Mensajes contradictorios y cambio de discurso en el pico de la pandemia, los errores en la comunicación oficial
Con el fin de la Jornada de Sana Distancia se dejó atrás también el mensaje de Quédate en casa, y la idea de nueva normalidad hizo creer a la gente que podía retomar sus actividades, cuando el país estaba en un punto de más contagios
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
14 de junio, 2020
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El 31 de mayo se dio por concluida la Jornada Nacional de Sana Distancia y con ello el discurso de la “nueva normalidad” desplazó al de “Quédate en casa”, aun cuando en el país no había condiciones, de acuerdo con la información de los tres niveles de gobierno, para regresar a las actividades no esenciales y salir de manera masiva a lugares públicos. 

La confusión o desinformación puso en evidencia la ausencia de una estrategia nacional de comunicación, pues mientras el subsecretario Hugo López Gatell seguía pidiendo no salir, el presidente Andrés Manuel López Obrador animaba a la gente a regresar a las calles sin miedo, y los gobiernos estatales trataban de contener a la población.

Como resultado de lo anterior, en esa primera semana de junio hubo un aumento sustancial de la movilidad comunitaria en el país. En estados como Aguascalientes, Campeche y Coahuila, las personas salieron con mayor intensidad a las calles, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud federal.

Puebla no fue la excepción, entre el 2 y 5 de junio hubo un pico de movilidad comunitaria, con un aumento superior al 50 por ciento, muy por arriba del porcentaje deseado. Y en un contexto de más movilidad, también se han presentado cada vez más contagios.

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No ha habido fidelidad en la comunicación oficial

Para la Doctora en Comunicación y Periodismo e investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas especializada en comunicación de riesgos, Arely Millán Orozco, si bien la estrategia de la Secretaría de Salud y del subsecretario Hugo López-Gatell –que diariamente informa sobre el avance de la pandemia– ha sido acertada, ha habido aspectos, como la falta de fidelidad, que han impedido que esta sea efectiva. 

La fidelidad, dice Millán Orozco, es la comunicación exacta y estricta de lo que se pretende dar a conocer. 

“Es decir, si yo digo que tenemos que salir con las medidas A, B, C y D, y específicamente no puede ser de otra forma, pues yo no dejo abierta una posibilidad que le permita al ciudadano entender otra cosa. Cuando esto pasa [cuando se deja una posibilidad], no hay una comunicación ni eficaz ni fiel. Para comunicarle a la ciudadanía lo que necesito que haga, tengo que ser precisa”.

Y esto es lo que ha faltado, por ello, cuando el mensaje fue “pueden salir, pero poco a poco”, cada quien entendió lo que quiso, dice Millán Orozco.

El 30 de mayo –fecha en que concluyó la Jornada Nacional de Sana Distancia–, en conferencia de prensa López-Gatell, remarcó: «No es que a las cero horas del lunes primero de junio se puede volver a la calle a las actividades normales. Tampoco es que comercios, negocios, empresas, pueden abrir. No, no, no. Donde hay semáforo rojo, tal como está estipulado en el acuerdo que se publicó el 15 de mayo, solo pueden entrar en funciones las actividades esenciales, incluyendo las tres nuevas: construcción, minería y el sector automotriz. Solo esas». 

No obstante, si bien durante la Jornada Nacional de Sana Distancia el mensaje “Quédate en casa” fue emitido con bastante claridad –pues hasta hace el 28 de abril, según los datos del director general de Promoción de la Salud, Ricardo Cortés Alcalá, tanto la movilidad nacional como la de Puebla, se mantenía en menos del 50 por ciento–, conforme se acercó el final de la jornada, la movilización comunitaria fue en ascenso. 

En este caso, para Gabriela Pinto Márquez, maestra y coordinadora de las licenciaturas en Comunicación y Comunicación Digital de la Universidad Iberoamericana Puebla, la falta de fidelidad radicó en la creación del Semáforo de Riesgo Epidemiológico cuando la tendencia de contagios a nivel nacional continuaban al alza –hasta la fecha–. 

