Indagan en el ITESO: vivencias de aprendizaje en tiempos de COVID-19
Por Espacio Ibero @
04 de junio, 2020
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Dra. Luz del Carmen Montes Pacheco*

Uno de los aspectos más preocupantes en nuestra sociedad a partir de la crisis sanitaria que estamos experimentando es el educativo, posiblemente el tercero más importante después del de salud y del económico. Al respecto, surgen muchas preguntas, ¿qué y cómo están aprendiendo nuestros niños y jóvenes?, ¿cómo se está desempeñando el profesorado?, ¿son acertadas las decisiones y consecuentes acciones educativas de nuestro gobierno?, ¿qué siguen en el panorama educativos de nuestro país en los próximos meses?, y más.

Por supuesto que tratar de responder implicará invertir mucho tiempo y esfuerzo. Y, como sucede en procesos de generación de conocimiento, las respuestas siempre serán parciales. Note que no me refiero a la opinión popular, sin quitarle su relativo valor, ni a la opinión personal que profesores, padres y estudiantes comparten sobre sus experiencias y sentires educativos en las redes sociales. Me refiero a abordajes sistemáticos y bien planeados -lo mejor que se puede en estas condiciones- de grupos de investigadores e incluso directivos que se preocupan (y se ocupan) por identificar algunas pistas sobre lo que está pasando con docentes y estudiantes; aunque al día de hoy, ya estamos sobre-sondeados por medio de encuestas que nos llegan de investigadores de diversas latitudes.

Este 3 de junio, a través de Educación futura, se presentó un informe sobre los primeros resultados de “La vivencia de estudiantes y profesores ante el COVID-19”, proyecto de investigación encabezado por la Mtra. Silvia Vázquez Rodríguez y el Dr. Juan Carlos Silas, estudiante y coordinador del Doctorado Interinstitucional en Educación en el ITESO, respectivamente, y también académicos de la misma institución. Ellos reaccionaron rápido ante lo que Juan Carlos llamó “transformación acelerada” de lo presencial a lo “virtual” (este último término usado provisionalmente pero cuyo significado requiere una profundización rigurosa). Diseñaron un cuestionario que aplicaron, por la tercera semana del confinamiento, vía electrónica a través de una amplia red de contactos. Para conocer con detalle dichos resultados, le invito a que acceda a los reportes y video del panel en educacionfutura.org. Aquí compartiré algunos de sus hallazgos para abrir el apetito.

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Ante lo que los investigadores llamaron “enseñanza remota de emergencia”, los estudiantes universitarios respondieron que se les saturó de tareas, por lo que tuvieron que invertir más tiempo que en modalidad presencial; disminuyeron sensiblemente las interacciones con sus compañeros y profesores; padecieron problemas de conexión a internet y manejo de plataformas digitales diversas debido a multiplicidad de canales usados por sus profesores; y, un hallazgo que causó algo de sorpresa y mucho gusto, es que extrañan el campus universitario, tanto las instalaciones como las interacciones implicadas. Por su parte, los profesores declararon en un alto porcentaje (42%) que aprovecharon la capacitación institucional ofrecida, que hubo un aumento de jornada laboral (comparado con la presencialidad) y que han tenido muchos aprendizajes en términos de manejo de tecnologías de comunicación e información.

Foto: Julia M Cameron | Pexels

También indagaron deseos en ambos grupos, los primeros desean que sus profesores sean más pacientes, mientras que los segundos desean que sus estudiantes sean más autónomos, yo diría que hay una alta correspondencia traducida en necesidades que hay que satisfacer: fortalecer el sentido de responsabilidad de los estudiantes para aprender y convocar a los profesores para que cedan el control.

Los resultados fueron comentados por la Mtra. Sylvia Schmelkes, Vicerrectora Académica de la Ibero Cd. de México y por el Dr. Jesús F. Galaz, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Ambos comentaron debilidad por la representatividad en la muestra del estudio, por lo que los hallazgos presentados no son generalizables; es decir, no podemos asumir que todos los estudiantes y profesores universitarios experimentan igual este provisional cambio educativo. Pero más allá de eso, ellos reconocieron el aporte de la exploración y retos futuros.

Resalto aquí algunas observaciones de la Mtra. Schmelkes. Primero, encontró ciertas coincidencias con los datos encontrados en un primer sondeo que hicieron en su plantel, afirmó que a pesar de estar sobre-representadas las instituciones privadas, los hallazgos invitan a una seria profundización. Segundo, afirma que ya no hay marcha atrás en el uso de modalidades no presenciales y semipresenciales como mecanismos transformadores de nuestros sistemas educativos, pero que a la vez los hallazgos “nos indican el valor de la educación presencial”.

Tercero, y muy importante, son resultados que nos alertan para no sobreponer una desigualdad más (infiero que es porque se está manifestando una vez más el problema estructural en nuestro país); en todo caso, en el contexto de las Universidades del Sistema Universitario Jesuita, los hallazgos sobre el síntoma nos invitan a tratar de incidir en contextos educativos “fuera” de los muros universitarios.

Quedan en el tintero muchas preguntas sin responder, reto inmanente de los investigadores educativos.

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*Foto: Tumisu | Pixabay

* La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. Sus comentarios son bienvenidos

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