Hola Jordan, un proyecto en Puebla que busca acercar ciencia, tecnología y arte
El artista Jordan Rangel busca generar audiencias que derrumben el estigma que separa las ciencias de las humanidades a través de talleres para hacer sintetizadores análogos o materiales biodegradables.
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
23 de julio, 2020
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La producción de Jordan Rangel -artista plástico de la ciudad de Puebla-, se desarrolla siempre en obras en las que, ya sea en forma de material o como motivo de inspiración, la electrónica, biología y sonido se encuentran siempre presentes. 

Mediante la combinación de arte, ciencia y tecnología, Jordan Rangel  ha llevado a cabo proyectos como Neo-zoología, donde, además de medir la calidad del agua del Río Atoyac, dotó de sonido a los procesos biológicos de nematodos presentes en este cuerpo de agua.  

Ahora, con el nuevo proyecto «Hola Jordán”, Jordan Rangel busca dar a conocer estas nuevas formas de producción artística -como en Neo-Zoología- mediante la impartición de talleres, además de compartir la idea de una pedagogía donde la diferenciación entre arte, ciencia y tecnología, no sea un impedimento para explorar y experimentar con materiales e ideas no tan convencionales.

El tipo de arte que Rangel busca promover con sus talleres, van desde la elaboración de materiales biotextiles -estructuras compuestas de fibras producidas con elementos orgánicos, biológicos o provenientes de la naturaleza- parecidos a pieles animales, con los que elabora bolsos y esculturas; hasta la creación de máquinas que producen sonidos modulados por estímulos biológicos -con ellas se puede escuchar el sonido de dentro de un árbol o un animal-.

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Por ejemplo, entre los talleres que ofrece se encuentra el Laboratorio de materiales compostables y biodegradables, el cual tiene como objetivo acercar a las personas a un proceso de biotecnología: definir qué es lo degradable, compostable, biocompostable y cuales son las diferencias; así como elaborar materiales conocidos como bioplásticos o biofilm. 

El biofilm es obtenido por los talleristas a partir del cultivo de bacterias provenientes de compuestos vegetales como algas, o de compuestos animales, como residuo de hueso. Así, al tener listo este biotextil, éste puede ser manipulable en diferentes formas y con diferentes propósitos. 

En este sentido, los talleres que se imparten con Hola Jordán, siempre van enfocados en que las personas generen un proyecto final, independientemente de saber si lo que se realiza es una pieza artística, un ejercicio creativo o un ensayo científico.

Así, uno de los objetivos que persigue el proyecto es hibridar estos dos campos –ciencias exactas y humanidades– en un espacio neutro, el cual no tiene que ser ciencia pura ni meramente algo artístico, sino la idea de un conocimiento integral para generar resultados u objetos, no forzosamente definidos. 

“Hay alumnos que hacen luminarias, gente que está en el ámbito de la moda, hay quienes aprovechan esto para elaborar objetos utilitarios. Cada quien le va dando la finalidad que necesita, precisamente porque no está perfilado únicamente a artistas, sino también a público general. Lo único común es la idea de que el arte debe tener cierto grado de utilidad, al tratarse de un objeto”.

Foto: Cortesía

Este concepto de utilidad en el arte, Jordan lo retoma del arte comunitario, movimiento que surge en los años 70 –principalmente en Estados Unidos y Gran Bretaña–, con el fin de describir algunas prácticas artísticas que implican la colaboración y participación del público en la obra e intentan alcanzar una mejora social a través de este arte.

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«En el arte comunitario, lo que se busca es que el proceso beneficie a la comunidad con la que estás trabajando, ya sea con el producto o el mismo proceso. A veces tu resultado puede ser un libro, pero ¿cómo llegamos a ese libro? a través del relato oral, o recuperación de narrativas. Todo eso puede ayudar a que la comunidad se fortalezca o se cree un sentido de grupo”, menciona Jordan.

Este proyecto comenzó a inicios de 2020, después de haber formado parte de proyectos de arte más tradicionales al lado del pintor José Lazcarro Toqueiro. 

