Somos negros de la Costa, un proyecto musical que reivindica las raíces afromexicanas
Proyecto que estableció un diálogo entre las tradiciones musicales de la Costa Chica de Oaxaca y el África Occidental con música, talleres, podcast y documentales.
Por Marcos Nucamendi @MakoNucamendi
02 de julio, 2020
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A Chogo Prudente, cantautor mexicano, alguna vez lo detuvieron en la Ciudad de México por su color de piel. Los policías le preguntaron de inmediato de dónde era y al responder que venía de la Costa Chica de Oaxaca, ellos le dijeron: “¡Por favor! Tú no eres de Oaxaca, tienes la piel muy oscura para ser de allá”.

Chogo, quien narra esta historia en una entrevista para The Documentary, un podcast de la BBC de Londres, es uno de los 11 músicos nacionales e internacionales que trabajaron en el proyecto Somos negros de la Costa, una iniciativa musical en esencia dirigida a niños, niñas y adolescentes del pueblo de Santiago Llano Grande “La Banda”, en Oaxaca, pero que acabaría siendo algo mucho más: una reivindicación de las raíces afromexicanas.

A través de la música se tendió un puente entre las tradiciones e identidades del África Occidental y la Costa Chica de Oaxaca, de donde surgieron, además, talleres, recitales, video y radio documentales, textos e incluso un disco de reciente publicación que lleva por nombre Forontó Afroaxaca.

La página web que guarda el registro de todo el proceso creativo del proyecto, se pensó también como una forma de empoderamiento, una que se insertara en la emergente cultura política de las comunidades negras del estado de Oaxaca, en donde residen, de acuerdo con la intercensal de 2015, una séptima parte de los 1.4 millones de personas que se autodescriben como negras o afromexicanas en el país.

Rescate, preservación y creación musical

Foto: YouTube

En Somos negros de la Costa, uno de los video-documentales, se menciona que en los talleres de música que se realizaron entre 2015 y 2016, se trabajó bajo estos tres ejes conceptuales: rescate, preservación y creación musical. 

El rescate se refiere a la reintroducción de instrumentos que desde hace medio siglo se dejaron de escuchar en la región, como el bajoquinto y el violín, que solían utilizarse para interpretar las clásicas chilenas; pero también a la revalorización de instrumentos propios de las danzas emblemáticas de la identidad negra de la Costa Chica, como el bote, la charrasca, la guacharasca, el cajón y la tarimba, que sirvieron de percusiones.

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Con el eje de preservación, trabajaron con el repertorio musical local que niñas, niños y adolescentes ya conocían, como los merequetengues, los corridos y las chilenas; a decir de uno de los coordinadores del proyecto, el etnomusicólogo Sergio Javier Navarrete Pellicer, de lo que se trataba era de que tocaran “su propia música”, la que escuchan en cada fiesta de la comunidad.

La creación o intervención artística, finalmente, se vio reflejada en el establecimiento de un diálogo entre la identidad musical de la Costa Chica con la tradición mandé —una familia de grupos étnicos del África Occidental—, y la búsqueda de acompañamientos y patrones rítmicos que contribuyeran a la generación de un nuevo repertorio, uno que combinara lo mejor de ambas tradiciones.

De Bamako a Santiago Llano Grande

Foto: YouTube

Fue crucial para esta última parte de creación musical del proyecto, la participación de la especialista en música del África subsahariana, Lucy Durán, y de dos de los miembros del Trio Da Kali, un grupo musical originario de Bamako, Mali; estos últimos trajeron consigo dos elementos hasta entonces desconocidos por los habitantes de Santiago Llano Grande: el balafón, ancestro africano de la marimba, y el canto de los griot, los antiguos narradores de la tradición oral del África occidental. 

“Las melodías costeñas interpretadas por el balafón despertaron el espíritu profundo del son colonial en la voz de las maderas y, mientras se reconocían los sones de los diablos [“La danza de los diablos”, que se ejecuta en el Día de muertos], se agregaba a manera de invocación las sonoridades de África”, se lee un texto que describe el día a día de los talleres musicales.

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Este diálogo interatlántico se escucha con mayor fuerza en dos de las piezas que integran el disco Forontó Afroaxaca, disponible en plataformas digitales desde enero de este año: OaxacaO y Angatá.

Con base en una melodía del canto responsorial “Jokori Jokori”, se compuso “OaxacaO”, interpretada por Hawa Kasse Mady Diabaté, del Trio Da Kali, con una letra en español alusiva a las culturas afromexicanas. En tanto que el son con el que comienza “La danza de los diablos” se utilizó como base armónica para una nueva versión de “Angatá”, una melodía de la tradición mandé que arranca con el sonido de las maderas del balafón.

Afromexican musical youth: roots, creativity and community, nombre original del proyecto encabezado por Sergio Pellicer y Lucy Durán, contó con el financiamiento de la Academia Británica y el apoyo del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Asumir la afromexicanidad

Durante un conversatorio organizado por la Red Nacional de Juventudes Afromexicanas que se llevó a cabo el 29 de junio, una de las participantes, Scarlett Maldonado, dijo que nombrarse como afromexicana significa romper con la invisibilización asociada a la idea de la mexicanidad, con la negación de un legado —hasta en los libros de texto—, y con la discriminación que lleva consigo una simple pregunta que le han hecho en más de una ocasión: “¿y tú de dónde eres?”.

Un cuestionamiento que puede terminar rápidamente en una sorpresiva aclaración o como en el caso del músico Chogo, con quien comienza este artículo, en la obligación de nombrar a cinco gobernadores oaxaqueños, cantar el Himno Nacional tres veces y finalmente, soltar unos pesos para evitar que se lo llevaran. 

En el podcast que recoge su historia y que es además una de las colaboraciones que surgieron con la BBC a partir de la iniciativa Somos negros de la Costa, la coordinadora Lucy Durán le pregunta a una niña de siete años que se encuentra ensayando “La danza de los diablos” ¿qué significa ser negra? A lo que ella responde: “Mi personalidad, ser yo misma”.   

*Foto de portada: YouTube

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Marcos Nucamendi