Crisis económica por COVID-19 agudizará inseguridad alimentaria
Según la ENCOVID-19, la crisis económica por el nuevo coronavirus impactará en el acceso a los alimentos de muchas familias; en Puebla, al menos el 41.7 por ciento de la población ya enfrentaba este problema antes de la contingencia.
Por Julio Sandoval @jota_sand
02 de junio, 2020
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El impacto económico que conlleva la pandemia de COVID-19 reducirá el acceso a alimentos para muchas personas, lo que aumentará la inseguridad alimentaria que, previa a la contingencia, ya enfrentaban el 55.2 por ciento de los hogares en México, según explica la Encuesta Nacional de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares (ENCOVID-19).

Según el Comité Científico de la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA), la inseguridad alimentaria es “la disponibilidad limitada o incierta de alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos, o la capacidad limitada e incierta de adquirir alimentos adecuados en formas socialmente aceptables”.

A la desigualdad socioeconómica que provoca la inseguridad alimentaria, se le suma el alto grado de vulnerabilidad de quienes trabajan bajo la informalidad laboral, la ausencia de medidas sustanciales del gobierno para apoyar a la población durante la contingencia, e incluso el aumento en el precio de los alimentos que se ha presentado en este periodo.

La más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) –realizada entre julio de 2018 y junio de 2019–, que señala que más de 18 millones de hogares en el país (55.2 por ciento del total) presentan algún grado de inseguridad alimentaria (no arroja resultados por entidad).

No obstante, de acuerdo con el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), publicado en mayo de este año por el Coneval, en Puebla el 41.7 por ciento de la población cuenta con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica de alimentos.

El estudio aclara que en esta medición aún no se ve reflejado el efecto de la crisis económica por COVID-19, pues sólo cuenta con datos hasta marzo.  

Aún así, el aumento de la inseguridad alimentaria en el estado se puede constatar en la mayor asistencia de los ciudadanos a comedores comunitarios ya establecidos, –como el Juan de Palafox, que se ubica en la calle 9 oriente número 3, en el centro de Puebla, que tras la contingencia comenzó a repartir 140 porciones de alimento más por día–,  y en el surgimiento de otros a partir de la emergencia sanitaria para apoyar a la población.

Además, la ENCOVID-19, elaborada para ofrecer datos ante la ausencia de indicadores oficiales durante la Jornada Nacional de Sana Distancia, señala que ya en la segunda semana de abril, el 61.1 por ciento de los hogares entrevistados reportaba algún grado de inseguridad alimentaria, un aumento de 6 puntos porcentuales respecto a la ENSANUT.

De esa cifra, el 33.6 por ciento de los hogares presentó un grado de inseguridad alimentaria leve, lo cual generó preocupación en las familias por el abasto de alimentos; el 17.2 por ciento reportó un grado de inseguridad alimentaria moderado, lo que implicó ajustes en el presupuesto y disminución de la calidad de la dieta; y el 10.32 por ciento señaló un grado de inseguridad alimentaria severo, lo que comprometió la calidad y cantidad de alimentos en el hogar.

Foto: Olga Valeria Hernández

La inseguridad alimentaria, explica el estudio, además de las afectaciones nutricionales y de salud, ha traído consigo problemas emocionales y psicológicos para los habitantes de los hogares que presentan esta situación. El 42.7 por ciento de los afectados reportó tener ansiedad y el 45.1 por ciento, depresión.

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Respuestas ciudadanas

Para afrontar la inseguridad alimentaria en los hogares, el gobierno de Puebla únicamente ha implementado el programa “Puebla Contigo”, con el cual se entregan despensas que, según el gobernador, Miguel Barbosa, alcanzan para que una familia de hasta cinco integrantes se alimente durante un mes. 

Sin embargo, al igual que con todas las medidas establecidas por las diferentes dependencias gubernamentales para contrarrestar los efectos del Covid-19, no existe transparencia en cuanto a los costos y modelo de operación de este programa. No se tiene certeza de cómo ni de con qué frecuencia se entregan los apoyos, y tampoco existe alguna manera de solicitarlos.

Además, el programa se ha concentrado en la zona metropolitana y en algunos municipios aledaños, según explicó a LADO B el DIF estatal.

Algunos Ayuntamientos han agregado medidas extras a la del gobierno estatal; en San Andrés Cholula, el DIF municipal instaló un comedor comunitario, mientras que en Puebla capital se realizó una entrega de despensas independiente a la del estado. No obstante, se ha reportado que la ayuda alimentaria se ha repartido en los mismos lugares en los que ha estado presente el gobierno estatal, por lo que otras zonas quedaron sin ningún tipo de apoyo.  

Ante la ausencia de medidas sustanciales para enfrentar el problema, algunos ciudadanos han comenzado a entregar apoyos alimenticios que provienen principalmente de donaciones. Un ejemplo de ello es Etymos Cultura Humana, una agencia dedicada a los idiomas, que desde hace tres semanas instaló un comedor comunitario en la zona de Los Sapos, en el centro de Puebla.

Maribel Sánchez, directora de la organización, contó a LADO B que desde marzo comenzaron a repartir despensas a quienes necesitan apoyo, provenientes de donaciones –que Etymos recibe luego de ponerse de acuerdo con los donadores a través de Facebook– o que ellos mismos han comprado. Semanas después instalaron el comedor comunitario al que al menos 25 personas asisten de manera frecuente los martes, jueves y sábados.

La integrante de Etymos señaló que las personas que acuden a recibir el apoyo provienen principalmente del sector informal y que le han expresado que su situación económica ya es insostenible; asimismo, dicen que los apoyos gubernamentales no han llegado a los lugares en los que viven a pesar de que son zonas marginadas.

También cuenta que con la iniciativa ha conocido a otras personas que de manera independiente buscan apoyar de la misma forma: han instalado comedores en el centro o en zonas aledañas a la ciudad, como el de la asociación Revitalización del Alto, ubicado en la calle 14 oriente número 1402, en la colonia El Alto.

Sin embargo, pese a la buena intención que existe con estas iniciativas, las donaciones se han reducido en las últimas semanas, asegura Maribel. Este mismo problema provocó que uno de los comedores que estaba ofreciendo ayuda, ubicado en la calle 6 poniente número 716, cerrara sus puertas, al menos hasta que tuviera los recursos suficientes para volver a brindar el apoyo. 

La ENCOVID-19 recomienda a los gobiernos estatales y federal, como método de apoyo a personas vulnerables, aumentar las transferencias monetarias y la distribución de alimentos a personas en pobreza para aminorar reducciones en la calidad y la cantidad de alimentos de los hogares, así como realizar un monitoreo mensual para notar cambios en los niveles de inseguridad alimentaria; además, sugiere para cualquier organización, gubernamental o civil, evitar congregaciones en la entrega de alimentos para prevenir los contagios.

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*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

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Julio Sandoval