Durante 10 años, Erick acosó y violentó digitalmente al menos a 14 mujeres
Erick W. usó perfiles falsos en redes sociales para acosar, obtener y difundir fotos de contenido íntimo de mujeres. Una denuncia pública en redes sociales y el testimonio de una de sus ex parejas motivaron a las víctimas a alzar la voz y denunciarlo ante las autoridades.
Por Dafne García @DafneBetsabe2
16 de agosto, 2020
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Al menos 14 mujeres de la Ciudad de México han sido violentadas digitalmente por Erick W. de manera impune por 10 años. De acuerdo con los testimonios compartidos con LADO B, de Ana, una de sus víctimas, y de Blanca, una de sus exparejas, la manera en que él obtenía contenido íntimo de las mujeres era a través del acoso mediante perfiles falsos de chicas en Facebook e Instagram.

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Además, utilizando estos perfiles, mandaba links a sus víctimas para que, a través de engaños, accedieran a un sitio web en donde había un formulario que les pedía datos personales. La finalidad de esto era que Erick obtuviera sus contraseñas para robarles sus cuentas (de Facebook e Instagram) y de esa forma conseguir más material, y a la vez acosar a las amigas del perfil que había obtenido usando este modus operandi.

La verdad salió a la luz cuando, a principios de agosto de este año, una de las víctimas de Erick contactó por Instagram a Blanca (quien entonces era aún pareja de él) para contarle el acoso del que había sido víctima por parte de él. Ante esta situación, Blanca decidió confrontarlo y obtuvo la confesión de Erick, quien le habría contado desde cuándo y cómo realizaba estos actos de violencia digital.

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Si bien el agresor aceptó su responsabilidad, de acuerdo con Blanca, aún no se ha presentado a declarar ante las autoridades, LADO B intentó contactarse con él para conocer su versión de la historia, sin embargo hasta el cierre de edición no hubo respuesta alguna. 

Por otra parte, gracias a la visibilización en redes sociales por parte de algunas de las víctimas de las agresiones de Erick, 14 mujeres se han animado a presentar su denuncia ante las autoridades; sin embargo, consideran que pueden haber aún más víctimas.

Una red de violencia sexual digital operada por una sola persona

Foto: Olga Valeria Hernández

Ante los cuestionamientos que Blanca le hizo a Erick (el mismo día que ella habló con una de las víctimas) él le confesó que empezó a acosar a chicas y buscar que le mandaran fotos de contenido íntimo desde los 18 años, cuando creó un perfil falso de Facebook. Con este se hacía pasar por una chica, y mensajeaba y coqueteaba con las mujeres que le interesaban para obtener fotografías a través de engaños.

Mantuvo esa cuenta falsa por alrededor de cuatro años y también creó un perfil falso en Instagram. De acuerdo con Blanca, Erick manejaba otras tres cuentas falsas en ese entonces; aunque con los testimonios de las otras víctimas surgieron más perfiles.

A la par que aumentaban las cuentas que manejaba también iba escalando en su forma de operar, ya no sólo intentaba obtener las fotografías coqueteando con ellas, sino que gracias a un ataque de phishing obtenía las contraseñas de las cuentas de sus víctimas.

Este phishing consistía en enviarles un link (desde sus perfiles falsos de chicas) con dos mensajes distintos, en uno les decía que la ayudaran a ganar un concurso con un voto, en otro que había encontrado fotos de contenido íntimo de ellas en la web; en ambos casos el link las mandaba a una página falsa de inicio de Facebook en el que les pedía usuario y contraseña para supuestamente iniciar sesión.

Es así como con esa página falsa él obtenía la información necesaria para hacerse con el control de las cuentas de Facebook de sus víctimas. Una vez que obtenía esas cuentas lo que hacía era mandar mensajes a algunas chicas de la lista de amigos de ese perfil para pedirles fotos de contenido íntimo; ellas, al confiar en que el mensaje era de una amiga que ya conocían, aceptaban y le mandaban las fotos.

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Ana compartió con LADO B la forma en que ella fue acosada por uno de los perfiles falsos de Erick W. Un día le llegó una solicitud de una chica llamada Denisse Brooke, que ella aceptó, ya que a pesar de no conocerla en persona vio que muchas de sus amigas la tenían agregada, por ello no desconfió.

Se empezaron a escribir y en un momento Denisse le preguntó si la podía ayudar a ganar un concurso con un voto, para eso le mandó un enlace y Ana, al acceder, sospechó de la página que le pedía sus datos de inicio de sesión, así que decidió cerrar la página. Días después,  Erick le mando casualmente el mismo link con el mismo mensaje en Facebook. Ana le dio clic y vio que la dirigía justo al mismo sitio que ya había visto antes con el enlace que le mandó Denisse, y de nuevo decidió ignorarlo.

Denisse siguió mandándole mensajes invitándole a hacer un trío con Erick. Ana le dijo que no; sin embargo, Denisse siguió acosándola y le mandó una foto con contenido íntimo, donde Erick aparecía con una chica. Eso hizo que Ana se molestara mucho y decidiera bloquear tanto la cuenta de esta chica como la de Erick.

