The Hunt, porque en estos tiempos nos tocó vivir
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
13 de agosto, 2020
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Las agendas de lo políticamente correcto nos absorben y nos conquistan. En la tele, en el cine y en el baño. No hay escapatoria alguna para el libre pensamiento, porque “libertad” se ha traducido ahora como “discurso de odio”. Debes aceptarlo porque a esto se le llama evolución. Y debes abrazarlo porque si no eres un fascista. Así es… un sucio fascista que merece ser acorralado, humillado y sentenciado a la tortura mediática más dolorosa de todas: la censura.

No hay mejor manera para definir estos obscuros y horripilantes tiempos que con aquella frase del fantástico novelista británico Eric Blair alias George Orwell: “Si la libertad significa algo, es el derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír”. Probablemente, la profecía, escrita por nada menos que el mejor profeta del mundo -con permiso de Nostradamus-, quien más se acercó a esta maldita distopía. Cuando la avalancha de corrección política que pretende callar bocas que no le satisfacen, de pronto se transforma en aquello que juró destruir.

Bienvenidos a “la caza”. Porque en estos tiempos nos tocó vivir. 

La policía del pensamiento ronda en todas partes. En los rincones más oscuros de las redes sociales para evitar que alguien cometa el delito de escribir una palabra que no merece ser escrita. Cazando al agresor y sentenciándolo la censura. Y también en el mundo del entretenimiento castigando los errores del pasado. Omitirlos o eliminarlos. Hacer como que nunca existieron. 

Una propuesta que peca cuanto menos de inocente por no decir de idiota. Ya lo dijo el actor Idris Elba quien se opuso al veto en el cine y las series de televisión: “No creo en la censura, creo que deberíamos poder decir lo que queramos decir, porque, después de todo, somos contadores de historias.”

Ahora las reglas ya son claras: no más películas con estereotipos raciales. No más canciones con alusiones machistas. Mejorar el mundo que nos marginó, con otro tipo de marginación. ¡Y piensa como ellos! ¡Y ríe cuando lo digan! ¡Y calla cuando ellos callan! Hazlo, porque el Big Brother nos vigila. 

A través de discursos incrustados en argumentos que no encajan se reivindican los sectores olvidados. Exaltar las figuras oprimidas. Darles lugares que supuestamente nunca tuvieron, aunque de falacias hablemos: “el hombre negro es la víctima en este mundo repleto de blancos malditos. Los pobres son buenos, los ricos son malos. Las mujeres necesitan protagónicos fuertes porque Hollywood siempre las hizo débiles”.    

Fotograma de The Hunt / Foto: Universal Pictures | YouTube

Y lo celebro con entusiasmo. Celebro cuando una película funciona en su labor de concientizar y no se vuelve una burda caricatura. Celebro la libertad de expresión cuando esta es ejercida con elegancia y maestría. 

Celebro que la cinta de Oz Perkins, por ejemplo, pusiera a Gretel antes que Hansel en su aterradora visión feminista del cuento de los Hermanos Grimm con Gretel & Hansel (2020) así como celebré que Judy & Punch (2020) de Mirrah Foulkes te recuerde que la comedia negra es un elemento interesante aun cuando el problema retratado sea tan serio como la violencia hacia la mujer a través de los tiempos.  

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Lo celebro y lo disfruto, claro que sí. Pero que nadie se moleste entonces cuando celebre también que una película venga a burlarse de estas estúpidas agendas de hoy en día, porque entonces algo estaría mal en este absurdo sistema.    

Nacida en la interesante casa productora Blumhouse Productions, responsables de cambiar el género de horror en los últimos tiempos, The Hunt (2020) del cineasta Craig Zobel resulta una de esas películas que intenta oponerse a las absurdas correcciones políticas y a la censura de nuestros tiempos a través de una arriesgada sátira cuya historia pretende llevar a los escenarios más irónicos cada discurso y cada ideología de este tipo para así ridiculizarlas, destruirlas, humillarlas. Y lo mejor es que lo consigue con creces. 

Aunque usualmente es catalogada como una película de terror o thriller con comedia negra debido a su ya cansina trama: “un grupo de desconocidos que despierta en medio de un campo de batalla sin saber por qué hasta que descubren que son participantes de una auténtica y descarnada cacería”, comparándola incluso con la franquicia de The Purge o la cinta japonesa Battle Royale (2000) de Kinji Fukasaku, la película de Zobel es mucho más que esto e invita a refrescar el género a partir de los clichés más comunes.

Por lo que The Hunt, lejos de convertirse en una película más del montón, resulta una suerte de muñeca rusa que entre más minutos avanza, más divertida y fuera de lo común se transforma. 

Ya sea a la hora de elegir el verdadero protagonista de la historia tardándose hasta 40 minutos en develarlo, mientras propone a la típica rubia linda con aspecto de heroína o el guapo héroe que salva a todos para ser simples distractores, hasta el asunto de la gran revelación. La pregunta clave de toda película de terror: “¿Y quién hace esto? ¿Quién maneja desde las sombras?”

