Educación en tiempos de pandemia: un atropellado regreso a clases
Aprende en Casa II iniciará el 24 de agosto en medio de dudas, conflictos sobre cuotas, desaparición de escuelas y migración a nuevos sistemas de educación.
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
09 de agosto, 2020
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El 3 agosto, en conferencia matutina con el presidente de la República, el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, dio a conocer que el regreso a clases será el próximo 24 de agosto y se llevará a cabo a distancia, a través de radio y televisión, con el programa Aprende en casa II.

A partir de entonces, múltiples dudas han surgido. Las más frecuentes son aquellas que tienen que ver con los contenidos educativos, las cuotas en escuelas públicas, así como los distintos pagos en la colegiatura de los alumnos de escuelas privadas.

En LADO B te compartimos lo que se sabe hasta ahora acerca del regreso a clases bajo esta llamada nueva normalidad.

Cuotas y colegiaturas

La Secretaría de Educación del Gobierno de Puebla, mediante un boletín publicado el 5 de agosto, reiteró que no se puede condicionar el ingreso o la prestación del servicio educativo a las y los alumnos por la falta de pago de las aportaciones voluntarias –es decir, de las cuotas– como lo menciona el artículo 7 fracción IV inciso C de la Ley General de Educación. 

Sin embargo, informó que, a pesar que las instalaciones no están en funcionamiento, están conscientes de las necesidades reales de sostenimiento y mantenimiento de las escuelas –tanto mantenimiento contra plagas, pues fácilmente pueden ser un foco de infección, así como la posterior sanitización de estas instalaciones– la SEP invitó a los padres de familia y escuelas públicas, a que estas aportaciones voluntarias se hagan en dos partes, previo acuerdo de los padres de familia. 

La primera fecha límite sería el 11 de septiembre, y la segunda parte del pago se realizaría cuando las clases inicien de manera presencial, con previo acuerdo y ajustes con los padres de familia.

Finalmente, la SEP estatal detalló que el monto de las aportaciones será decidido en conjunto con los padres de familia a partir del plan de necesidades básicas, mismas que deberán ser manejadas por los comités de los padres de familia de las escuelas, con transparencia y rendición de cuentas.

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En cuanto a las colegiaturas, el secretario de Educación Pública aseguró el 3 de agosto que la dependencia a su cargo apoyará en la gestión de algunos temas con las escuelas privadas, sin embargo, no dio detalles al respecto. 

Frente a esto, a través de un comunicado, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), insta a padres de familia e instituciones educativas a conciliar pagos de colegiaturas e inscripciones, de acuerdo con el esquema que cada escuela impartirá, refiriendo que la contraprestación económica debe ser, en todo momento, proporcional a la calidad y naturaleza de la enseñanza recibida, así como a la diversidad de los servicios y a las instalaciones y recursos académicos que las escuelas particulares utilizan. 

Finalmente, refiere el comunicado, el acuerdo que establece las bases mínimas de información para la comercialización de los servicios educativos que prestan los particulares, aplicable a las escuelas privadas de educación básica y media superior, obliga a los prestadores de servicios educativos a informar por escrito todo lo relacionado con sus servicios, previo a la inscripción a un nuevo ciclo escolar.

Aunado a esto, la Profeco remarca que para el ciclo escolar siguiente las instituciones de educación privada deben dar, cuando menos, 60 días antes y después del periodo de reinscripción como plazo para el pago de colegiaturas. 

Estampida a las escuelas públicas

El presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, Alfredo Villar Jiménez, mencionó que cerca del 40 por ciento de las 47 mil escuelas particulares del país, se encuentran en riesgo de cierre para el próximo ciclo escolar debido a las complicaciones económicas que han ocurrido tras la pandemia: continuo pago de servicios y salarios en combinación con la deserción de estudiantes, e incumplimientos en los pagos.

Ante este panorama, informó el Subsecretario de Educación Básica, Marcos Bucio Mújica, se prevé que exista una migración de la población escolar de este sector privado al público para el próximo ciclo escolar. 

En este sentido, el gobernador del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, puntualizó en la rueda de prensa del 5 de agosto, que el 25 por ciento de las instituciones de educación privada del estado podrían cerrar sus puertas próximamente. 

