Malí, tradición y poesía; diálogo intercultural para tiempos convulsos
A propósito de una sesión de lectura virtual de poesía, dos especialistas hablan de la importancia del diálogo intercultural entre México y África.
Por Marcos Nucamendi @MakoNucamendi
18 de junio, 2020
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“Cuando en África, un anciano muere, una biblioteca arde con él”. Esta poderosa imagen, suerte de proverbio sin tiempo, suele atribuirse al escritor, historiador y etnólogo maliense, Amadou Hampâté Bâ, protagonista de una sesión virtual de lectura en voz alta que tuvo lugar a inicios de la semana. 

Pamela Vázquez, mediadora de El Club del Suave Lector en la Laguna de Chapulco, y Zoumana Diaraba Keita, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, fueron los encargados de leer los textos en español y francés que se encuentran en Kaydara, el libro-poema de Hâmpate Bâ, con motivo del Día Municipal de la Lectura. 

Zoumana leería también un relato de la tradición oral bambara, una de las 13 lenguas nacionales de Malí: La Muerte y El Viejo Herrero. Ambos textos fueron editados y traducidos por Tegus, La Cartonera del Toro, y el Programa Nacional de Salas de Lectura en Puebla. 

A continuación, un breve extracto de Kaydara:

Vida y muerte nos habitan.

Torso a torso se encuentra y luchan.

Como el agua contra la tierra, luchan sin descanso.

Cada victoria ganada por la derecha

para la izquierda es un fracaso.

Todo logro alcanzado en el Este,

para el Oeste se torna perdido. 

La tradición oral, refiere Zoumana, es vital para los pueblos del África Occidental, especialmente para quienes integran la familia étnica de los Mandé.

Foto: World Bank Photo Collection | Flickr

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A diferencia de otras civilizaciones, en donde los conocimientos acumulados se transcriben, esta región que vio florecer a grandes imperios africanos se decantó por la transmisión generacional de la historia, las artes y la ciencia a través de mensajes que sólo podían ser enunciados por los griot o djeli, los narradores de la tradicional oral.

En 1960, en uno de sus primeros discursos como miembro de la delegación de Malí ante la Unesco, Amadou Hampâté Bâ manifestaba lo que se convertiría en un objetivo de vida: la prioridad de cualquier organización abocada a la preservación del patrimonio de la Humanidad, no podía conformarse con rescatar monumentos y templos milenarios —como los de la antigua Nubia en lo que hoy es Egipto y Sudán—, sino que debía incluir a la tradiciones orales que sólo se conservan, decía, “en las memorias de seres humanos sujetos a la muerte”.

Un diálogo interrumpido por las fronteras autoimpuestas

Foto: World Bank Photo Collection | Flickr

Salvo que se trate de este tipo de iniciativas muy puntuales, el interés general del mexicano por la cultura africana es en el mejor de los casos superficial. Así lo afirman dos especialistas consultados por LADO B

Para el Dr. Louis Valentín Mballa, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), todo parte de la consideración que nuestras prácticas culturales son un parámetro para determinar lo que es correcto o incorrecto, es decir, del concepto de etnocentrismo.

“[Romper con el etnocentrismo] es dejar de ver al otro con el prisma de mis propios ojos y entender que la comunicación intercultural, es un valor tremendo; [es] romper con los miedos que se tienen, con las fronteras que la propia gente establece sin necesidad alguna”, explica para LADO B el Dr. Mballa, también presidente de la Asociación de los Cameruneses en México. 

Mientras que los estudiantes africanos asentados en nuestro país suelen hacer un esfuerzo extraordinario por aprender español e integrarse a una lógica que les es en principio ajena, refiere, los intereses culturales de sus pares mexicanos no están dirigidos hacia el continente africano.

Como miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y evaluador de las becas al extranjero que ofrece el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Dr. Mballa ha llegado a la conclusión de que no existe un interés genuino por conocer y adentrarse de forma más profunda en la cultura africana; casi todas las becas que se otorgan tienen como destino Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental, en algunos casos Rusia, China o algún otro país del Sudeste asiático.

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Zoumana Diaraba Keita, a quien entrevistamos un día después de la transmisión en vivo, organizada por la Secretaría de Cultura y Turismo del estado, introduce un segundo elemento conceptual que también ayudaría a comprender este distanciamiento entre México y África: el racismo.

“Por supuesto que existe [racismo en México]. A nivel institucional incluso se trató de ocultar una parte de la Historia, como si los afrodescendientes o los africanos hubiesen deseado llegar a México. Les cayó una historia común, que fue la colonización”.

Tarde o temprano, confía Zoumana, esas historias ocultas, sometidas y dominadas encontrarán la forma de reivindicarse, contando sus propios relatos y compartiendo con el mundo todo el conocimiento acumulado durante siglos.

*Foto de portada: United Nations Photo | Flickr

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Marcos Nucamendi