“Estamos en un Estado criminal, la vida no es apta en este país”
Testimonios de dos personas que sobrevivieron la desaparición forzada en la Fiscalía del Estado de Jalisco tras las protestas #JusticiaParaGiovanni
Por Perimetral @
09 de junio, 2020
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Jade Ramírez

Volvieron a pie a sus casas. Ya había caído la noche. Caminaron más de 20 kilómetros asustados, esperando que nadie los siguiera, con sed, despojados de sus pertenencias y aturdidos por las dos horas que los tuvieron privados de su libertad en cuartos y patios de la Fiscalía del Estado de Jalisco. Recibieron golpes, gritos, cuestionamientos y amenazas: “los vamos a destazar y aventar por ahí”, lo escucharon una y otra vez.

Nos metieron inmediatamente a un patio grande, estaba un cuarto de lado derecho y uno en el izquierdo; en el patio que estaba lleno de personas, calculando mas o menos con masas, calculo que éramos entre 60 y 100 personas. Tenías que tener la cara al frente y de lado, si volteabas te pegaban; les pude ver las placas de policías ministeriales. Revisaban la información y escuche que muchos decían que este celular se iba para inteligencia.

Flavio, sobreviviente a detención y desaparición forzada.

Flavio y Monserrat no aparecen en ningún registro de las varias listas que no han dejado de circular en redes sociales y tampoco en algún listado dentro de la Fiscalía. La tarde del viernes 5 de junio ha quedado borrada de su historial de vida, luego de auxiliar a una joven que era sometida por tres policías en plena calle; de ahí fueron detenidos los dos y pudieron dimensionar a la luz de los días, que se trató de una desaparición forzada orquestada por toda la institución procuradora de justicia en Jalisco.

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Ambos relatan que no vieron a solo dos comandantes -Salvador Perea y Raúl Gómez Mireles quienes ya fueron presentados en la primera audiencia en su contra el domingo 7 de junio a las 19 horas en el penal de Puente Grande-, sino a docenas de servidores públicos, mujeres y hombres, metiendo y sacando personas de habitaciones, confiscando sus celulares y tratando de justificar el abuso policíaco. 20 por cuarto o hasta más, y otras hileras en el patio bajo un domo. A ella le enviaron por WhatsApp el cartel con el cambio de sede de la protesta, ya no sería en Minerva sino en la Fiscalía, eso fue suficiente para detenerla.

Corrieron y ya me dijeron a ver tú ¿qué estás haciendo? Me quitaron el celular y me pidieron que lo desbloqueara, lo desbloqueo y encontraron dos conversaciones con un cartel de la marca y  dijeron ¡Te trepas!, era una camioneta azul. Me dijeron ¿cómo viene acá con nosotros si las defendemos damos la vida por ustedes y así nos pagan? Al llegar me recibe otro investigador de la fiscalía vestido de civil con placa, abre la caja de la camioneta me da la mano y me dice ‘Ay señora y usted por qué viene aquí, pues qué hizo?  Había dos cuartitos, eran veinte por cuarto, lo sé porque ellos lo dijeron: ya tenemos veinte y no nos caben.

-¿Y la sana distancia?

A no, no había sana distancia. Eso sí si alguien se bajaba el cubrebocas les gritaban ‘el cubrebocas no te lo estés bajando’. Tenía a un chico a un lado mío, pegado, yo estaba sudando todos estábamos sudando

Monserrat, sobreviviente a detención y desaparición forzada.

Ambos son maestros y tienen postgrados. Son ciclistas, apicultores. Son visibles algunos golpes que recibieron pero más resalta el miedo y el estrés postraumático porque dimensionan más allá de la narrativa similar a otros testimonios lo que les pasó y los actos violatorios de derechos perpetrados por la Fiscalía. La cautela con la que acceden a charlar conmigo asumo se relaciona con su edad y en el nivel de información que tienen.

¿Defender a una mujer y recibir una invitación a la marcha el motivo de la detención?

A él lo derribaron y golpearon desde primer minuto que interpeló la detención a una chica que ni conocían. Le aventaron encima una vez esposado y dentro de una camioneta sin placas, su propia bicicleta de acero inoxidable que no le devolvieron. Es su herramienta de trabajo, el costo asciende a 39 mil pesos. La bicicleta de ella también la resguardaron. Dentro de los cuartos en la Fiscalía, les explicaron por qué el abuso y violación a sus derechos humanos:

Algo que me causó mucho temor y miedo fue que entró un policía grande muy corpulento y nos gritó muchos insultos muy vulgares: ‘hijos de su puta madre ya cállense hijos de su chingada madre, sino los vamos a descuartizar y al cabo que ahorita ya es bien facilito hacerlo, los desaparecemos y no pase nada, cállense’. Algunos estaban llorando y los ofendían ‘¿No que muy valientes hijos de su puta madre?’ y los golpeaban. Al otro rato llegó otra persona, sin cubrebocas y sin capucha, lo miré y sí lo puedo identificar bien, traía su placa, nos dijo: ‘ya hijos de su puta madre ya se van a ir entiendan cabrones esto lo estamos haciendo porque ayer quemaron a un policía, nosotros también tenemos familia’. Alguien quiso decir algo y lo callaron a golpes.

Flavio, sobreviviente a detención y desaparición forzada.

Los periodistas mientras tanto estábamos en el cerco que establecieron alrededor de la calle 14. Consignamos los tubos en sus manos, las armas largas, los antimotines; atestiguamos varias detenciones y no recibimos información en ningún momento.

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Alrededor de las 6 de la tarde me alejé de donde había un contingente frente a los policías investigadores que impedían el paso a la calle 14 para observar otro grupo de 80 jóvenes que ya sabían de las detenciones en plaza Las Torres y calles cercanas; planeaban bloquear el tránsito vehicular en calle Pinzón con 8 de julio. Al instante que bajaron de la banqueta, se me emparejó una camioneta tipo van. Lo que llamó mi atención fue la copiloto. Me miró y era una mujer policía completamente de negro. Tomé mi cámara para fotografiar el auto pues me resultó obvio que llevaban detenidos ahí dentro y la escena no tenía lógica ¿por qué una camioneta que en teoría servía banquetes y era de repostería la copiloto era una policía completamente vestida de negro?

En el instante que me llevó levantar el brazo avanzó el bloqueo de la calle y arrancaron a toda velocidad “quemando llanta”.

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*Foto de portada: Felix Márquez | Perimetral

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