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No obstante, tanto en Puebla como en el resto de la República, el sistema educativo (público y privado) no está listo para solventar el ciclo escolar 2020-2021 de manera provechosa; no sólo debido a la pandemia por COVID-19, sino por un rezago evidente del mismo sistema, resaltó José Guadalupe Sánchez Aviña, Doctor en Educación y miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa y la Red Mexicana de la Investigación Educativa.

“La contingencia sanitaria es un evento coyuntural que recrudece y hace evidente los problemas no coyunturales, sino estructurales. Así como pasó con el sistema de Salud, en el que no había hospitales, equipamiento ni especialistas suficientes, lo mismo está pasando con el sistema educativo, pues no tenemos la infraestructura, en términos de instalaciones y equipamientos [suficientes escuelas y herramientas para cumplir con las medidas sanitarias necesarias], y tampoco el número ni el perfil adecuado en nuestros profesores [que manejen las herramientas necesarias para que el próximo ciclo escolar resulte medianamente exitoso en términos de aprendizaje]”.

En ese sentido, Cruz Vadillo, especialista en Investigación Educativa por la Universidad Pedagógica Veracruzana, señala que es necesario repensar el papel de las escuelas privadas, y el hecho de que tendría que haber más apoyo hacia este sector, pues no todas las personas que estudian en una institución privada lo hacen por elección o privilegios de su clase económica, sino por necesidad, o como última opción de obtener un certificado o un título.

“Históricamente, la educación privada ha jugado un papel muy importante en cobertura. Todo lo que el Estado no ha podido absorber, la ha absorbido la educación privada”. 

En ese sentido, aunque el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma, mencionó en la conferencia matutina federal el 3 de agosto, que el gobierno mexicano trabajará “hombro con hombro” con la escuelas privadas, no especificó en qué consistirá el trabajo conjunto. 

El rechazo al programa Aprende en Casa I

A pesar de que no se sabe cuál será la futura relación entre el gobierno y la educación privada, hay casos como el de Alejandra Díaz, quien, tras una mala experiencia con el programa Aprende en Casa I –estrategia de la SEP que consiste en la realización de actividades académicas a distancia para que los estudiantes continúen su proceso de aprendizaje matemático, gramatical, científico y de civismo– ha cambiado de escuela a su hija Sofía, quien cursaba el primer año de primaria en una institución de educación pública en San Andrés Cholula, a una de carácter privado en ese mismo municipio. 

Asimismo, considera que la contingencia sanitaria vino a evidenciar un bajo nivel educativo, del cual no era consciente. “Imagínate, tenía que enviar evidencias de cómo mi hija se paraba en un pie para la evaluación de Educación Física”, cuenta a LADO B.

Para Cruz Vadillo, la animadversión de los padres hacia el programa Aprende en Casa I, evidencia que este modelo educativo no funcionó de manera óptima.

“Aunque aún no haya una evaluación [sobre el programa, por parte de la SEP] este rechazo nos dice cómo estuvo funcionando. En un primer momento pudo haber sido bien recibido, pero después vinieron las quejas de los padres, pues había un sentimiento de que sólo les dejaban tareas, y cuando a esto se le añade la desesperación y estrés [por la enseñanza en casa y las otras responsabilidades de los padres], el resultado era que las terminaba haciendo el padre de familia, o lo mal hacían los hijos. Por todo eso, muchos padres de familia pretenden evitarse esa situación de nuevo”.

«Si se hará en casa, que se haga bien”; aprendizaje en el hogar como nueva opción

Foto: Olga Valeria Hernández

Frente a este panorama, una opción que ha surgido en la mente de padres, madres y tutores es la educación des-escolarizada o desde casa –que consiste en un modelos alternativo de educación básica mediante un tutor, pero que se basa en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) para alcanzar certificación ante la SEP–. 

Laura Martínez, madre de dos hijos, Arantza y Santiago, contó a este medio su experiencia bajo este modelo educativo, que adoptó hace poco.

“Pienso que si se hará en casa, que se haga bien […] Con la pandemia optamos por no presionar los procesos de aprendizaje y apegarnos a descubrir, a experimentar, a los sentires, a aprender haciendo en casa, sin la exigencia de un esquema improvisado”. 

