#Alive, otra aventura de horror y zombis surcoreana
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
17 de septiembre, 2020
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¿Qué pasa ahora? ¿Todas las películas hablan de confinamiento o es que esta pandemia hace que notemos más las cintas que tratan de ello? Ya saben lo que dicen: en un momento todas las canciones hablan de nuestro amor, y en otro, todas las películas hablan de confinamiento. ¿Pues qué vamos a hacerle? 

Si no bastó con que Vivarium (2020) de Lorca Finnegan nos recordara la terrible visión de nuestro futuro con una historia claustrofóbica sobre matrimonios y dudas existenciales… era necesario entonces adentrarnos a una aventura de horror y zombis surcoreana -A OTRA aventura de horror y zombis surcoreana- para que entráramos en contexto. 

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Porque tras el fascinante éxito de Yeon Sang-ho con Train to Busan (2016) y su respectiva secuela –Península– pronta a estrenarse, la gente pide más. ¡Mucho más! En tiempos extraños donde los últimos Oscares -realmente últimos- premiaron a una cinta surcoreana, el furor por ese país parece sentirse realmente auténtico. Bueno, si no eres un fantoche de esos que empezó a declararse fan del cine surcoreano solo por la cinta Bong Joon-ho, claro.

Ahora sabemos que el cariño por las historias de zombis, aunque no precisamente como en los viejos tiempos, continúa dando mucho de qué hablar. Ya sea con películas trepidantes de acción y thriller como la mismísima Overlord (2018) de Julius Avery, o parodias interesantes como The Dead Don’t Die (2019) de Jim Jarmusch. George A. Romero, con todo y su estrella en el paso de la fama en Hollywood, estaría orgulloso.

Y para seguir con el legado, se nos une #Alive (2020) del cineasta Il Cho, una película de muertos vivientes o infectados que, si bien muchos la consideran una digna sucesora en este “nuevo cine de zombis surcoreano”, lo cierto es que sigue otros parámetros distintos al de Yeon Sang-ho. 

Primero: debemos dejar en claro que tratamos con una cinta relativamente minimalista que intercambia grandes escenas de acción, por interesantes intervalos de reflexión. Y segundo: “confinamiento” es su verdadero apellido.

Lejos de ser otra Train to Busan con hordas de zombis yéndose al carajo en una suerte de ejército indestructible, #Alive, más bien se inclina por cintas claustrofóbicas del tipo La nuit a dévoré le monde (2018) de Dominique Rocher para generar una interesante crítica social al tecnológico siglo XXI que nos cuenta, a manera de metáfora, cómo el individuo occidental hace frente a un conflicto de talla mundial. 

Y que sea dicho de paso, este conflicto, como lo manejaría el propio cine de Romero, no sería otra cosa más que una suerte de excusa o alegoría para abordar diferentes rubros y temáticas: ya sea la superficialidad de nuestros tiempos, cada vez más evidente por la tecnología o las redes sociales; o al aislamiento mismo como un mal notorio que nos aleja incluso de nuestros círculos más cercanos.

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Esto del “escenario apocalíptico” no es más que un recurso reflexivo y hasta simbólico que nos dice lo terriblemente alienados que ya estábamos mucho antes que los famosos zombis aparecieran. Dotando esta trama aparentemente del montón en algo mucho más interesante o hasta profundo. Aunque tiene sus flaquezas…

De hecho, lo que pocos saben es que #Alive no es precisamente “una película original nacida en Corea del Sur” sino, más bien, una suerte de remake de una película norteamericana de Johnny Martin llamada Alone (2020), solo que esta no se ha estrenado oficialmente pese a que supimos de ella desde el año pasado. 

Sobre cómo un joven ávido por la tecnología intenta sobrevivir desde su apartamento, junto a una chica desconocida que vive enfrente, a un auténtico apocalipsis zombi mientras luchan con sus demonios psicológicos y a la terrible sensación de claustrofobia que transmite el propio confinamiento.

Pero tranquilos otakus empedernidos y amantes de los doramas, que no pretendo decir que #Alive sea una copia descarada o algo por estilo, porque pese contar con la misma historia, ambas películas seguramente tendrán un mérito bastante reconocible. No por nada tener visiones tan distantes una de otra para narrar un mismo suceso, desde la lejana Corea del Sur a la cercana madre patria gringa, es ganancia asegurada… habrá que esperar el estreno oficial de Alone para comprobarlo.

No obstante, lo que sí podemos notar a simple vista es que ambas retoman con fuerza la misma crítica social sobre el aislamiento y la superficialidad del mundo, que es lo más importante.  

Aunque sí debemos de aclarar una cosa para el beneficio de los más exigentes. #Alive ha tenido un éxito descomunal entre los usuarios de Netflix a un punto en el que incluso muchos se disponen a afirmar que probablemente estemos frente a una de las mejores cintas de zombis de los últimos años. Y no solo eso. También hay quienes se atreven a mencionar que es mucho mejor que Train to Busan con diferencia. Pero no coman ansias, que se pueden atragantar.