Este semáforo, según Pinto Márquez, aún estando en color rojo, proporciona mensajes que se pueden prestar a distintas interpretaciones, como: “Se permitirá también que las personas puedan salir a caminar alrededor de sus domicilios durante el día”. 

Con base en el informe de movilidad de las comunidades de Google, ante el COVID-19, después de presentado el semáforo y finalizada la Jornada Nacional de Sana Distancia, la movilidad comunitaria comenzó a aumentar. 

El flujo de actividad en tiendas y lugares de ocio pasó del 44 al 53 por ciento, un punto abajo de la media nacional; en supermercados y farmacias pasó del 7 al 18 por ciento, dos puntos debajo de la media nacional; y en los parques pasó de un 39 a un 43 por ciento, tres puntos abajo de la media nacional. 

La asistencia a los lugares de trabajo aumentó y el porcentaje de disminución de movilidad pasó del 49 al 47 por ciento.

Aunado a esto, el mensaje del presidente, emitido durante su conferencia matutina del jueves 11 de junio, en el que hizo un llamado a la gente para vencer el miedo de salir a la calle por la pandemia de COVID-19, era contradictorio al sentido del mensaje más reiterativo del subsecretario de Prevención de la Salud y de la Secretaría de Salud: “quédate en casa”.

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Otro de los aspectos donde tampoco ha habido consenso entre los gobiernos de Puebla y el federal, ha sido la reactivación del sector automotriz y de construcción, pues a pesar de que son actividades reconocidas como esenciales, el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta les ha exhortado mediante decretos a no retomar actividades todavía.

Poca confianza y desinformación

Foto: Marlene Martínez

La comunicación de riesgo se define como el intercambio en tiempo real de información, recomendaciones y opiniones (entre expertos y/o funcionarios y personas que se enfrentan a una amenaza o riesgo) para su sobrevivencia, su salud o su bienestar económico o social, según la Organización Panamericana de la Salud. 

Para Gabriela Pinto Márquez, “se considera que una comunicación de riesgo es eficaz cuando existen condiciones de claridad. Y en este proceso podemos encontrar algunas situaciones deficientes”.

Tal como contradicciones en los mensajes de funcionarios, la poca confianza hacia ellos y los desacuerdos con los niveles de gobierno, que han imposibilitando transmitir claramente el mensaje sobre cómo, cuándo y dónde salir a los espacios públicos para evitar mayores contagios.

De acuerdo con la Dra. Millán Orozco, recurrimos a otras fuentes de información diferentes al gobierno porque históricamente desconfiamos de este, y constantemente tenemos la necesidad de constatar sus datos, sin embargo en este ejercicio se corre el riesgo de creer en  medios o plataformas que muchas veces propician intencionalmente una desinformación o información falsa. 

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En este sentido, el exceso de información -correcta o no- genera lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado infodemia.

“La infodemia hace que las personas encuentren difícilmente información digna de crédito, confiable. Con este sesgo, cada quien dice lo que considera que debe ser el actuar de la ciudadanía; sin embargo, en estos casos puede haber gente que esté desvirtuando el objetivo principal: que nosotros estemos informados sobre […] la pandemia”, advirtió Millán Orozco.  

Por otra parte, puntualizó en un aspecto psicológico: las personas tenemos la tendencia de dar crédito sólo a lo que deseamos creer. El problema es que esto nos hace más vulnerables a la desinformación y, posteriormente, incide en la toma de decisiones acerca de nuestra salud.

De modo que mientras llegamos al máximo de casos y nos insertamos en la “nueva normalidad”, la aplicación de estrategias comunicativas claras y eficientes desempeñarán un factor importante para que la movilidad, así como el número de contagios, no alcancen niveles más desproporcionados.

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*Foto de portada: Marlene Martínez

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Cristian Escobar Añorve