Conservación de los colibríes en México: jardínes y observación ciudadana
En México existen 58 especies de colibríes y, de acuerdo con la Doctora e investigadora María del Coro Arizmendi, nuestra participación es importante para ayudar a su conservación y cuidado.
Por Dafne García @DafneBetsabe2
09 de julio, 2020
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Los colibríes siempre han estado presentes en nuestra cultura. Desde la época de los mexicas donde el dios de la guerra Hutizilopochtli (que significa colibrí zurdo) porta en su vestimenta y penacho plumas de colibrí; hasta nuestros días en que son relacionados con el destino, la buena suerte, el amor, la salud y la fertilidad.

Sin embargo, ante las actuales consecuencias de la urbanización, estas hermosas aves se enfrentan a la pérdida de su hábitat y alimento. Por ello, nuestra participación es importante para procurar su conservación.

Durante la charla “Ecología urbana: los colibríes de la megalópolis” –transmitida el 23 de junio–, la Doctora en Ecología de la UNAM, María del Coro Arizmendi Arriaga, habló acerca de cómo podemos ayudar a la preservación de los colibríes. Ya sea convirtiéndonos en observadores de aves para identificar avistamientos de las diferentes especies o lugares de anidación, o ir construyendo jardines en nuestros entornos para darles acceso a alimento todo el año, así como refugio y lugares para construir sus nidos.

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Esto es esencial ya que su importancia ecológica es enorme: los colibríes son las aves polinizadoras más importantes de América debido a su abundancia y al alto número de plantas que visitan. De hecho, los colibríes son muy activos, así lo mencionó la Doctora Arizmendi Arriaga, pues para estos pequeños animalitos un recorrido de 50 km, por ejemplo, no es tan significativo.

Colibríes en México: estudios y aportaciones

Colibrí magnífico./ Foto: manliomb en https://www.naturalista.mx/

De acuerdo con el artículo “Colibríes: gemas de las naturaleza”, estas aves pequeñas, con patas diminutas, picos y alas largas, son “capaces de volar de manera ágil (en todas direcciones, en reversas y suspendidos en vuelo) y veloz (entre 80 y 200 aleteos por segundo)”. Su principal alimento es el néctar de las flores.

Además, son exclusivos del continente americano ya que no existen en otro lugar del mundo y tan sólo en México hay 58 de las 330 especies que se conocen; 13 de estas son exclusivas del país, como la Coqueta de Atoyac (Lophornis brachylophus) que está distribuida a lo largo de 40 km2 de los bosques templados de la Sierra de Atoyac de Álvarez, Guerrero.

La Doctora Arizmendi Arriaga explicó que lo que se sabe de los colibríes viene de tres fuentes importantes: Observaciones registradas en bases de datos como la de la plataforma AverAves (proyecto colaborativo manejado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad: CONABIO), monitoreo y estudios realizados por la comunidad científica y estudiantes.

Por ejemplo, en el caso de la Ciudad de México se tienen 29 mil 266 registros de avistamientos de colibríes hasta el 2020 en la plataforma de AverAves; de estos registros los más abundantes a lo largo del tiempo son los de las especies colibrí Berilo (Amazilia Beryllina) y colibrí de pico ancho (Cynanthus latirostris).

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Particularmente en el estado de Puebla, de acuerdo con el libro “Colibríes de México y Norteamérica” de la Doctora Arizmendi Arriaga, algunas de las especies residentes (es decir que están presentes en el área durante todo el año) son:

  • Colibrí orejas violetas (Colibri thalassinus):l puede medir de 10.5 cm a 11.5 y pesar de 4.8 a 5.7 gr. Se distribuye desde el centro y sur de México hasta el norte de Bolivia. Es un colibrí mediano con el cuerpo azul-verdoso iridiscente. La cola tiene una banda azul y una negra y termina con márgenes verde-azules.
  • Colibrí Magnífico (Eugenes Fulgens): mide de 11 a 14 cm y pesa de 7 a 8 gr. Vive en bosques de pino y pino-encino, zonas abiertas, bordes y claros. El macho tiene la corona color púrpura iridiscente, garganta verde y vientre negro. La hembra tiene las partes inferiores verdes y una mancha blanca que se extiende detrás del ojo.
  • Colibrí Garganta Azul (Lampornis Clemenciae): especie semi-endémica que mide de 11 a 12 cm y tiene un peso de 6.8 gr. Son colibríes grandes de plumaje opaco, excepto por la garganta azul en machos. Verde por arriba, con las partes inferiores grises; raya blanca detrás del ojo. Cola oscura con las puntas blancas en el caso de la hembra; su garganta es grisácea.

Ciencia ciudadana: involucrarse en el cuidado y conservación

Como una manera de participar en la conservación de estas aves, durante la pandemia, desde el sitio Maria del Coro Arizmendi (dedicado a la difusión de información y conservación de los colibríes) junto con la plataforma Naturalista (en la que cualquiera se puede registrar e ir guardando y compartiendo observaciones de plantas y animales), se lanzó un proyecto del que se desprenden dos iniciativas:

  • Colibríes visitando flores: el objetivo de esta iniciativa es que la gente de México registre observaciones de colibríes visitando flores para conocer más de sus recursos alimenticios. Fue creado por Arizmendi Arriaga en abril de este año.

