Culpemos a Gatell
Por Juan Manuel Mecinas @jmmecinas
02 de agosto, 2020
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Nueve gobernadores pidieron la renuncia de Hugo López-Gatell, el subsecretario de Salud de la federación. Discrepan de lo hecho por Gatell y lo culpan de 50 mil muertos (cifra a la que arribaremos en una semana) causados por el coronavirus en México. No deja de sorprender el señalamiento de los gobernadores, ya que desde el 1 de junio (hace dos meses) ellos son los responsables de las medidas para el desconfinamiento de la población.

Más allá del peloteo entre el gobierno federal y algunos gobiernos estatales, la pandemia no encuentra un pico, ha durado más de lo previsto (en cuanto a su primera etapa) y los familiares que han perdido a alguien merecen una explicación convincente, porque en el país hay más muertos que en otros lugares con una población similar y con problemas en el sistema de salud tan graves como los que encontramos en México. Algo va mal y López-Gatell es el rostro del gobierno frente a la pandemia. 

Sin embargo, responsabilizarlo de 50 mil muertes (y las que siguen) es tanto como culpar a Merkel de las 10 mil muertes que alcanzará Alemania en la próxima semana, y eso parece un exceso.

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El lugar común invita a señalar al Judas Gatell como el único responsable de la tragedia. Si es así, con un nuevo gobierno, y un nuevo funcionario tomando las decisiones, podríamos tener mejores resultados. En cambio, el panorama es más complicado; la realidad desnuda un Estado con un sistema de salud frágil, un problema gravísimo de detección de enfermedades y de atención temprana de las mismas, (por no hablar de enfermedades más complicadas). También deben considerarse los problemas de salud de la población en general: México es un país con un porcentaje altísimo de población con diabetes, con muchas muertes por problemas cardíacos, un tercio de la población con obesidad y con un setenta por ciento con sobrepeso. Esto no exculpa a López-Gatell o al gobierno de López Obrador, simplemente es un factor a tomar en cuenta. 

Decisiones y rectificaciones para el desconfinamiento

Foto: Marlene Martínez

Más vale señalar a Gatell en temas específicos y sobre las medidas concretas tomadas por el gobierno. Por ejemplo, si el confinamiento debió ser obligatorio, si se debió obligar a utilizar el cubrebocas, si se inició la reapertura de actividades económicas con demasiada anticipación o si el confinamiento fue prematuro. Todo ello se olvida en la hoguera de la plaza pública porque es más sencillo señalar un solo responsable y porque admitir fallas del sistema implicaría reconocer que el camino recorrido en el sector salud del país no fue el adecuado, amén de asumir la necesaria modificación del mismo.

El camino que lleva a la transformación del país hacia una democracia -también reflejada en aspectos de salud y en una pandemia como la que estamos sufriendo- lleva algo más que un juicio que señala al culpable sin asumir responsabilidades. Culpemos a Gatell, pero no nos olvidemos de todos los gobiernos que han minado el sistema de salud.  Desde los que inauguraban hospitales sin camas, médicos o instrumentos, hasta los que compraban medicamentos a sobrecoste. Si la situación actual no podemos analizarla más allá del señalamiento de responsables, nos quedará un sistema de salud -y también podemos hablar del educativo, de seguridad, etcétera- con las condiciones ideales para que un nuevo Gatell falle y lo volvamos a culpar. 

La cabeza de López-Gatell puede rodar en cualquier momento, pero eso no cambiará una realidad, un sistema, que nos recuerda hoy más que nunca que algo va mal, que algo hemos hecho mal, y que la clase política en su conjunto y la población  han contribuido a tener un escenario con explosivos que hoy hacen volar por los aires nuestra idea de democracia.

 

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*Foto de portada: @HLGatell | Twitter

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Juan Manuel Mecinas
Profesor e investigador en derecho constitucional. Ha sido docente en diversas universidades del país e investigador en centros nacionales y extranjeros en temas relacionados con democracia, internet y políticas públicas.