“El negocio y la forma de vida que había ideado para un futuro ya se acabó... Uber ya no es redituable
Los asaltos y violencia, junto con la baja de tarifa en viajes y aumento de comisiones, ha provocado que muchos conductores que operan a través de empresas de redes de transporte como Uber, Didi y Cabify, desistan de sus trabajos.
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
19 de julio, 2020
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El 30 de junio, conductores de los servicios de transporte Uber, Didi y Cabify se manifestaron en caravana desde la caseta de peaje de Atlixco –Vía Atlixcáyotl– hasta  bulevar 5 de mayo y Casa Aguayo.

Las consignas eran tres: mayor seguridad, debido a los reiterados asaltos con violencia y el asesinato de un conductor de Uber en Bosques de San Sebastián; reducción de comisiones que les descuentan desde las plataformas; y, finalmente, tarifas más justas

Ernesto Guevara García, miembro del Comité de Plataformas Puebla –asociación fundada por conductores de redes de transporte para representar los beneficios e intereses de este grupo laboral–, comentó a LADO B que estos puntos se trataron en la mesa de trabajo en Casa Aguayo con algunos funcionarios del gobierno estatal como el comisionado de la Segob, José Hugo Cruz, los delegados Ernesto Galindo Vega, Jonathan Salazar, y el comisario Andrés Cázares Herrera, por parte de Seguridad.

“En términos generales, no se llegaron a muchos acuerdos, pues mencionaban que ellos [los funcionarios] podían tener poca injerencia en las regulaciones de Uber, Didi y Cabify. Respecto a la seguridad para los conductores, nos ofrecieron tener un contacto directo con la Secretaría de Seguridad, a través de Whatsapp, para coordinar las patrullas cuando algún conductor vaya a realizar un viaje en zonas denominadas como focos rojos de la ciudad y área conurbada”.

Según el miembro del Comité, dicha propuesta fue aceptada, pues consideran que aunque fue imposible que trascendieran peticiones como la incorporación de cámaras de vigilancia –pues, una vez más, esto sería responsabilidad de las empresas de redes de transporte–, la propuesta del comisario Andrés Cázares Herrera de vigilar los viajes de los conductores en zonas con altos índice de delincuencia es un primer paso para que los conductores se sientan más seguros. 

Asaltos y violencia

Guevara García comentó que tan solo en una semana (del 18 al 26 de junio), el Comité de Plataformas Puebla registró seis asaltos a conductores, a quienes les robaron su vehículo.

“Nosotros [en el Comité] llevamos un conteo del control por medio de grupos de Whatsapp, donde los compañeros comparten información de cualquier incidente, ya sea por Uber, Didi o Cabify. Lo que hacemos es replicar los datos del vehículo, donde fue y los datos que se pudieron recabar de los asaltantes”.

Por ejemplo, cuenta Guevara García, el 18 de junio registraron el asalto a un conductor en un Aveo Rojo, a las ocho de la noche, cerca de La Gran Avenida; al día siguiente, asaltaron un Volkswagen Vento color café y robaron el vehículo mientras realizaba un viaje del servicio Didi; tres días después se robaron un Nissan Versa negro en Chipilo. El 23 de junio, se robaron un KIA Río, por medio de la aplicación Uber en el puente de La Resurrección, fue un asalto a mano armada; y, tres días después, registraron el robo de un vehículo Dodge Attitude en la 32 poniente, operando para Uber.

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LADO B habló con algunos conductores que operan a través de Uber y DIdi –principalmente–, quienes dieron su testimonio de la situación de inseguridad que viven actualmente. 

Mario M., es contador de profesión, pero lleva tres años y medio trabajando como socio de Uber. Sin embargo, a raíz de la pandemia los viajes que realizaba en la plataforma Uber comenzaron a disminuir considerablemente. Por eso decidió darse de alta en Didi a finales de febrero. 

El día 19 de junio –el primer viernes que trabajaba después del programa “Hoy no circula”–, a las nueve de la noche me pidieron un servicio de Didi en el paradero de la 11 y Circuito Juan Pablo II. Eran dos tipos –ambos traían cubrebocas, por eso no los pude ver– y me pidieron que los dejara en la colonia San Rafael Oriente. Llegando al lugar, salieron más personas, se subieron al vehículo y me amenazaron con armas. No pude ver a dónde me llevaban, me amenazaron, me quitaron tarjetas de crédito, me golpearon para que les diera mi NIP y después me fueron a dejar por Cuautlancingo.