Ella cuenta que mientras Santi ha aprendido a tocar la guitarra de manera autodidacta “desde sus gustos, talentos, personalidad, competencias, habilidad”, su hermana Arantza se ha enfocado en desarrollar sus habilidades con el dibujo y su creatividad en la cocina. 

“Yo siento que son más felices y aprenden desde sus experiencias. Ahora el aprendizaje será más enfocado, a la medida, personalizado”. 

Para Laura, salir de un esquema tradicional aprendido cuesta, pero lo recomendaría sin duda, pues señala que ha costado más tiempo, dinero y esfuerzo apostar por esquemas que distan entre la promesa y la praxis. 

No todas las respuestas las tiene la televisión

La noche del lunes 3 de agosto, el gobierno federal informó que pagarán 450 millones de pesos a las principales televisoras privadas del país, como Televisa y Tv Azteca, para poder hacer efectivo el programa Aprende en Casa II –que sólo se diferenciará del anterior, precisamente porque la plataforma central en la que se transmitirán los contenidos no será por internet, sino televisoras privadas y educativas del país–. 

El principal argumento para esta decisión, de acuerdo con lo dicho por el secretario de Educación, es la cobertura de la televisión en los hogares mexicanos, pues mencionó que el 94 por ciento de las familias mexicanas tiene acceso a este recurso. 

Sin embargo, para Rodolfo Cruz Vadillo, la implementación de este medio como el eje principal del nuevo modelo educativo mixto (a distancia y presencial, sólo cuando los semáforos estatales estén en verde), es insuficiente y limitada. 

“La presentación del lunes tuvo que ver con los medios con los cuales se pueda acceder a la educación, pero tampoco es como que se tenga solucionado todo. Si la Secretaría de Educación piensa que con el simple recurso de una televisión frente al chico se va a obtener un aprendizaje real, se tiene una visión muy restringida de lo que es la educación”.

En este sentido, según Guadalupe Sánchez Aviña, esta medida no es nueva, pues se tiene la experiencia de telesecundarias y telebachilleratos, los cuales ni siquiera están funcionando como se tenía pensado y han demostrado ser, en la práctica, un error. 

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Un factor de suma importancia que ha influido para que el resultado de telesecundarias y telebachilleratos no hayan resultado en modelos de educación exitosos, menciona Sánchez Aviña es la profunda desigualdad en el país, lo cual se traduce en cifras estatales, como los más de 3 millones 886 mil 235 personas en situación de pobreza en Puebla.

Este último factor –donde se estima que 785 mil personas caeran en situación de pobreza, una vez controlada la pandemia, con base en datos del Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES)–, aunado a las diferentes dinámicas de interacción causadas por la contingencia por COVID-19 (como la alza en el delito de violencia familiar), menciona Cruz Vadillo, dificultará, sin lugar a dudas, el proceso de aprendizaje para los niños en el próximo ciclo escolar.

“Cualquiera que tenga una vaga idea en la cuestión educativa sabrá que el aspecto emocional de un niño, para construir un aprendizaje real, es fundamental, y no se está tomando en cuenta este factor”, comento Cruz Vadillo. 

El lado positivo: una generación con mayor independencia

Sin embargo, los especialistas en educación logran ver un aspecto positivo ante todo esto, pues, para que el ciclo escolar funcione, las niñas y jóvenes deben estar completamente autorregulados, tomando ellos mismos la decisión de organizarse.

Y aunque aún es muy pronto para saberlo, se prevé que después de superado el Aprende en Casa II, los niños puedan tener mayor grado de independencia.

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“Los muchachos podrían lograr un proceso aprendizaje autónomo, que pueden trasladar a su vida cotidiana; es decir, van a tender a reproducir conductas autónomas, se van a autorregular y tendrán posturas propias. Se van a romper dependencias hacia otras fuentes: padres, profesores, contenido de internet y televisión[ …] Se presenta la posibilidad de que, formativamente, una generación a la que se le obligó a ser autónoma, lo aproveche en su vida”, mencionó Sánchez Aviña.

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*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

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Cristian Escobar Añorve