Sociedad solidaria resiste a coronavirus y a Bolsonaro en Brasil
La sociedad brasileña se ha movilizado mendiante diversas iniciativas para mitigar los efectos de la pandemia de COVID-19
Por IPS Noticias @
14 de mayo, 2020
Comparte

Mario Osava

La propuesta de la nieta adolescente obtuvo la pronta adhesión de la abuela, la madre y el padre. Juntos preparan y distribuyen cada fin de semana cerca de 30 comidas balanceadas a personas que viven en las calles de la ciudad de São Paulo, en el sureste de Brasil.

“En las primeras entregas de comida nos pidieron material de limpieza e higiene”, se sorprendió Martha Marcondes, la madre. El dinero donado por familiares y amigos permitió incorporar en cada paquete individual agua, papel higiénico, jabón, cepillo y pasta de dientes e incluso absorbentes sanitarios femeninos.

“El agua vale oro”, dijeron los beneficiarios en referencia a las nuevas necesidades higiénicas, contó Marcondes, profesora de enseñanza básica, dispuesta a seguir en su acción solidaria “hasta el fin del aislamiento social exigido por la pandemia”.

También puedes leer: Brasil: brote de COVID-19 abre camino a la invasión de tierras indígenas

La abuela, Walkiria de Oliveira, socióloga y funcionaria pública jubilada, cocina y no participa en la distribución por las calles de las comidas, colocadas en recipientes desechables con tapas, porque tiene 74 años y es persona de riesgo ante el coronavirus.

“Optamos por ayudar a los que viven cerca de nuestro barrio, Campo Belo, debajo del monorriel”, una vía elevada de transporte proyectada con motivo de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y que permanece inconclusa hasta hoy, informó a IPS desde su hogar en la maga urbe brasileña.

En el centro de São Paulo, donde se concentra la mayor población sin techo, actúan otros benefactores más potentes. El centro de eventos empresariales Espacio Sinimbu, obligado a suspender sus actividades por la pandemia, aprovecha su restaurante para ofrecer semanalmente cerca de 300 comidas calientes, también entregadas en recipientes desechables, ejemplificó Oliveira.

Martha Marcondes y Walkiria de Oliveira, hija y madre, con los recipientes desechables donde colocan las comidas equilibradas que una vez a la semana elaboran y reparten entre personas sin hogar en un barrio de São Paulo, en el sur de Brasil. Familias, como la suya, empresas y organizaciones sociales multiplican iniciativas para evitar el hambre de las capas pobres y las personas que se han quedado sin trabajo e ingresos por la pandemia de COVID-19. / Foto: Cortesía de familia Marcondes

Esas iniciativas forman parte de una amplia movilización de la sociedad brasileña para mitigar los efectos de la pandemia de COVID-19, que desde mediados de marzo obliga la mayoría de la población al confinamiento en sus hogares en casi todo el Brasil.

La economía y las ciudades semiparalizadas sumieron en el desamparo a decenas de millones de trabajadores informales, nuevos desempleados y personas sin hogar.

El gobierno decidió conceder una ayuda de emergencia de 600 reales (105 dólares) mensuales, por tres meses, a poco más de 50 millones de personas que se quedaron sin ingresos durante esta crisis. Las madres que son sostén de sus hogares tienen derecho al doble.

Además de ser una cantidad insuficiente, a otras 46 millones de personas se les rechazó definitivamente su solicitud o quedó pendiente hasta completar los requerimientos requeridos.

Eso significa que 45 por ciento de los 211 millones de habitantes de Brasil sienten que necesitan ayuda para sobrevivir a la crisis generada por la pandemia.

Recursos del gobierno central destinados a los 27 estados brasileños y a las municipalidades para compensar las pérdidas tributarias todavía están pendientes de la aprobación legislativa, con una demora que amenaza los servicios de salud y los salarios de los funcionarios.

Las líneas de crédito abiertas a las empresas para sostener los empleos también quedaron atrapadas en la burocracia e incertidumbres agravadas por las contradicciones de un gobierno cuya adicción a la austeridad fiscal y aversión a políticas sociales retardan o impiden las medidas compensatorias.

Todo se complica aún más por la acción negativa del presidente Jair Bolsonaro, que desdeña la pandemia y quiere reactivar sin demoras la economía, arguyendo que el desempleo “mata más que el coronavirus”.

Continuar leyendo en IPS Noticias

*Foto de portada: Distribución de alimentos en Manaus, capital del estado de Amazonas, donde la pandemia está fuera de control y los hospitales colapsaron. En la urbe, la alcaldía ofrece comidas gratuitas a las familias más afectadas por los impactos de la pandemia. Pero en otras grandes urges de Brasil son principalmente las organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, incluidos de pequeños campesinos, los que aseguran la alimentación de las familias más vulnerables. / Foto: Leonardo Leão/ Manauscult-Fotos Públicas

Suscríbase al boletín COVID-19 de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie.

Comparte
IPS Noticias