Ya estoy pensando que el negocio y la forma de vida que había ideado para un futuro en cinco o seis años, pues, ya se acabó, esto ya no es redituable. Ahora estoy desempleado y tengo que buscar cómo hacerle para pagar los gastos y trámites”. 

Mario recalca que hay dos problemas principales con la aplicación Didi: se hacen más operaciones en efectivo, lo cual propicia –según su experiencia– el número de asaltos; y las zonas donde se realizan los viajes son zonas cercanas a barrios y colonias populares, donde la percepción de delitos como asaltos y robos, es, desde hace tiempo, mayor

Foto: Olga Valeria Hernández

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Ángel M., conductor de Didi y Cabify desde hace casi dos años, por su parte, menciona que en estas aplicaciones es donde más asaltos se han registrado, precisamente porque los lugares donde piden estos servicios son más inseguros; sin embargo, las prefiere frente a Uber porque hay más trabajo y menor comisión (monto que se quedan la aplicaciones).

Uno sabe dónde están los ‘focos rojos de delincuencia’: zonas como Misiones de San Francisco, Amozoc, Balcones, Minerales, Bosques de San Sebastián […] Pero aún así tienes que seguir haciendo tu trabajo, no podemos solamente llevar a gente que va a Angelópolis. Trabajo es trabajo. 

Aparte, uno nunca piensa que podría pasarle. Hace un par de días, el 7 de julio, dos tipos en la Unidad Habitacional La Margarita me pidieron el viaje por Cabify. Uno de los tipos se subió adelante, a pesar de estar prohibido desde la pandemia. Allí mismo me amenazaron, se llevaron mi cuenta, que no era mucha pues era como mediodía, y mi celular. Afortunadamente no pasó a mayores.

Tanto Ángel como Mario recalcan que las aplicaciones no tienen ningún tipo de regulación frente a accidentes de este tipo y, más bien, la protección y seguridad siempre están enfocadas en el pasajero, dejando de lado la seguridad de los conductores. 

Reconocer el enfoque de la seguridad, de acuerdo con Guevara García, es algo que se dio a partir de “la muerte del compañero en Bosques de San Sebastián, [pues este hecho] vino a abrirle los ojos a muchos conductores”. Y agrega: “la violencia y la inseguridad siempre han estado, pero ya estamos hartos”.

Así pues, el miembro del Comité comentó que uno de los puntos que se trataron en la mesa de acuerdo con los funcionarios del gobierno estatal fue pedir que las aplicaciones Uber, Didi y Cabify tengan también un registro regulado de los pasajeros –es decir, que al registrarse como usuarios de la aplicación, los pasajeros ingresen datos como identificación oficial y domicilio–. 

Esto se solicitó ya que son muchas las exigencias a los choferes, como dar cuenta de sus antecedentes no penales, tomar el curso de equidad de género, exámenes psicológicos, toxicológicos, así como estar dado de alta en el SAT, mientras que a los usuarios no se les exige nada parecido.

Dicha situación propicia que sea muy común delinquir sin consecuencias, pues no hay manera de conocer precisamente la identidad del pasajero. “En realidad no sabemos a quién estamos transportando, porque en la aplicación dice que recoges a María, cuando en realidad se sube Pedro, y al revés”, comentó Guevara García.

Y agregó: “No estamos pidiendo algo extraordinario, simplemente pedimos que los pasajeros también se identifiquen y que periódicamente se actualicen. Eso se los pedimos a las aplicaciones [mediante un oficio dirigido a Uber, Didi y Cabify], porque ellos tienen la base de datos tanto de usuarios como de conductores”.

Tarifas y comisiones

Foto: Olga Valeria Hernández

De acuerdo con el comunicado presentado en su página oficial, la empresa Uber mencionó a mediados de mayo que, a partir del 1 de junio de 2020 el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre la tasa de servicio sería cobrado en cada viaje/entrega realizada por el socio conductor. El cual tendría un valor entre 0.16% y 6.8% de la tarifa total del viaje, aunado al 2% u 8% del Impuesto Sobre la Renta (ISR), dependiendo del monto de ganancias. Esta cantidad, menciona la empresa, es entregada directamente al SAT para pagar estos dos impuestos. 