Pasado un tiempo, desde el perfil de Facebook de una amiga que Ana conocía, le escribieron mensajes preguntándole si quería tener sexo y pidiéndole que le mandara fotos con contenido sexual. Ella se negó, pero aún así su amiga fue insistente y le mando una foto sin ropa. En ese momento Ana se dio cuenta de que había algo muy raro porque la foto que su amiga le envió no era de ella (es decir, sí era la cuenta de ella desde donde se estaban enviando los mensajes, pero la foto que le enviaron era de alguien más).

Fue hasta después que la amiga de Ana se dio cuenta de que alguien había accedió a su cuenta sin permiso. Ana le mostró los screenshots que había tomado donde le hacían propuestas sexuales desde el perfil de su amiga. Entonces la amiga de Ana recordó que, días antes de eso, Erick le había mandado un link en un mensaje de Facebook y ella había puesto sus datos en ese formulario de la página web. En ese instante, ambas se dieron cuenta que Erick estaba detrás de los intentos para robar sus datos y del acoso por medio de cuentas falsas y de otras chicas.

Otra de las formas en las que Erick obtenía fotos e incluso videos íntimos, era publicando falsas ofertas de trabajo en redes sociales. Ofrecía ingresos a cambio de salir en videos de adultos que, supuestamente, serían transmitidos en Europa. El material que iba obteniendo lo utilizaba para difundirlo en redes sociales y también lo usaba para acosar a más mujeres en internet a través de perfiles falsos en redes sociales. Así formó una red muy grande y altamente efectiva de violencia digital.

Como ha documentado anteriormente LADO B, la violencia de este tipo, ejercida por Erick W., está relacionada con la explotación sexual y la trata digital, una de las formas mas graves de violencia contra las mujeres en los entornos digitales.

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Además, cabe destacar que, si bien existen grupos organizados que se dedican a la recopilación, difusión y venta de contenido íntimo a través de internet, una de las cosas más graves, en este caso, es que tan sólo una sola persona habría sido capaz de crear y mantener por 10 años una red de acoso y explotación sexual de mujeres, con un gran número de víctimas, y de forma relativamente fácil.

Lulú Barrera, del colectivo feminista Luchadoras, explicó en entrevista para LADO B que ellas consideran que la violencia digital es una extensión de la violencia que se vive en las calles: “A veces pensamos que la violencia digital como que está ahí flotando en la nube; se habla de bots y de hackers especializados, y sí están ellos, pero también la estadística del Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) revela que en México los perpetradores son personas conocidas, parejas, exparejas; son las mismas personas machistas“. Estas usan internet para reproducir esa forma de pensar y agredir en el ciberespacio.

Denuncia y apoyo

Foto: Olga Valeria Hernández

La noticia de todo lo que Erick W. había realizado a otras mujeres durante 10 años, fue algo muy difícil y duro de asimilar para Blanca, ya que durante el tiempo que llevaban de relación Erick nunca fue violento con ella, y tampoco mostró actitudes sospechosas. Además él se había convertido en una persona de confianza y querida para ella. 

Sin embargo, cuando supo lo que hacía, se separó de Erick y le dijo que debía acudir a las autoridades para responsabilizarse por lo que había hecho.

Días después, una de las víctimas de Erick W. empezó a publicar en Facebook la denuncia pública de cómo había sido víctima de acoso digital e intento de robo de su perfil de Facebook, a través de uno de los perfiles falsos manejados por Erick. En esa misma publicación empezaron a comentar varias chicas que habían pasado por algo similar.

“La cantidad de chicas que empezaron a salir fue brutal, y aunque intenté mantenerme en calma, la verdad es que no pude. Me di cuenta de que me estaba haciendo daño”, explica Blanca, pues al mismo tiempo que estaba tratando de convencer a Erick para que hiciera lo correcto (esto es, acudir a las autoridades), estaba tratando de ayudar a las chicas, quienes se habían puesto en contacto con ella, para contarle lo que Erick había hecho).

Al principio, tres de las víctimas y ella habían estado platicando de la situación a través de un grupo de WhatsApp; no obstante, después de la publicación en Facebook se habían agregado otras 11 chicas, a quienes Erick había estado acosando con mensajes a través de sus perfiles en redes sociales; o robado su cuenta de Facebook o Instagram; o difundido sus fotos de contenido íntimo sin consentimiento.

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Es importante destacar que, en este caso, la red de apoyo entre víctimas que crearon las chicas en WhatsApp ha jugado un papel fundamental, pues desde ahí se han acompañado en este proceso.

El 12 de agosto fueron llamadas por el Centro de Justicia para Mujeres para que presentaran la denuncia formal. Lo que sigue en el proceso son mesas de trabajo que la institución abrirá para darle seguimiento al caso.

De acuerdo con el código penal para el Distrito Federal, gracias a la aprobación de la Ley Olimpia en diciembre de 2019 se tipificó el delito contra la intimidad sexual establecido en el artículo 181 QUINTUS, en el que se establece como conducta delictiva la producción u obtención y posterior difusión de contenido íntimo sin consentimiento, a través de medios digitales (como redes sociales). Con base en este artículo, Erick podría estar enfrentando una pena de cuatro a seis años de cárcel, y una multa de 43 mil 440 pesos a 86 mil 880.

Es importante destacar que, pese a la aprobación de la Ley Olimpia que castiga un tipo de violencia digital (de las 14 identificadas por la organización de Luchadoras), aún no hay tipificación para el ciberacoso en la CDMX.

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Dafne García