Periodismo de soluciones o de paz, una vacuna para el COVID-19
Por Samantha Paéz @samantras
16 de junio, 2020
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Muchas personas me han comentado que ya no leen, ni ven, ni escuchan muchas noticias relacionadas con la pandemia de COVID-19. Les da ansiedad que sólo sea información de muertes, precariedad y violencia. Yo misma noto que mis hábitos informativos han cambiado: al principio quería saber el cómo y por qué de este virus, luego saber la situación de México y ahora sólo leo información que me permita entender cuál es la mejor forma de salir de esto.

En la entrega anterior hablé con Karla Salazar Serna, doctora en Filosofía del Trabajo Social con Orientación en Políticas Comparadas de Bienestar Social, de la UNAM, y con Hazael Juárez Huetle, del área de Prevención Social de la Violencia, del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla, para vislumbrar el trabajo que tenemos por delante como sociedad, como comunidad.

Sin embargo, estoy segura que los medios de comunicación tenemos que aportar a esta salida informando, primero, con ética y luego con responsabilidad, alejándonos del morbo y acercándonos al periodismo de paz o de soluciones.

También puedes leer: Salir de la pandemia como comunidad, ¿es posible? (Parte I)

Voy a tratar de explicar qué es cada una de estas maneras de hacer periodismo, aunque Marcela Turati me comentó –en una consulta breve que le hice vía telefónica- que en caso de una pandemia lo más adecuado es hablar de periodismo de soluciones.

El periodismo de paz se desarrolla, principalmente, en ambientes de guerras y conflictos armados, aunque también se relaciona con la violencia. En el artículo El periodismo de paz como paradigma de comunicación para el cambio social: características, dimensiones y obstáculos, las autoras Eva Espinar y María Isabel Hernández comienzan explicando qué es el periodismo de guerra, aquí algunas de sus características:

  1. No hace distinción entre conflicto y violencia. El conflicto es algo usual en las relaciones humanas y no tendría por qué ser negativo, lo que no es normal es la violencia que pudiera ejercer alguna de las partes dentro de un conflicto.
  2. Se transforma en propaganda. Se refiere a que muchas veces los medios de comunicación se identifican con alguna o algunas de las partes del conflicto, desafortunadamente, suele ser con las fuerzas políticas o económicas.
  3. Se fundamenta en la opinión de las élites. Este tipo de periodismo favorece únicamente a fuentes oficiales o de élite.
  4. Plantean que sólo hay un ganador en el conflicto. Se refuerza la idea de que lo que gana una parte es lo que pierde la otra.
  5. Se centra en eventos concretos. No se contextualiza la información, ni se relacionan los hechos entre sí, se les ve de manera aislada.

Mientras que el periodismo de paz busca:

  1. Escuchar y atiende a todas las partes. Da voz a las víctimas e interpreta el proceso de paz como uno donde todas las partes deben estar involucradas y obtener un beneficio.
  2. Resaltar los puntos compartidos. Destaca los elementos compartidos entre las distintas partes y sectores implicados.
  3. Contextualizar a lo largo del tiempo. Mira el conflicto en su totalidad a lo largo del tiempo, contextualiza lo hechos y se involucra con procesos de largo plazo.
  4. Dar trato igualitario. El periodismo de paz humaniza a todas las partes y expone sus mentiras, para descubrir lo que se pretende ocultar.
  5. Destacar iniciativas pacíficas. Brinda atención a las iniciativas tendientes a la paz, a la reconstrucción y reconciliación.

Foto: @GN_MEXICO_ | Twitter

Aunque sí, como me lo advirtió Marcela Turati, quizás no sea la perspectiva más adecuada para hablar durante una pandemia, pienso que el periodismo de paz tiene pertinencia en esos momentos.

Pienso en lo que pasó en el Hospital General Ecatepec las Américas, en el Estado de México, donde un grupo de personas ingresó por la fuerza al recinto, después de que no se les informara lo que ocurría con sus familiares internados. En este caso la gente y la opinión pública se dividió en dos: por una parte, la que estigmatizaba y denostaba a las personas que irrumpieron, por violentar al personal médico y exponerse a los contagios; por otra parte, quienes argumentaba que la población en Ecatepec vive en pobreza y marginación, donde hay un contexto social muy complicado, lo cual derivó en acciones de las familias.

Si los medios hubieran aplicado el periodismo de paz, quizás las dos partes involucradas en el conflicto -personal médico y familias- hubieran llegado a una solución de manera más rápida, sin que la Guardia Nacional interviniera, y sin estigmatizar a nadie. 

Si les interesa conocer más del periodismo de paz, aquí hay algunos consejos de la Fundación Gabo. También está la guía Pistas para narrar la paz y Una propuesta metodológica para construir historias periodísticas de paz.

Por otro lado, el periodismo de soluciones sería, de acuerdo con la Red Internacional de Periodistas, “una forma de abordar el periodismo que hace hincapié en las soluciones, en lugar de a los problemas en sí, aumentando la relevancia de un artículo, clarificando su propósito y animando a sus lectores”.

Liza Gross, periodista con más de 30 años de experiencia y miembro de Red de Periodismo de Soluciones (SJN, por sus siglas en inglés), dijo a la Fundación Gabo que este tipo de periodismo se enfoca en investigar las respuestas que se dan a los problemas.

 Algunas otras características del periodismo se soluciones son:

  1. Detalla cómo funcionan las respuestas. Debe explicar con claridad por qué las respuestas sirven para determinados problemas, qué se hizo antes para resolverlos y, muy importante, cuál fue la metodología empleada.
  2. Se basa en evidencias. Es decir, revisa información técnica, datos e información para analizar si una respuesta a cierto problema funciona o no.
  3. Genera conocimiento. Ofrece información sobre cómo se enfrentan los problemas en determinados contextos, para que así la audiencia pueda obtener conclusiones útiles para su vida diaria.
  4. Describe las limitaciones. Describe cuáles con los riesgos, advertencias o limitaciones de las respuestas planteadas, es decir, quizás no haya soluciones perfectas, por eso es importante sacar a la luz sus puntos flacos.

El Laboratorio de Periodismo, de la Fundación Luca de Tena, también pone sobre la mesa algunos otros consejos:

  1. Informarse del tema. Sería empaparse de todo lo relacionado al problema, antes de escribir sobre sus soluciones.
  2. Hacerse de todo tipo de fuentes. Muchas veces las fuentes que consultamos para comprender el problema pueden conocer a quienes están desarrollando la solución; dentro de la comunidad que esté viviendo el problema, quizás haya alguien que esté buscando solucionarlo y, después de la publicación, dejar algún modo de contacto, para que personas que hayan encontrado otras soluciones puedan comunicarse.
  3. No se trata de salvar al mundo. Es mejor enfocarse en una porción más pequeña del problema mundial, que tratar de abarcar todo en un solo momento y sin colaboración.

En esta página se condensan la mayoría de recursos sobre el periodismo de soluciones. Aquí hay un curso de dos horas sobre este tipo de periodismo.

Me parece que dar una cobertura desde el punto de vista del periodismo de soluciones o del periodismo de paz trae muchos beneficios, así que les invito a que exploremos estas alternativas, para que la gente nos siga leyendo y vea una luz al final del túnel.

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Samantha Paéz
Coordinadora del Observatorio de Violencia de Género en Medios de Comunicación (OVIGEM), periodista y activista. Tengo especial interés en los temas de género y libertad de expresión. Formo parte de la Red Puebla de Periodistas. También escribo cuentos de ciencia ficción.