignoran todo el proceso de recuperación por el que debe pasar un perro antes de volver a tener un hogar. La adopción responsable desde las fundaciones es la única que garantiza el bienestar del animal. 

El camino hacia una cultura de conciencia del bienestar animal 

Foto: Olga Valeria Hernández

Asimismo, Lucía Venegas comenta que el principal problema que enfrentamos como sociedad es la falta de cultura sobre el bienestar animal, lo que se ve en el constante abandono y maltrato en estos. “[Muchas personas] no son conscientes de que los animales son seres vivos que sienten, que necesitan atención». 

Una de las alternativas que considera viables para atender la falta de bienestar animal en los perros es la esterilización, pues «con esto rompemos la cadena de abandono y sufrimiento, porque no sólo salvamos al perro rescatado, sino que salvamos a toda una descendencia». 

Se recomienda que los perros sean esterilizados una vez lleguen a la edad requerida (esto dependerá de cada raza), y si no se desea cuidar a más cachorros. La esterilización no afecta el comportamiento de los animales (por si tenías ciertas reservas sobre esto).  

Respecto al panorama actual en cuanto a cultura de adopción, la activista Carla Fernández de Voz Animal comenta que desde el refugio perciben una participación social cada vez mayor. 

No obstante, destaca la necesidad de crear conciencia social sobre el bienestar de las mascotas, apoyada de un cuidado responsable y de una cultura de amor y compasión, donde busquemos lo mejor para los seres con los que compartimos este mundo.

Coincide con ella Leticia Gallardo de Tovar, al recalcar la necesidad de involucrarnos más como sociedad en temas de cuidado y protección animal, pues respecto al tema de maltrato, por ejemplo, no existen datos oficiales que expongan la situación, ni a nivel estatal ni municipal.

Por último, el personal de Voz Animal animó a todas las personas a dejar a un lado los prejuicios que se puedan tener en torno a los perros rescatados de mayor de edad, así como particularmente hacia los perros de color oscuro.

De acuerdo don ellos, la gente todavía hace distinciones: prefieren adoptar perros pequeños y jóvenes, por parecerles más encantadores, que perros viejitos o perros de color negro. Esta diferenciación es injustificada, pues cualquier característica de un perro no hace que pierda su capacidad de ofrecer gratitud a sus dueños, como cualquier otra mascota, ni que esté exento de necesidades y cuidados.  

Tribi fue uno de los primeros miembros del refugio Voz Animal y acompañó a lo largo de cuatro años a muchos perros que, como él, fueron rescatados. Muchos de sus compañeros tuvieron la oportunidad de tener una nueva familia, de vivir una nueva vida llena de atención y bienestar de la que se les había privado. 

Sin embargo, Tribi no tuvo la misma fortuna, pues por su edad nunca fue considerado como un candidato viable para ser adoptado. Y al igual que Tribi hay muchos más perros en espera de un hogar; perros de todo tipo que, independientemente de su tamaño, edad o condición, desean salir de un refugio y celebrar un día como este. 

 

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Si deseas adoptar responsablemente a un perro, puedes contactar a cualquiera de estas tres organizaciones en sus redes sociales. Ya sea Voz Animal, Dejando Huella o Adopta Puebla, estas te ayudarán con todo el proceso de adopción y, si eres un candidato viable, podrás recibir pronto a un lomito en tu hogar. 

 

Foto: Helena Lopes | Pexels

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