Ambas afirmaciones me parecen tremendamente arriesgadas. En lo que a mí concierne se encuentra entre las mejorcitas, claro, pero no de la historia sino de los últimos cinco años. Y para aquellos que dicen que rebasa incluso el estilo de Yean Sang-ho pues no sé qué decirles, maldita sea. O se sorprenden fácilmente o simplemente les gusta llevar la contraria para sentirse especiales. ¡Meh!

Pese a que #Alive terminó por enamorarme en su justa medida -repito, en su justa medida- creo que está bastante lejos de convertirse en un producto de referencia. Puede que en alguna conversación casual en el futuro alguien dirá: “¡es la película de zombis que se adelantó al confinamiento!” Y otro responderá: “¡es cierto, pana, era aterradora y apocalíptica!”. Abrirá debates conspiranoicos por estrenarse en medio de una contingencia sanitaria global y todos la pasarán chévere viéndola por enésima vez… pero oigan, tampoco creo que sea para tanto. 

Si hablo de esta película no es precisamente para gritarle al mundo que hemos encontrado el santo grial de las cintas de zombis ni mucho menos. Solo para aclararles que se trata de una bocanada interesante en un momento donde las buenas películas de muertos vivientes escasean. Y es que productos modestitos como este, parecen obras maestras debido a tanta mierda que abunda hoy en día.  

#Alive

Fotograma de #Alive (2020) / Foto: ELMentado Chavez | YouTube

#Alive de Il Cho, lejos de comparaciones con su versión gringa o si se trata de una digna sucesora de las últimas películas de su género, en realidad es la prueba latente de que quizás -solo quizás- estemos frente a una nueva serie de películas que abrirán tendencia a productos enfocados al cine de zombis con casa surcoreana. Imagínate a Bong Joon-ho haciendo una película de horror de este tipo, por ejemplo. ¡Imagínate! Parece un sueño húmedo al que solo faltaría agregarle música de K-pop para celebrar.

No obstante, debemos ser claros y admitir que la película, pese a mostrar un dinamismo y desarrollo de suspenso aceptable, aún en su naturaleza minimalista, cae en los cansinos y predecibles giros ya mil veces vistos de este tipo de películas. Como si su director pretendiera que te olvidaras de pronto de George A. Romero y todo el legado que has visto para que puedas seguir su aventura y fingir que no sabes cómo terminará la odisea. ¡Por favor! Ya no se esfuerzan tanto como antes. 

#Alive cuenta con muchos arcos interesantes a desarrollar, pero su problema es que ya los hemos visto todos y no queda nada nuevo por descubrir. Como si fuera simplemente un pastiche de diferentes escenas de otras películas unidas en una sola. 

Por ejemplo, esa idea de un “vivo” que resulta más peligrosos que un “muerto” y les hace la vida imposible a los protagonistas porque perdió la cordura parece sacado de 28 Days Later (2002) de Danny Boyle o Diary of the Dead (2007) del propio Romero. 

¿O qué me dicen de esa linda e interesante relación a distancia entre dos personajes separados de un departamento a otro mientras se comunican con la tecnología y hacen uso de ella -AHORA SÍ, sin placeres vanos- como un recurso de supervivencia en medio de semejante conflicto? 

Es algo bastante parecido a aquella escena del remake de Dawn of the Dead (2004) donde el personaje de Kenneth, atrapado en un centro comercial, se comunica y hasta juega al ajedrez desde su techo con el dueño de una tienda de armas de enfrente. Solo que con el uso de binoculares y unas pizarras para poder entenderse.

#Alive, aunque destacada como una de las mejores películas de zombis de los últimos cinco años, creo que tampoco es para volverse locos ni mucho menos. Tendrá momentos apasionantes y otros más aterradores, pero creo que encaja mejor como una cinta promedio para pasar el rato. 

Sin embargo, ¿saben qué fue lo que más me encantó? Su intro. ¡Su maldita y jodida intro! Esa música, esos colores, esa presentación. Realmente transmite un horror inconcebible hacia un apocalipsis de este tipo. Sobre enfermedades extrañas que ponen en jaque la vida del hombre. Lástima que ese horror solo se queda reducido en unos cuantos minutos.  

¡No vayan a matarme! Saben que las cintas de zombis me encantan y jamás les diría una mentira. Solo que esta vez no hay mucho que decir y no pretendo exagerar. 

Esto es #Alive queridos padawans… otra aventura de horror y zombis surcoreana.

Sinopsis:

“Una ciudad es infectada por un virus misterioso, haciendo que todo se salga de control y siendo puesta en cuarentena, dejando a dos sobrevivientes completamente aislados y luchando por vivir en una situación crítica.”

*Foto de portada: Fotograma de #Alive (2020) / Foto: ELMentado Chavez | YouTube

 

 

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com