Reaprender cómo se gesta el conocimiento

En 1995, John Brockman formuló el término “Tercera Cultura”, a raíz de los postulados del físico y crítico de arte inglés, Charles Percey Snow, en 1959, quien fue el primero en plantear el problema de la excesiva separación entre las ciencias exactas y las humanidades.

En este sentido, Rangel mencionó a LADO B que la idea del proyecto Hola Rangel, retoma la concepción de una tercera cultura con el fin de hacer evidente que aún hoy, se conserva una notoria separación entre ciencia y cultura al momento de elaborar cualquier tipo de conocimiento.  

“Uno de los propósitos de Hola Jordan es cuestionar las formas tradicionales de aprendizaje, pues parte del postulado de que cualquiera puede hacer cualquier cosa y no necesariamente necesitamos especializarnos en el área”. 

Así, resalta Jordan, cualquier persona puede aprender a hacer un cultivo de bacterias, a medir el PH, o hacer una separación de ADN.

“A partir de este principio, yo busco que mis talleres te acerquen a estas áreas que se ven muy lejanas y, una vez que te enfrentas al fenómeno físico y estético, descubras que no es tan complicado como se cree. Por ejemplo, muchas personas que han venido al taller y que provienen de las arte plásticas, le tienen mucho miedo a un laboratorio, a los instrumentos que allí se manejan porque piensan que harán un desastre; pero una vez que logran superarlos, quedan enganchados con la idea de hacer ciencia».

Foto: Cortesía

Rangel cuenta que pasa algo parecido con los talleristas que provienen del área de ciencias exactas y temen en un principio a las expresiones estéticas y los materiales de arte.

“Debemos superar el cliché de ‘quien es bueno en arte no es bueno haciendo ciencias exactas y viceversa’. Mi papel, entonces, es brindar el acompañamiento adecuado para realizar este reaprendizaje”. 

Generar audiencias, el gran reto

Debido a que las expresiones artísticas que incorporan ciencia y tecnología, aún son muy poco conocidas en México y Puebla, según Jordan, resulta importante el papel pedagógico en la formación de público para este tipo de comportamiento creativo.

«Yo no puedo  invitar a alguien a una exposición o esperar que la gente se interese en estos procesos si no conocen qué es. Esto [los talleres] sirve para dar a conocer esta área que, al menos en México es muy nueva”.

Foto: Cortesía

El artista explica que, a pesar que existen espacios cercanos donde la interacción entre ciencia y arte es más cercana, como La Colmena: Centro de Tecnologías Creativas Grace Quintanilla, en Tlaxcala; o el Centro de Cultura Digital, en Ciudad de México, en Puebla, en cambio, aún sigue siendo un estado donde el público se muestra reacio a explorar otros tipos de manifestaciones artísticas alejadas de las tradicionales.

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“En Puebla estamos acostumbrados a arte contemporáneo o muy académico. Tenemos esos dos polos: gente que presenta arte conceptual o gente que, técnicamente es muy  buena. No existe esta hibridación entre arte y ciencia, y los pocos que llegan a hacerlo, emigran hacia la Ciudad de México o el extranjero”.

Los talleres que brinda Hola Jordan están enfocados para artistas, diseñadores industriales, de moda y público en general que tenga el interés por formas alternativas de producción artística. 

Entre los talles se encuentra el “Elabora tu propio sintetizador análogo”, el cual está dirigido gente que se dedica al arte sonoro, quienes hacen efectos y doblaje de películas, así como músicos interesados en sonidos experimentales; y “Cultivos de Bacterias y Mutación Genética”, con el que se pueden desarrollar desde fibras apara elaborar textiles, hasta alimentos con procesos de fermentación”.

Es de destacar que al inscribirte a los talleres de Hola Jordan, los materiales están incluidos en el costo. Algunos talleres como “Elabora tu propio sintetizador análogo” están abiertos todo el año, sin embargo otros como “Laboratorio de materiales compostables y biodegradables” están sujetos a disponibilidad.

A raíz de la contingencia sanitario provocada por la COVID-19, estos talleres se han ofertado de manera virtual en la página que puedes consultar aquí: Hola Jordan.

*Foto de portada: Cortesía 

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Cristian Escobar Añorve