Durazo, el villano favorito del cine mexicano
Por Eric David Montero @
10 de julio, 2020
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El cine mexicano tiene un villano favorito, su nombre: Arturo “el Negro“ Durazo. El polémico jefe de la policía del entonces Distrito Federal, llegó a ser tan poderoso como el mismo  presidente de la república durante los años 70, tiempo en el que los capitalinos sufrieron los abusos de poder de este polémico personaje  y de un aumento desmedido de la delincuencia. 

Durante el mandato del ex presidente José López Portillo (1976-1982), Arturo Durazo gozó de las bondades que el presidencialismo mexicano le daba; llegó a acumular tanto poder que en algún momento su nombre resonaba como uno de los favoritos para portar la banda presidencial en los siguientes seis años. Sin embargo, sus excesos y su supremacía se fueron desmoronando al terminar el periodo de su gran amigo López Portillo.  

Sus fiestas, sus excentricidades, su relación con el narco y sus abusos durante aquellos años no tardaron en llamar la atención de la sociedad y por su puesto de los cineastas, quienes se dieron a la tarea de realizar trabajos basados en tan sombrío personaje. 

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Pero la llegada de la historia de Durazo Moreno a la pantalla grande comenzó con la publicación del libro Lo negro del negro Durazo, de José González González. Escrito por uno de sus más cercanos colaboradores, quien relata hechos de los que fue testigo mientras trabajaba con el jefe del Departamento de Policía y Tránsito del Distrito Federal. 

Al poco tiempo, los directores Benjamín Escamilla Espinosa y Ángel Rodríguez Vázquez hicieron la adaptación cinematográfica del mismo nombre en 1987. Aunque se trata de una película con errores de narrativa y un lenguaje pobre, deja ver algo del tamaño de la corrupción y abuso de Durazo: la construcción del Chalet del Ajusco, el Partenón de Zihuatanejo, la cuota que imponía a los elementos de tránsito -a los cuales les cobraba en dólares- y sus simulaciones en el combate a la delincuencia. 

Ante eso, hubo una respuesta, aún con más baja calidad llamada Durazo, la verdadera historia (1988), cuya dirección estuvo a cargo de Gilberto de Anda, y fue protagonizada por Jorge Reynoso, Hugo Stiglitz, Alfredo Leal, Héctor Suárez, entro otros. La historia defiende a capa y espada a Durazo y lo hace parecer como el héroe que la capital necesitaba para parar al crimen. 

La historia no quedó ahí, además del gran material audiovisual que el oscuro general dejó mediante entrevistas donde reporteros cuestionaban su exorbitante riqueza,  las dos películas antes mencionadas, y un documental de TV Azteca de la serie La historia detrás del mito, en 2011 el Instituto Politécnico Nacional (IPN), presentó a las nuevas generaciones la vida del exjefe de la policía capitalina y el escalado aumento de violencia de la capital, mediante el documental Verdaderamente Durazo, realizado por Mauricio Katz, quien tomó como base la cinta de 1987. 

Del cine ochentero a Netflix 

Las menciones de las corruptelas de Durazo tampoco acaban ahí. Pues uno de los capítulos de  la serie biográfica del cantante Luis Miguel, que lleva el nombre del protagonista, muestra de nuevo al jefe de la policía, quien sirvió como vía para que el cantante se diera a conocer, ante las más altas esferas de poder, al cantar en la boda de Paulina López Portillo, hija del ex presidente.

La serie cuenta que Luis Rey, padre y manager de Luis Miguel, contactó a Durazo Moreno, para que el cantante se presentara en dicha fiesta a cambio de acostarse con la desaparecida Marcela Basteri, posteriormente Luismi, aparecería en el programa Siempre en Domingo por influencia del jefe policía. Y de ahí al estrellato.

Pero la producción más reciente en la que nuevamente aparece Durazo, es La 4ta  Compañía (2016), una ópera prima codirigida por Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola, en la que se retrata al sistema penitenciario mexicano en tiempos de López Portillo. La película está basada en investigaciones periodísticas de Julio Scherer, contando también con el aval de Vicente Leñero. 

La cinta cuenta la historia del equipo de fútbol americano, Los perros, integrado por presos del Penal de Santa Martha Acatitla, que al interior del penal controlaban la venta de droga, metían en cintura a quienes se revelaban y por las noches salían a robar asaltar y robar autos. Todo a sabiendas de la policía y de las autoridades penitenciarias. 

Este filme, estrenado hace unos meses en Netflix, se ganó la simpatía en las redes sociales y aunque también tiene errores en su narrativa, cumple con su cometido: mostrar la corrupción en los penales del país, desde hace ya varias décadas, pero sobre todo, demuestra  que la sociedad y el cine mexicano tienen un villano favorito y ese es Arturo Durazo Moreno. 

*Foto de portada: Clío | YouTube

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Eric David Montero