Cuestionamientos que solo sirven como recursos satíricos que nos aclaran con tal seguridad que la película está hecha sin postura política. Ni de ninguna finalidad académica. Tan imparcial como puede y tan astuta a la hora de responderte, pues salta de un lado a otro buscando culpables. Sea izquierda-derecha, derecha-izquierda, con burlas intensas o descaradas solo para descubrir que no serán otros que los propios dueños de todas estas agendas. Los amantes de la corrección política. 

En una premisa tan brillante como divertida que nos susurra al oído que tal vez, solo tal vez, aquellos defensores de la tolerancia absoluta que buscan “castigar” a los rebeldes que no les siguen son irónicamente los mismos que nos segregan, nos marginan y nos invitan a matarnos solo por no pensar de la misma manera. La tiranía de lo políticamente correcto trasladada a esta comedia caricaturesca donde “la caza”, en un auténtico battle royale, no es más que una suerte de maliciosa metáfora. 

Pero ojo que este no es un spoiler ni mucho menos. El misterio real de la película pasa a convertirse en la auténtica motivación: no en quién hace esto sino por qué. Y la respuesta es tan hilarante como rebuscada a propósito que el chiste central, el gran remate de su argumento, se encuentra escondido hasta el final de la película. Cuando las motivaciones de los antagónicos se vuelven absurdamente metadiegéticas. Tan “nosotros” que hasta parecen contarnos. 

En la misma tradición del Guns Akimbo (2019) de Jason Lei Howden, The Hunt de Craig Zobel pretende convertirse en un espejo de nuestro siglo que sea capaz de develar las flaquezas de todos estos movimientos y demostrarnos que la tecnología, las redes sociales y la era digital, de hecho, ha ayudado mucho a que se vuelva más una irónica dictadura que una suerte de discurso libertador. Contrario a lo que pueda creerse, las facilidades tecnológicas no nos han vuelto más civilizados, sino que nos regresa en un instante a la época de la caza de brujas donde puedes sentenciar o privar a otro de su libertad con tanta facilidad. 

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Esta idea sobre un mundo avanzado siendo usado para fines oscuros o justicias malversadas, se extiende a la idiotez de los internautas fácilmente manipulables por cualquier pensamiento o movimiento absurdo que se les imponga. Ya sea ideología o hasta conspiración. En sentirse parte de un gran movimiento que cambiará el mundo. Y que demuestran que hoy en día es más que necesario cuestionarlo todo.  

Aunque algo es seguro, las distopías Orwellianas donde los sentimientos están prohibidos, donde las ideas ya no son expuestas, o donde los pensamientos no deben ser pensados, han develado un escabroso futuro en donde nadie quisiera vivir. Pero que lamentablemente, The Hunt, con tanto horror y vísceras; con tanta comedia negra disparatada, se encarga en demostrar, de hecho, que ya estamos siendo parte de él. Sin temor toma la literatura de este autor como estandarte y nos enseña que estos son los tiempos donde no puedes reír de todo y donde debes de callar si así lo piden. 

Una película tremendamente reveladora que en definitiva no es para cualquiera. Y no lo digo por su violencia desinhibida sino porque reta a su audiencia y se permite cuestionarla. Hoy en día eso parece que está prohibido. En estos tiempos tecnológicos donde todos creen tener la razón y son intelectuales detrás de una pantalla, debes tener cuidado porque puedes cruzar la raya. Convertirte en un fascista generador de odio. ¿Qué puede ser mejor entonces que una película que se disfraza de estúpida serie B para retarnos la inteligencia? ¿Además de una esperanzadora vacuna del coronavirus? ¡Nada! Esta cinta encara nuestra postura y se entromete con nuestro criterio.   

Fotograma de The Hunt / Foto: Universal Pictures | YouTube

A todo esto, solo nos queda alabar la excelente elección del reparto. Sea por la magnífica interpretación de Betty Gilpin como la moderna “heroína imparcial” -como me gusta llamarle- o la mismísima Hillary Swank en su faceta de antagonista de lo más rebuscada. Y que pone de manifiesto este ingenioso argumento de romper la clásica premisa de “la mujer oprimida vs el hombre opresor” para colocarlas al tú por tú. Y verlas competir en un campo de batalla de lo más estrambótico como este. Personajes dignos del buen cine de género. 

Lo que confirma también que el actual cine de terror está siendo usado como una poderosa herramienta de protesta social que si bien, no es nada nuevo tampoco, se ha vuelto mucho más evidente para la crítica de los últimos años pues toma la violencia desmedida, los monstruos y los demonios como una metáfora descarnada tanto para cuestionar los problemas actuales como para ridiculizar los pensamientos de hoy en día. 

Porque en estos tiempos nos tocó vivir. Y queridos padawans, por respeto al libre pensamiento, estos tiempos también deben ser cuestionados; deben ser enérgicamente ridiculizados. Y este género, es quien mejores propuestas nos ha venido dando. ¡Enhorabuena para el moderno cine de terror! ¡Enhorabuena para la Blumhouse Productions!

 

 

Sinopsis:

Doce desconocidos despiertan en el claro de un bosque. No se conocen, pero tienen algo en común: un grupo de millonarios los ha elegido para divertirse cazándolos como si fueran animales salvajes. No obstante, algunos venderán cara su piel.”

 

*Foto de portada: Fotograma de The Hunt / Foto: Universal Pictures | YouTube

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

INSOMNE REBELDE

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