Susana (Demonio y carne) o cómo salir avante ante el cine comercial
Por Eric David Montero @
07 de agosto, 2020
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Año 1951, los melodramas rancheros en México siguen dominando la industria del cine, pero entre tanto charro, caballos y tequila, llama la atención una cinta, de la cual no se ha hablado mucho y que la crítica en su tiempo no aceptó del todo, aunque logró salir avante y convertirse en una de las mejores películas del cine mexicano. 

Me refiero a Susana (Demonio y carne) (1951), dirigida por Luis Buñuel y protagonizada por Fernando Soler, Rosita Quintana y Víctor Manuel Mendoza. Un largometraje que fue producido por encargo, y en el cual no había mucha fe; de entrada por tener entre sus guionistas a Jaime Salvador, responsable del guion de El Moderno Barba Azul,  un fiasco de la época que pasó con más pena que gloria, y en segunda por tratarse de una comedia ranchera que sería otra más de las que anteriormente se habían rodado.    

Aún con los mencionados aspectos en contra de la cinta, la interpretación de Rosita Quintana se convirtió en una de las mejores en el cine mexicano. La actriz, esposa del productor Sergio Kogan, había sido impuesta como protagonista a fin de promocionarla en el mundo del cine. Sin embargo, otra de las acciones que hizo Buñuel para darle su particular toque fue intervenir en la elaboración del guion técnico y en el literario, donde también estuvo la mano del escritor Rodolfo Usigli; aunado a esto, el español participó en la decoración de las locaciones y en la intensidad de los diálogos que bien se pueden apreciar a lo largo de la película. 

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Susana es una bella joven que escapa de un reformatorio, y llega a la hacienda de Don Guadalupe, jefe de una familia ejemplar. Él y su hijo quedan perdidamente enamorados de la joven, quien a sabiendas de lo ocurrido logra que ambos se enfrenten, y la familia vea por momentos su desintegración a raíz de su llegad. 

El personaje principal sobresale en medio de una sociedad moralista, con un machismo remarcado, en donde nada se movía de las casas sin aprobación del padre. Las escenas mostradas, si bien no llegaron a escandalizar a la sociedad, sí lograron cuestionar aspectos morales como la fidelidad; un ejemplo de esto es la escena donde don Guadalupe (Fernando Soler), besa de manera efusiva a su esposa después de conocer a Susana, a fin de reprimir el deseo carnal por aquella joven que llega a poner en riesgo la estructura familiar. 

Susana (Demonio y Carne)

Fotograma de Susana (Demonio y carne) (1951) / Foto: Ultra Clásico | YouTube

La cinta se filmó en un lapso de 20 días y se estrenó el 11 de abril de 1951, con un recibimiento muy irregular, pero con una nominación para Quintana a los premios Ariel en 1952 como mejor actuación juvenil. 

El filme remarca el estilo que Luis Buñuel ya había dado a notar en El Gran Calavera, y que mostró también en La ilusión viaja en tranvía, en donde la cotidianidad y el orden es roto por una situación problemática que pone en aprietos a los personajes, pero que después pasa a ser parte del olvido, como un mal sueño, en el que al despertar o pasar aquella situación queda reducido a nada por los mismos protagonistas. 

Susana (Demonio y carne), forma parte de las 100 mejores películas del cine mexicano, y reforzando lo que mencioné al inicio, Rosita Quintana se convirtió en una femme fatal de la época, que cuestiona, pues jugó a su gusto con la moral machista que hasta la fecha sigue perdurando. 

 

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Eric David Montero