Ya no estoy aquí o Monterrey no es como lo pintan
Por Eric David Montero @
25 de junio, 2020
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En pleno 2020 cuando pareciera que todo está contado, la pobreza sigue siendo un tema que se coloca en la mesa de debate. Así nace Ya no estoy aquí (2019), un film de Fernando Frías de la Parra. 

Recientemente estrenada en la plataforma de streaming Netflix, se posiciona como una de las mejores películas del 2019, por ser una cinta con una crítica cruda y honesta para quienes piensan que la pobreza, la falta de oportunidades de educación y trabajo en México y la violencia generada por los cárteles son cosas del pasado o no son asuntos graves. 

La cinta, filmada en su mayoría en una de las zonas marginadas de Monterrey, retrata a “Los Terkos”, una pandilla perteneciente a la tribu urbana de  “Los Cholombianos”, la cual se visibilizó en el momento más álgido de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón. En ella se cuenta la historia de Ulises, un joven miembro de «Los Terkos», quienes ocupan su tiempo en ir de un lado a otro del barrio, bailando cumbia colombiana y fletándose entre el conflictos con bandas rivales, la discriminación de la sociedad y su misma familia y el acoso de integrantes del crimen organizado. 

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Después de un multihomicidio que pone en riesgo su  seguridad y la de su familia, Ulises parte hacia los Estados Unidos, en busca de un mejor porvenir. Sin embargo, el panorama no es nada alentador en aquel país de las ilusiones. 

Desde su estreno, la cinta del director Fernando Frías arrancó aplausos, como en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2019 y recientemente en redes sociales por su mirada hacia un sector social que no cabe en la acomodada vida de Monterrey, y que ha sido objeto de discriminación. Incluso, hubo quien se llegó a quejar de que la cinta daba una imagen deplorable de la llamada Sultana del Norte, ejemplo de riqueza, trabajo y progreso para el resto del país. ¿Una cinta como esta?, impensable, pues aquí la marginación no existe. 

La misma historia, distintas visiones

Ya no estoy aquí

Still de Ya no estoy aquí (2019) / Foto: Netflix Latinoamérica | YouTube

Desde que la industria del cine mexicano comenzó a operar en forma, los directores han retratado un sinfín de historias que han quedado para la posteridad. Así, nacen filmes clásicos que ponen en alto la mexicanidad y el nivel creativo de todos los involucrados: Allá en el Rancho Grande (1936), Dos Tipos de Cuidado (1953), Ahí está el Detalle (1940) , El Rey del Barrio (1950), etcétera; pero también están aquellas historias que tocan fibras sensibles de las élites del espectáculo y por su puesto de los gobernantes. 

La visión de la pobreza en el cine mexicano creó una  aversión entre aquellos que retrataban a la pobreza como aquella posición social donde se fraguan los valores morales del ser humano: humildad, respeto, cabalidad, lealtad; contra quienes se animaban a exponer un México crudo que, en vías de desarrollo,  fue denigrando a su paso a varias familias dejándolas faltas de oportunidades y condenadas a vivir en la marginación. 

De esa forma nacieron cintas que aún siendo sobre la misma temática resultaron ser polos opuestos: Nosotros los Pobres (1948) de Ismael Rodríguez, y Los Olvidados (1950), de Luis Buñuel. El primero con una perspectiva más de película de Disneyland, donde el pobre es el héroe, y un ser ejemplar lleno de valores con un desprecio contra el malvado rico. La segunda, tiene un retrato más crudo, una lucha del pobre contra el pobre, donde no sobrevive el que más dinero tienen sino el más vival, cuya vida está llena de claroscuros; una cinta que causó molestias en las altas esferas de las élites políticas y del espectáculo y que casi le cuesta la vida a Buñuel en aquellos años. 

Si bien esta película no ha tenido conflictos con la comunidad de la industria cinematográfica, sí ha puesto una vez más el dedo en la herida: como en Los Olvidados,  el relego de ciertos grupos en pos del progreso es un caldo de cultivo para grupos delincuenciales que ofrecen una salida rápida a la pobreza, y esto deriva en verdaderas tragedias. 

Desgraciadamente, los sectores acomodados y conservadores continúan viendo a la pobreza como sinónimo de fracaso y mala imagen. Es una realidad que muchas veces se niegan a ver o a escuchar, pero que resuena en esta cinta, ganadora del FICM 2019. En ella se muestran las batallas del pobre, el acoso de otros sectores y la lucha por sobrevivir. Sin embargo, habrá quien aún viendo la realidad en nuestro país y la que retrata esta película expresará: Monterrey no es como lo pintan.

*Foto de portada: Still de Ya no estoy aquí (2019) / Foto: Netflix Latinoamérica | YouTube

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Eric David Montero