Hasta el momento, hay registro de unas mil 200 especies de plantas que son visitadas por estas aves.

  • Anidación de colibríes: En esta iniciativa (que igual fue creada en abril) se pide la colaboración de las personas para que documenten la anidación de estas aves a través de registros en la plataforma de avistamientos de nidos. Se busca aumentar los datos y la información acerca de su reproducción como los sitios donde ocurre, periodo de incubación y crianza.

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La investigadora de la UNAM, Arizmendi Arriaga, hace énfasis en que los observadores de aves son muy importantes para la conservación y estudios de las especies. En la plataforma de AverAves (que es otro de los sitios usado para reportar avistamientos de colibríes) desde 2010 ha habido un aumento de usuarios. Así, esta actividad se hace cada vez más popular ya que “reportar las observaciones en medios electrónicos se vuelve más accesible”, agrega la especialista.

Jardines para colibríes

Asimismo, desde el sitio Maria del Coro Arizmendi se han habilitado dos secciones donde los ciudadanos pueden participar registrando si tienen un jardín para polinizadores y también qué especies de colibríes están visitando su jardín.

Arizmendi Arriaga explica pues que una gran manera de colaborar es creando jardines para colibríes o para polinizadores en nuestros espacios. Pueden ser desde lugares amplios a lugares reducidos con macetas “en donde nosotros como planeadores de este jardín, pongamos plantas que florezcan de manera secuencial, para que tengamos flores durante todo el año, y los colibríes puedan alimentarse”.

El por qué se recomienda que se planten flores cuyo periodo de crecimiento sea secuencial es para que haya lugares donde los colibríes puedan descansar y hacer nidos.

De acuerdo con la investigadora lo ideal es que dichos espacios cuenten con:

  • Plantas perennes: que no se mueren.
  • Perchas: ramitas donde se puedan parar los colibríes.
  • Que tengan agua: para que los colibríes se bañen; un espejo de agua es suficiente.
  • Materiales vegetales para construir nidos: ramas y otros elementos de la naturaleza.

En Ciudad de México se han llevado diversos proyectos de jardines para colibríes, empezando por la FES de Iztacala en 2014 al instalar jardineras en preparatorias como la IEMS 4 ubicada en Tláhuac. También se han intervenido jardines de niños y residencias de adultos mayores con muy buenos resultados: mayor número de avistamientos de colibríes, e incluso se han llegado a detectar nidos cerca de los jardines creados.

Bebederos artificiales

Respecto al tema de los bebederos artificiales, Arizmendi menciona especialmente que se han vuelto muy comunes en las ciudades de México y de Norteamérica. “Los colibríes son aves muy carismáticas, la gente quiere muchos a los colibríes, les encanta atraerlos a los hogares y por eso utilizan bebederos artificiales de néctar”.

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Estos bebederos tienen varios efectos dependiendo el lugar donde se instalen. “Si nosotros estamos en la Ciudad de México, poner bebederos podría ayudar a los colibríes a darles un poco de este alimento que les hemos quitado al hacer nuestras casas”. Aunque, claro, hay otras opciones como los jardines, explica Arizmendi.

En contraste “si ustedes viven en un lugar donde las plantas nativas son comunes, entonces poner bebederos tendrá un efecto negativo en la adecuación de las plantas, porque los colibríes ante todo son polinizadores de las plantas”; es decir, se tendría un efecto negativo en la polinización de las plantas, explica la Doctora en Ecología.

Asimismo, de acuerdo con la especialista, hay ciertos cuidados que se tienen que seguir al instalar bebederos. En primer lugar, se tienen que llenar con un néctar que esté compuesto con azúcar de mesa y agua en una concentración de más o menos 20%, ya que el azúcar que los colibríes obtienen de forma natural es la sacarosa, que equivale al azúcar de mesa.

Bajo ningún motivo se deben llenar los bebederos con miel, coca cola o café. “Todo eso es incorrecto porque eso no es lo que comen los colibríes. El néctar rojo que venden en las tiendas tampoco es recomendable, porque es muy caro y sólo es azúcar pintada de rojo”. Además, el colorante que generalmente se usa –rojo 9– tiene efectos nocivos para los humanos y, por lo tanto, también podría tenerlos para los colibríes, señala la especialista.

De igual manera, los bebederos deben limpiarse adecuadamente, ya que si se llenan de hongos pueden dañar la salud de los colibríes y se debe de cuidar que el néctar no se fermente, pues estas aves no comen tepache y su dieta consiste en 90% néctar y algunos insectos.

Así pues, en estos momentos de pandemia por COVID-19, ya sea observando a estas pequeñas aves, acondicionando un espacio disponible para crear un jardín, o adaptando uno propio a las necesidades de los colibríes, podemos ayudar a su conversación. Este parece ser un buen momento para empezar a aportar algo a su cuidado.

En el sitio de María del Coro Arizmendi hay guías para comenzar a hacer un jardín y que se adaptan al espacio con el que cuentes. Para obtener más información, descarga el libro “Colibríes de México y Norteamérica” de manera gratuita en el sitio de ResearchGate. Y no te olvides de visitar los proyectos que hemos mencionado.

*Foto de portada: manliomb en https://www.naturalista.mx/

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Dafne García