La comunicación en la defensa del territorio, una estrategia contra la narrativa hegemónica: activistas
Activistas señalan la importancia de la comunicación sobre la defensa del territorio como una forma de recuperar lo propio, y obtener soberanía alimentaria, energética y política
Por Julio Sandoval @jota_sand
16 de agosto, 2020
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La comunicación es una estrategia política que se inserta en otras estrategias de defensa del territorio. Por sí misma no genera cambio, pero puede fortalecer el proceso de cambio, señaló Neftalí Reyes Méndez, integrante de Educa Oaxaca, en el conversatorio “El papel de la comunicación en la defensa del territorio”.

Durante el conversatorio, Neftalí Reyes, Beatriz Betsabe Bautista Fletes, del Colectivo Filtro Violeta (dedicado a la creación de obras audiovisuales que cuentan historias sobre mujeres y sobre diversidad cultural), y Ana Laura Salgado Lázaro, de Radio Comunitaria Tsinaka, dialogaron sobre la importancia de los procesos comunicativos en la defensa del territorio, así como acerca de las diversas dificultades que enfrentan quienes los realizan; como la narrativa hegemónica de medios tradicionales o empresas que intenta desviar los discursos hacia sus intereses.

Contra la narrativa hegemónica

Foto: Marlene Martínez

Las comunidades tienen diversas formas de vivir y diversos conocimientos que hacen que la vida se continúe reproduciendo en los lugares que habitan. Se dedican a la agricultura, a la apicultura, a las artesanías, entre otras tantas actividades, dijo Ana Salgado.

En ese sentido, continuó la integrante de Radio Tsinaka, la narrativa utilizada en las radios o televisoras comerciales es muy distinta a lo que viven; con esta se busca imponer la visión hegemónica que impera en la urbanidad, además de, por ejemplo, promover productos agrícolas que pueden ser dañinos para los cultivos o construcciones que se venden como una entrada al “desarrollo” o al “progreso”.

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Neftalí Reyes expresó que la narrativa hegemónica, la de los medios masivos, la patriarcal, la capitalista, promueve ideas como que los habitantes que defienden su territorio y no aceptan la entrada de proyectos de muerte –como minas o hidroeléctricas– son opositores al desarrollo, son egoístas, no quieren empleos o son retrogradas por no querer la modernidad.

Esta visión, lamentó Reyes Méndez, no sólo permea en México, también está presente en los medios de comunicación de otros países de Latinoamérica y Centroamérica, como Brasil, Guatemala, Argentina o Perú.

Ante esto, manifestó el activista, es importante y fundamental que se visibilice, se comparta y se reproduzca en la opinión pública, desde la perspectiva comunitaria, la labor de los defensores y defensoras del territorio. 

Esta narrativa, señaló, es totalmente distinta a la hegemónica; por ejemplo, contrario a lo que dicen, en las comunidades no son egoístas, su trabajo está basado en la colectividad, y con esto han construido centros de salud, escuelas, caminos. Sin embargo, esta visión no permea en los medios de comunicación o redes sociales.

Asimismo, en las comunidades no buscan un desarrollo impuesto, se quiere recuperar lo propio, las raíces; y hay un constante intercambio de saberes, de alimentos, que les dan soberanía alimentaria, energética y política. 

Cambiar el discurso

Radio Tsinaka en defensa del territorio

Foto: Facebook

Para Ana Salgado, la defensa del territorio es cuidar y defender lo que nos rodea, una forma de defender la vida. Contra los proyectos de muerte, mencionó, hay que fortalecer los proyectos de vida que hay en las comunidades; con la comunicación, dijo, se puede defender el territorio a través de la información, de las palabras.

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La activista compartió la historia de Radio Tsinaka, que surgió tras la necesidad de informar a las comunidades sobre los impactos de los proyectos de muerte que llegaron a la Sierra Nororiental de Puebla. Contó que en primera instancia acudieron a una radio indigenista local –que suelen pertenecer al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, una instancia gubernamental–, pero su iniciativa fue rechazada argumentando que no era su línea editorial (estas radios son derivadas de políticas del Estado, por lo que tienen cierto control del mismo), por lo que tuvieron que iniciar por su cuenta. 

Salgado Lázaro expresó que es complicado mantener la radio desde la independencia, pero hasta ahora lo han podido lograr de diferentes formas: gracias a voluntarios, rifas y donaciones. Aseguró que Radio Tsinaka es un proyecto de jóvenes que decidieron defender el territorio desde la comunicación.

Betsabé Bautista expuso, por su parte, que desde su labor tienen que construir mensajes que proyecten y defiendan sus raíces y que prioricen los mecanismos o canales propios de las comunidades, como las asambleas, con los que dialogan sobre la distribución de sus territorios.

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En ese sentido, Neftalí Reyes explicó que se debe partir desde la idea fundamental de que los habitantes son sujetas y sujetos políticos que tienen voz propia y que son una voz colectiva, por lo que es en las asambleas en donde se decide cuándo y qué se dice respecto a las propuestas, demandas o denuncias en torno a cualquier amenaza respecto a su territorio.

Por ello, quienes comuniquen estos mensajes a gente del exterior deben tener legitimidad ante las comunidades. El activista dijo que contrario al paradigma tradicional de la comunicación, que dice que sólo un sujeto debe comunicar el mensaje, en las comunidades hay una necesidad de que exista una voz colectiva. Asimismo, expresó que es importante que en los medios de comunicación no sólo se visibilice la resistencia en la defensa de su territorio, sino también las propuestas y procesos educativos, políticos y alimenticios propios de las comunidades.

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Julio Sandoval