El audio de Toledo y la desmitificación de la 4T
Por Roberto Alonso @rialonso
10 de agosto, 2020
Comparte

El audio filtrado en días pasados del secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Toledo, es sintomático para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en más de un sentido. Revela las consecuencias de albergar en un solo proyecto visiones distintas e incluso opuestas, demuestra que el horizonte de este gobierno es incierto o contrario a lo esperado por un sector crítico de sus simpatizantes y, sobre todo, comprueba el peligro de nombrar algo que aún no existe.

“La 4T, como tal, como un conjunto claro y acabado de objetivos no existe, no existe. Por el contrario, este gobierno de la 4T está lleno de contradicciones y esto se expresa concretamente en luchas de poder al interior del gabinete”, determinó el secretario a 10 meses de su sorpresiva (para bien) llegada al gabinete a finales de mayo de 2019.

La sentencia del respetado y comprometido académico es radical. Aquello que habría iniciado el 1 de diciembre de 2018 y que además fue ofrecido como proyecto en campaña, no sólo no existía como mapa de ruta hasta hace unos meses –para ser más precisos–, sino que ni siquiera significa(ba) lo mismo en el primer círculo del presidente, dando pie a diversos y, al parecer, constantes enfrentamientos entre las cabezas de sector.

También puedes leer: Por la transformación

No es indeseable el uso del lenguaje en sentido performativo, en particular si lo que está en juego es un cambio de régimen. Sin embargo, el hecho de que a año y medio de haberse dado ese punto de inflexión el rumbo sea motivo de disputa, ilustra el desacierto a la hora de declarar una transformación que todavía no es y que podría estar lejos de ser.

Pero Toledo fue más allá en su diagnóstico al denunciar que la resistencia a la visión que él y su equipo promueven en términos de producción, circulación y consumo de alimentos, la de la agroecología en contraposición a la de los agronegocios, es de personajes poderosos en el gabinete como el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo. Y, asimismo, barruntar que dicha oposición también se presenta en el propio López Obrador. La 4T, sintetizó el biólogo mexicano, “es un gobierno de contradicciones brutal”.

La categórica afirmación podría ser vista como el resultado de un partido-movimiento “atrapa-todo”, que sin renunciar a una identificación con sus electores la desdibuja en aras de concentrar apoyos provenientes de otras capas y sectores sociales. Esto, no obstante, ya se sabía. Lo novedoso en la crítica del secretario es la desmitificación que hace de la 4T desde dentro de ella, algo saludable en un entorno democrático y de autocrítica que, a la vez, representa un tropiezo en el curso de la transformación emprendida por el presidente.

Por otra parte, es evidente que la filtración del audio ha buscado dañar la imagen del titular de la Semarnat, principalmente ante López Obrador, en medio de un claro conflicto entre los modelos agroecológico y agroindustrial. Este último, impulsado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y que, como ha sido reconocido por la investigación y la literatura crítica, se encuentra detrás de las enfermedades zoonóticas causantes de epidemias como la provocada por el virus SARS-CoV-2.

De manera precisa, el epicentro actual de este conflicto es la discusión sobre el uso del glifosato, “el herbicida más utilizado en el mundo en agricultura” que, a decir de Toledo, ha sido prohibido o restringido en países como Alemania, Austria, Francia, Italia y en regiones de Argentina, España y Nueva Zelanda; y ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a clasificarlo como “probablemente cancerígeno para los humanos”.

Las diferencias en torno al glifosato han confrontando a la Semarnat, que busca retirarlo gradualmente del campo mexicano hasta su desaparición total en 2024, con la Sader, que junto con la CNA se oponen a esta medida, a tal grado que llevó al representante del sector agropecuario Bosco de la Vega a pedirle a López Obrador que ponga orden en su gabinete. “Hacemos un llamado al presidente… que si tenemos estas personalidades radicales, como Suárez (subsecretario de Alimentación y Competitividad de la Sader) y Toledo, dejen la 4T, nos dejen trabajar”, manifestó el empresario con Carmen Aristegui el pasado 6 de agosto.

De acuerdo con Mariela Fuentes y Emmanuel González, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, la utilización del glifosato aumentó con la aparición de cultivos genéticamente modificados, siendo producido y comercializado por empresas vinculadas a estos cultivos y que asociadas al CNA. Por ello, sostienen, respecto a esta sustancia “el Estado mexicano se encuentra ante una tarea monumental: debe prohibir la comercialización y el uso de agroquímicos altamente peligrosos y al mismo tiempo impulsar un nuevo modelo de producción y comercialización de alimentos”. Tal es el derrotero que ha entendido y encaminado la Semarnat de Toledo, quien con su prístina radiografía de la 4T la está obligando a definirse.

Y aunque sobra señalarlo, de esta definición pende la credibilidad de la 4T que con símbolos y acciones puntuales ha querido separar el poder político del poder económico.

*Foto de portada: Gobierno de México

Comparte
Roberto Alonso
Académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla y coordinador del Observatorio de Participación Social y Calidad Democrática.