Modelo de movilidad en Puebla capital aumenta riesgo de contagio por COVID-19
La priorización de los vehículos automotores particulares limita las alternativas de la ciudadanía para desplazarse hacia otros lugares durante la contingencia.
Por Julio Sandoval @jota_sand
07 de junio, 2020
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El modelo de movilidad que existe en la ciudad de Puebla, al priorizar los vehículos motorizados particulares, provoca una gran aglomeración de gente en el transporte público aún durante la contingencia. Esto convierte a esos espacios en un importante foco de contagios por COVID-19, como aseguró el consultor de movilidad Giovanni Zayas en entrevista para LADO B.

“En general en los servicios alimentadores, como los microbuses o las combis, hay mucha aglomeración, la gente va muy apretada. Y las ciudades mexicanas dependen mucho del transporte público, es muy poca la gente que puede tener un vehículo particular”, explicó.

La priorización de la movilidad motorizada, característica de todas las metrópolis mexicanas, señaló el especialista, hace que la movilidad por otros medios, como la bicicleta, sea complicada e insuficiente. Por esta razón, muchas personas que por motivos de trabajo aún tienen que desplazarse durante la contingencia, no tienen otra opción que usar el transporte público, lo que los expone a un distanciamiento social nulo y a las pocas medidas de prevención de algunos usuarios y operadores.

Medidas mal enfocadas

Hasta el 6 de junio, según la plataforma de información de COVID-19 de la Secretaría de Salud federal, en el estado de Puebla se habían confirmado 4 mil 14 casos positivos, de los cuales 2 mil 473 se concentraban en la capital poblana, es decir, el 62 por ciento.

Pese a esta concentración de casos y al notable foco de contagios que representa la saturación de las unidades de transporte público en la capital, los gobiernos estatal y municipal se han enfocado únicamente en regular la movilidad motorizada particular.

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Según datos de Google, la movilidad en estaciones de transporte público en la entidad —como las de autobuses o metrobús— se han mantenido en promedio con una reducción del 40 por ciento a lo largo de la contingencia, una de las cifras de disminución más bajas en el país. Esto significa que durante este periodo, el 60 por ciento de la población que suele viajar en transporte público lo siguió haciendo.

Aún con esta regularidad en el transporte, las autoridades encargadas de vigilar el cumplimiento de la reducción al 50 por ciento del pasaje en las unidades de transporte público y la distancia mínima de 1.5 metros entre los pasajeros, no lo han hecho adecuadamente, pues los usuarios denuncian constantemente el incumplimiento de las medidas

En cambio, las autoridades han demostrado una clara intención, incluso abusiva, para sancionar a todas las personas que incumplan el Hoy No Circula, pese a que, como ya se mencionó, este tipo de movilidad representa menos del 20 por ciento de los viajes diarios.

En medio de esto, el Ayuntamiento de Puebla, anunció hace unos días, dos meses después del inicio de la emergencia sanitaria, la implementación de ciclovías emergentes.

Una gran oportunidad

Foto: Marlene Martínez

Para Giovanni Zayas esta podría ser una gran oportunidad de transformar el modelo de movilidad existente en Puebla hacia uno más enfocado en las personas y en medios de transporte más eficientes, como la bicicleta, que prioricen la salud y el medio ambiente.

“Tenemos una gran oportunidad para implementar un nuevo modelo de movilidad que piense en las personas, que ponga a las personas en el centro, y una de esas opciones es la movilidad activa, que al mismo tiempo  es una movilidad amigable con el medio ambiente y permite a las personas tener actividad física, que las  puede proteger contra enfermedades que agravan la enfermedad del COVID-19. Es una gran oportunidad de tomarse en serio la movilidad activa”.

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En el estado de Puebla, según datos de movilidad cotidiana del INEGI, sólo el 17 por ciento de la población se transporta a su trabajo en vehículos particulares; mientras que el 37 por ciento lo hace por transporte público, el 32 por ciento caminando, el 8 por ciento en bicicleta y el resto por transporte laboral o por medios que no especificó.

En la zona metropolitana de Puebla, de acuerdo con el plan de transporte no motorizado en Puebla, el 16 por ciento de los viajes diarios se realizan en vehículos particulares, mientras que el 48 por ciento se hacen por transporte público, y el 36 por ciento se hacen caminando o en bicicleta.

A pesar de esto, la infraestructura de movilidad de la metrópolis poblana demuestra una clara preferencia de las políticas públicas hacia los vehículos motorizados. Basta con observar las extensas vialidades, que en algunas zonas se bifurcan en grandes puentes, y la escasa infraestructura ciclista, caracterizada por las ciclovías elevadas que, según el Maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas, Gerardo Velarde, “envían el mensaje a la ciudadanía de que, en el espacio público, el automóvil tiene preferencia, mientras que los ciclistas son segregados en la altura”.

Además, el estudio Anatomía de la Movilidad en México, señala que en Puebla, entre 2015 y 2017, el 84 por ciento del gasto público federal ejercido en movilidad se utilizó en infraestructura que fomenta el uso de automóviles.

Y aún con la intención de la nueva administración del Ayuntamiento de la capital para implementar un sistema de movilidad integral, existe todavía una clara resistencia para mantener el modelo de movilidad dominante.  

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*Foto de portada: Marlene Martínez

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Julio Sandoval