La otra cara de las aplicaciones: Rappi, Uber Eats y Sin Delantal, entre accidentes y riesgo de contagio
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
21 de julio, 2020
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A la par que conductores de empresas de redes de transporte operadas a través de plataformas como Uber, Didi y Cabify, se manifestaron en la ciudad de Puebla exigiendo un alto a los asaltos y regulación de tarifas, otro movimiento convocó a que el primero de julio se realizara el Tercer Paro Internacional de Repartidores (los dos primeros fueron el 22 de abril y 29 de mayo). 

De acuerdo con la asociación Ni un Repartidor Menos, esta manifestación se originó debido a que las condiciones laborales y de protección ante la pandemia de COVID-19 no han mejorado en México y otras partes de Latinoamérica (Brasil, Chile, Ecuador, Costa Rica, Guatemala y Argentina).

Por medio de un comunicado entre varias organizaciones –Motociclistas de la Ciudad de México y Área Metropolitana fue una de estas– los y las repartidoras exigían: ingresos acordes a la canasta familiar y un bono de emergencia por actividad esencial; mayor seguridad para los repartidores; alto a los bloqueos arbitrarios por parte de las plataformas –muchos repartidores acusan que han sido dados de baja de las aplicaciones después de rechazar un pedido, o sin razón aparente–; así como protocolos para laborar durante la cuarentena, y resarcimiento económico para todos los repartidores en contacto con locales o usuarios positivos con COVID.

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A pesar de que la convocatoria, al menos en la ciudad de Puebla, no tuvo un efecto mediático, LADO B habló con varios repartidores y restaurantes que, a raíz de la pandemia por COVID-19 y desde antes, operan a través de aplicaciones como Uber Eats, Rappi y Sin Delantal para saber qué tipo de situaciones han vivido al ofrecer estos servicios –antes y durante la pandemia–.

Así, mientras la situación de los repartidores no es muy alentadora en cuanto a su seguridad y vivir únicamente con las ganancias de este trabajo no es prometedor, los restaurantes, sobre todo aquellos que no pertenecen a ninguna franquicia, han dicho a esta casa editorial que las ganancias a través de estas aplicaciones reflejan una ínfima parte de su rendimiento.

Accidentes y asaltos

Foto: Marlene Martínez

Ángel M., repartidor de Rappi, sufrió un asalto a mediados de junio del presente año, en la colonia El Carmen, en la intersección 19 poniente y 2 norte.

Llevaba año y medio trabajando en Rappi. Eran como las cinco de la tarde cuando cuatro personas abordo de un vehículo me amenazaron con pistola en mano. Me quitaron el celular y el dinero que traía en mi cangurera. Quisieron quitarme mi motocicleta, pero alcancé a tirar las llaves a una casa.

Yo siento que sí existe un grupo vandálico que se dedica a robarnos, porque ya son varios conocidos a quienes les ha pasado. Creo que un factor es que, por nuestra mochila, somos muy fáciles de identificar. 

De acuerdo con Ángel, Rappi no se hizo cargo ni ofreció algún apoyo para subsanar el asalto. 

Aunado a esto, la falta de cobertura o apoyo médico cuando un repartidor sufre algún accidente, es casi nula. Algo que llama la atención en un país donde, según datos del Instituto de Estudios sobre Desigualdad (INDESIG), 6 de cada 10 repartidores han sufrido un accidente, y donde 1 de 10 ha requerido hospitalización.

Para Dafne G., quien trabajó con Uber Eats y Rappi, de finales de 2018 a febrero de 2020, los repartidores en bicicleta son quienes corren mayor peligro de sufrir accidentes, pues existen pocas vialidades urbanas diseñadas para este vehículo.

A mí en una ocasión me pasó que tuve un accidente al entregar un pedido por Angelópolis. No pasó a mayores; pero algo importante de mencionar es que […] al menos en Uber Eats, puedes reportar el accidente, pero tienes que adjuntar una evidencia de lo que te está pasando. Pero imagínate que esto te pasa en una circunstancia que no puedes tomar ninguna foto porque tu accidente es grave […] Rappi, en cambio ni siquiera eso. Ellos se preocupan más porque entregues bien el pedido. 

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Yo me registré como repartidora porque me gusta mucho andar en bici y quería tener una opción de ingreso donde pudiera hacer lo que me gustaba y ganar algo de dinero, ese es el atractivo de estas aplicaciones, disponer de tu tiempo, pero a la vez esa es la trampa, porque tú, para las empresas de reparto, no eres un empleado, eres un socio. Por eso no te dan ningún tipo de Seguridad Social. Los repartidores están desprotegidos.  

Tarifas y comisiones

Casa de Sal, restaurante en la avenida 5 poniente 704, se considera pionero en prestar sus servicios mediante la aplicación Sin Delantal, pues lleva trabajando con esta poco más de tres años; mismo tiempo donde ha notado un cambio excesivo en las comisiones (el porcentaje de cada pedido que se queda la aplicación).

Al inicio ni repartidores tenía la aplicación, uno tenía que ponerse de acuerdo con alguien para entregar [los pedidos], comenta Nancy M., copropietaria y chef del restaurante. 

También, por lo mismo, pagábamos menos comisión a la aplicación; pero ellos la han ido subiendo y bajando como mejor les convenga. Antes era de 17%, más o menos. Luego la subieron a 30%. Actualmente, está en 22% de un pedido, más impuestos como el IVA. 