Estas cifras representan un ligero cambio respecto al mismo periodo del año anterior (del 1 de junio en adelante) en donde la tasa de retención mensual del IVA era del 8% y del ISR del 3% al 9%; hubo un aumento del 5% en la comisión que se queda Uber. 

Frente a este contexto, otro de los puntos que reclamaban los conductores en la pasada protesta del 30 de junio era que las aplicaciones Uber y Didi, tienen cambios constantes en sus tarifas, sin previo aviso, así como comisiones cada vez más altas. 

Asimismo, pese al anuncio de la disminución de los precios en 30 ciudades del país, con el objetivo de incentivar la demanda de viajes “de acuerdo al proceso de reactivación económica establecido por las distintas autoridades, y así promover que los socios conductores comiencen a recibir más viajes e incrementen sus ganancias”, los conductores de la aplicación Uber han notado un incremento en las comisiones de la aplicación.

Así, Víctor R., conductor que lleva casi cinco años en plataforma Uber, comentó a LADO B que no hay manera de enterarse exactamente del estatus de las tarifas por viaje. 

No te avisan del aumento de la tarifa del viaje que se realiza, pero te la suben, te la bajan, y tú no te das ni cuenta. También pasa en la comisión. Al principio Uber te quitaba el 25%; en Didi, creo que al inicio te quitaba el 15%. 

Lo único que nos notificaron fue sobre la retención. Nos notificaron en abril y mayo, pero a penas se vio reflejado en junio. Ahora ya con la retención, Uber te quita entre el 45% y 50% de un viaje. 

Antes podías decir, bueno, eso lo recupero con dos, tres viajes más. El problema es que ahora se siente más porque no estamos al ritmo normal de trabajo, por la pandemia.

Por su parte, Cecilio C., quien llegó de Estados Unidos hace casi dos años, vio en Uber una oportunidad para tener un ingreso fijo, pues no le era fácil encontrar trabajo. Cecilio menciona que entonces era redituable, pero ahora ser conductor de Uber y Didi ya no es “negocio”.

En lo que respecta a las tarifas, ahora las han bajado, que dizque para ayudar a los usuarios. Pero ahora ya nos retienen los impuestos en cada viaje, y Uber se va con su comisión limpia de más de 25%. 

Ahora en Didi hay una nueva movilidad, de 10 de la mañana a las cuatro de la tarde, Didi ofrece una estrategia para apoyar en esta pandemia al usuario, se llama ‘Didi Economy’ [la cual consiste en ofrecer viajes con tarifas más bajas para los pasajeros], pero [la plataforma] se sigue llevando su comisión libre. El jodido es uno, los conductores. 

Imagínate ahora para alguien que renta el carro, no pues yo creo que ya no es negocio. Es una tontería eso del ‘Viaje económico’ […] sinceramente estoy pensando en dedicarme a otra cosa, poner un negocio cuando acabe esto.

El problema con los apoyos por parte de las empresas de redes de transporte, según denuncian los conductores, es que en su mayoría van enfocados a los usuarios, como lo ha hecho Didi, que ha destinado 250 millones de pesos –aproximadamente– a reducir los efectos de la epidemia de COVID-19 en los pasajeros.

Guevara García comentó que hasta hace poco Didi creó un Fondo de Apoyo Económico para conductores con afectación propia o de familiares directos confirmados de contagio por COVID-19, que consistía en un apoyo aproximado de 1,300 pesos; sin embargo, refiere el integrante del Comité de Plataformas Puebla, esa cantidad es muy poca, ya que Didi y Uber representan el único ingreso de muchas familias. 

“En este trabajo hay de todo: profesionistas, gente sin carrera, hombres, mujeres, madres solteras. Y todos corremos el mismo peligro de enfermarnos, de ser asaltados, y todos nos vemos afectados en este momento”.

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No obstante, a pesar de la situación que se vive, tanto la inseguridad y violencia a conductores, así como el ajuste de tarifas y comisiones tendrá que resolverse entre las empresas de redes de transporte y conductores, pues el gobierno del estado –sostuvo en la pasada reunión en Casa Aguayo– poco puede hacer debido a que es un asunto entre particulares. 

Por ello, el Comité de Plataformas Puebla, de acuerdo con Guevara García, estrechará lazos con otras asociaciones y comités de conductores de distintos estados de la república, para que sus peticiones sean escuchadas con mayor fuerzas por las empresas como Uber y Didi.

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*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

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