CUPS: campañas de alfabetización desde el trabajo comunitario
Mediante campañas de alfabetización en zonas rurales, y ahora en colonias de la periferia de la ciudad, el CUPS de la BUAP hace frente a los problemas de analfabetismo en el estado.
Por Lado B @ladobemx
27 de septiembre, 2020
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Gustavo Escalante

Doña Elena Hernández Torres, de 67 años, no tuvo la oportunidad de estudiar cuando era niña, porque se dedicaba a trabajar para ayudar a sus padres con la manutención de sus seis hermanos. 

Sin embargo, un día se enteró de que a su comunidad, Tepeixco, en el municipio de Zacatlán, había llegado una campaña alfabetizadora. Se inscribió y, al poco tiempo, ya estaba recibiendo clases de lunes a viernes en su casa.

Se trataba de la iniciativa del Centro Universitario de Participación Social (CUPS) de la BUAP, que desde 2001 ha realizado campañas de alfabetización para intervenir en las comunidades al interior del estado que más lo necesitan.

En Puebla el índice de analfabetismo supera la media nacional con 6.4 por ciento, según señalan las cifras de 2018 del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA). La media nacional, de acuerdo con el Instituto Nacional de Educación para Adultos (INEA) es de 3.8 por ciento. 

Este problema es más grave en las zonas más marginadas y en zonas indígenas. Tan solo en el municipio de Zacatlán (donde vive doña Elena), ubicado en la Sierra Norte del estado, en 2015 se registraba un índice de 10.4 por ciento de analfabetismo, con base en datos del Inegi.

El origen de un trabajo comunitario

Foto: CUPS BUAP | Facebook

La iniciativa del CUPS, comenta su directora Mirta Figueroa Fernández, se basa en los programas que inició el INEA capacitando jóvenes para enseñar a leer y escribir, así como en las campañas de alfabetización de 1982 del Centro Activo Freire en la Ciudad de México.

Figueroa indica que el objetivo del Centro es doble: por una parte, buscan mejorar las capacidades de las personas con el aprendizaje de la lectura y escritura y, por otra, fomentar el compromiso social en los voluntarios, al hacerlos partícipes de los problemas existentes en la sociedad.

La directora aclara que quienes principalmente trabajan en las campañas son jóvenes de preparatoria, pero también hay estudiantes universitarios, que desde su área de formación aportan proyectos especializados en las comunidades que visitan. Por ejemplo, imparten cursos de inglés, de cocina; dan asesorías legales; hacen brigadas de salud, etcétera. 

La capacitación y las campañas

Foto: CUPS BUAP | Facebook

Las campañas de alfabetización se llevan a cabo durante las vacaciones de verano. Y previamente se capacita durante cuatro meses a los y las jóvenes voluntarios, no sólo para formarse como alfabetizadores, sino también para aprender a sensibilizarse con las comunidades marginadas y hacer una reflexión sobre las causas y consecuencias del analfabetismo. 

Cuando la capacitación finaliza, se desplazan hacia las comunidades rurales y comienzan su labor.

Una vez en las comunidades, el primer paso es instalar la casa alfabetizadora; usualmente lo hacen en una escuela prestada por la comunidad o en la presidencia. Tras adecuar el lugar para que puedan vivir entre 15 y 20 personas –quienes conforman la campaña–, el espacio se convierte en su hogar durante un periodo de siete a nueve semanas. 

Mirta Fernández señala que no siempre es fácil que la gente acepte tomar clases, puesto que en algunas comunidades desconfían, ya que han sido engañadas varias veces por gente que llega a los pueblos con la promesa de que les enseñarán a leer y escribir, pero lo único que hacen es solicitarles dinero y documentos para no volver más. 

Debido a esto, el personal del CUPS se acerca a la población a través de talleres comunitarios de ciencia, arte, bordado, y cocina (totalmente gratis) para que la comunidad pueda darse cuenta de la labor que hacen y les den una oportunidad de trabajar en conjunto.

El momento en que se ganan la confianza de la comunidad es particularmente especial para Alexia Sánchez Gutiérrez, quien ha participado en dos ocasiones en las campañas de alfabetización. 

“Las personas te ven de una manera tan atenta que parece que has vivido ahí toda la vida; te reciben [en sus casas] sin temor, con mucha amabilidad». Bajo este vínculo de confianza se da el proceso de alfabetización, cuenta.

Todas las mañanas las y los alfabetizadores preparan las clases que darán por la tarde; diseñan cada una con base en las necesidades de aprendizaje de las personas a quienes les toca atender. A las 2:00 pm comienzan a visitarlas casa por casa, y normalmente terminan a las 8:00 pm, pero las sesiones se pueden alargar hasta una hora más.

Cuando terminan las nueve semanas de la campaña, las personas de la comunidad que participaron reciben un diploma, y las y los alfabetizadores se despiden. Se van con la satisfacción de saber que han contribuido a mejorar la vida de las personas. Sánchez considera que el beneficio es mutuo, pues “[las personas de la comunidad] aprenden a leer, pero su esfuerzo y dedicación te dan una lección de vida».

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Para Doña Elena, la lectura ha mejorado su vida, y siente una gran satisfacción al ahora poder leer los letreros de los camiones; ya no se equivoca o se pierde al viajar en transporte público.

También cuenta que cuando aprendió a leer fue a buscar a una de sus hermanas, quien guardaba una gran pila de revistas y cuentos (ya que ella sí pudo acceder a la educación); y le pidió que le prestara algunos. Así, por primera vez pudo conocer, a través de la lectura, un mundo de historias del que por mucho tiempo estuvo excluida. 

El testimonio de doña Elena es uno de entre las más de 6 mil 890 personas beneficiadas por el CUPS, a través de las 14 campañas que ha realizado, desde su creación, en 190 comunidades del estado.

El futuro inmediato de la educación

Foto: CUPS BUAP | Facebook

A consecuencia de la pandemia, las campañas de alfabetización en zonas rurales no se realizaron este año, pero el CUPS trabaja permanentemente con niños y niñas que no acuden a la escuela en comunidades de la periferia de la ciudad (Cerro del Marqués en La Resurrección, Barranca Honda en Xochimehuacan, San Miguel Canoa, y la colonia Aquiles Serdán) para atender sus necesidades de aprendizaje, como aprender a leer y escribir, pero también su bienestar físico y emocional.

A decir de Mirta Figueroa Fernández, una alternativa para seguir con el trabajo de la alfabetización es capacitar en línea a estudiantes universitarios, con el propósito de que ellos puedan alfabetizar a sus vecinos. Este es, por ahora, el camino que la directora del CUPS vislumbra para continuar con la alfabetización; por lo que ahora trabajan en llevar a cabo estas capacitaciones que, esperan, pronto se realicen.

De acuerdo con la directora del CUPS, «la brecha de rezago educativo se abrirá aún más después de esta pandemia, porque habrá muchos jóvenes y niños que no podrán regresar a la escuela, que perderán el ciclo [escolar]”, por lo que apela a la solidaridad (de la sociedad y el gobierno) para enfrentar este panorama futuro de posibles dificultades en el entorno educativo.

*Foto de portada: CUPS BUAP

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