Asimismo, en cuanto a la relación de esta aplicación con los clientes y restaurantes, la chef comenta que:

En estas modalidades, se privilegia al cliente. Si el cliente te pide que no utilices nada plástico, tú como restaurante tienes que ver como puedas para sacar el pedido así. Y si el repartidor se equivoca de pedido, tú como restaurante lo tienes que reponer. Nos cargan la mano como si de verdad ganáramos mucho con estas aplicaciones.

Sin embargo, Nancy se muestra renuente a cambiarse a otras aplicaciones debido a un problema que tuvo con Uber Eats.

Uber Eats te cobra $3,500 pesos por registrarte, según porque te manda una tablet. Y esta se va pagando con los pedidos. Yo me registré, pagué el dinero y nunca me llegó ninguna tablet. Y la estuve pagando en vano. Por eso me di de baja de esa aplicación

Por otro lado, Iván G., repartidor en sus tiempos libres, al contrario, ha preferido la aplicación de Uber Eats frente a otras, debido a que es donde más trabajo ha encontrado. 

Yo comencé siendo estudiante y trabajaba de mesero para solventar mis gastos. Mi horario era muy agotador y la paga no tan buena. En Facebook me enteré de esto y me llamó la atención la disponibilidad de horarios. 

Estuve con Rappi y Sin Delantal, pero fue Uber el que mayores ganancias me ha dado, pues hay más demanda de pedidos. De los tres, Sin Delantal te paga mejor la tarifa, pues te paga de $30 a $40 pesos; pero tiene mucho menos pedidos, y para Uber la mínima es de $27 pesos, pero puede subir hasta $60, dependiendo si recorres una distancia muy larga.

La experiencia que tuve con Rappi es que te habilita zonas dependiendo del puntaje que tengas, y este sólo lo puedes aumentar realizando pedidos. Pero si casi no tienes pedidos, pues no tienes zonas abiertas. Con 1,000 a 1,5000 puntos te habilitan una zona. Y a los que tienen menos [puntos] los mandan a zonas más alejadas del centro de la ciudad. 

Yo dejé Rappi porque generaba como seis viajes a la semana y ganaba entre $200 a $300 pesos. En cambio con Uber estoy haciendo de 70 a 100 viajes, dependiendo la demanda de la semana, ganando de $200 a $3,500 pesos semanales. 

Nosotros no tenemos comisión, la aplicación sólo nos descuenta $20 a la semana por estar suscrito a la aplicación. 

Sin embargo, para Iván ser repartidor de comida mediante aplicaciones sólo es una buena opción como trabajo temporal y de medio tiempo, pues con un salario así no se podría mantener a una familia. De acuerdo con datos del INDESIG, uno de cada cuatro repartidores de aplicaciones gana menos de $26 por hora.

No puedes hacer más de $8,000 pesos a la semana, al menos que no comas, que no hagas nada y te la pases trabajando todo el día. Esta es una aplicación para generar ingresos extra. La media, hablando con compañeros, no rebasa los $7,000 pesos y eso trabajando de mañana a noche.

Un servicio durante la pandemia

Tanto Nancy –propietaria de Casa de Sal–, como Iván –repartidor–, han dejado claro que el riesgo de entrar en contacto directo con personas los pone en una situación vulnerable; sin embargo, buscan maneras de extremar cuidados, más allá de las medidas de sanidad básicas, con el fin de evitar cualquier contagio. 

Antes de entregar cualquier pedido y recibir efectivo, yo le proporcionó gel a los clientes, pues no basta con que sólo yo lo use, dijo Iván G. 

A veces los repartidores que llegan a recoger pedidos al restaurante me piden usar el baño. Eso no se los puedo negar, pero siempre trato de que el contacto con ellos sea a través de la ventana. Por allí les entregamos los pedidos, recalcó Nancy G. 

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Por otra parte, Juan Carlos H., repartidor de tiempo completo de Rappi y Sin Delantal desde hace dos años, comenta que ser repartidor de aplicaciones hoy en día significa ser un “esclavo moderno”, pues trabajas mucho y ganas poco.

Sin embargo, considera que ahora, además de estos problemas, como repartidor te expones a contagiarte de COVID-19, pues la pandemia ha venido a ponerlos en una situación de vulnerabilidad.

La verdad sí nos sentimos expuestos, porque no todas las personas donde repartimos usan sus precauciones y cubrebocas, aunque nosotros sí. Ese es el mayor riesgo, más que la delincuencia y accidentes, porque esto del virus no se puede ver, no se sabe quién lo tiene y quién no. Y ni Rappi ni Sin Delantal te apoya si te llegas a contagiar, al contrario, Sin Delantal te da de baja si reportas algún síntoma para no arriesgar a los clientes. 

Aunque las peticiones del paro realizado en diferentes ciudades de México y Latinoamericana puso en evidencia que el trabajo de los repartidores carece de aspectos fundamentales para su desempeño reconocidos ante la Ley, como prestaciones y seguridad social. Hasta ahora, las diferentes aplicaciones de servicio de comida como Uber Eats, Rappi y Sin Delantal, no han emitido ningún comunicado frente a estas protestas y demandas de repartidores. 

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*Foto de portada: Marlene Martínez 

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Cristian Escobar Añorve