Para tratar el Alzheimer... unas cervezas pueden ser la respuesta
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
21 de mayo, 2020
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Como bien sabemos, la cerveza ingerida en grandes cantidades está asociada con la disminución de las capacidades motrices y cognitivas. O dicho de una manera más sencilla, todos sabemos que la cerveza nos puede hacer perder un poquito el equilibrio o despertar al día siguiente sin recordar todo lo (probablemente vergonzoso) que hicimos un día antes

Esto último sucede ya que, esta bebida es depresora del sistema nervioso, por lo que tiene un efecto sedante en nuestro cuerpo, lo que produce en ocasiones deterioro de la memoria, e incluso puede provocar amnesia o lagunas mentales (como pocos recordaremos).

Pero hay un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), encabezados por el Dr. Alfonso Díaz Fonseca, que busca demostrar que algunas sustancias presentes en la cerveza –específicamente en las cervezas artesanales– pueden ayudar a parar el deterioro cognitivo y/o motriz de enfermedades cerebrales como el Alzheimer. (Nótese la ironía de esta situación).

Recientemente, algunos estudios médicos sugieren que las personas con diabetes mellitus, especialmente la tipo 2, tienen un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer, y la diabetes es una de las enfermedades metabólicas –comúnmente conocidas como enfermedades degenerativas crónicas no transmisibles– más común en México. 

Así, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) desde el año 2000, la diabetes mellitus en México es la primera causa de muerte entre las mujeres, y la segunda entre los hombres.

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Cerveza para el estrés… oxidativo

Foto: Little Visuals | Pexels

En ocasiones, tomar una cerveza puede ayudarnos a lidiar de mejor manera con el estrés  cotidiano, pues nos desinhibe y relaja (guiño, guiño). 

Sin embargo, la cerveza también puede ayudar a combatir otro tipo de “estrés”, responsable de que personas a partir de los 70 años manifiesten alteraciones de tipo cognitivas o de motricidad (dificultades para caminar e incluso a la hora de tomar decisiones), producto de la enfermedad Alzheimer.

Para Alfonso Daniel Díaz Fonseca, Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Pierre et Marie Curie, en Francia, quien habló con LADO B, una enfermedad como el Alzheimer se caracteriza por liberar una gran cantidad de radicales libres (moléculas capaces de poder alterar la estabilidad de las células, e incluso causar “la muerte” de estas) como parte de su proceso de patológico. Lo que da como resultado un fenómeno conocido como estrés oxidativo.

La solución podría encontrarse en unas sustancias llamadas polifenoles. De manera general, los polifenoles son estructuras químicas que se caracterizan por contener múltiples grupos OH, presententes en algunos alcoholes, y esos grupos OH tienen la característica de poder atrapar radicales libres y erradicarlas. 

Según Díaz Fonseca, estas sustancias se encuentran de manera natural en alimentos como las uvas, jitomates, betabeles, frutos rojos, entre otros. Sin embargo, en el proceso de fermentación de la cerveza, los polifenoles también se presentan en grandes cantidades.

Y aunque el vino tinto, extraído de la uva, contiene también polifenoles, Díaz Fonseca comenta que, dado que hay un alto consumo y producción de cerveza en México (aunque suene difícil de creer), esto puede ser aprovechado a favor de la investigación. Ahora, a pesar de que no toda la cerveza fabricada en el país contiene polifenoles en gran medida, destaca que la cerveza artesanal es la que contiene más.

“Utilizamos la llamada cerveza artesanal, lo cual quiere decir que su proceso es más natural, arcaico, en comparación a los procesos industriales que siguen las marcas comerciales. Estos tipos de procesos artesanales permiten una mayor concentración de polifenoles”.

Tratamiento con animales

El proceso del tratamiento, menciona Díaz Fonseca, ha consistido hasta ahora en inyectar los polifenoles en el cerebro de animales (ratas), que tienen previamente síndrome metabólico, ya que esto emula a nivel cognitivo y físico, condiciones similares a una persona con Alzheimer.

“De esta forma, emulamos a una persona de una edad entre 70 a 80 años, por lo que administramos estos polifenoles por dos meses. [Hemos observado que] los animales muestran una mejoría en comparación con los animales que no reciben ningún tratamiento”.

Lo que espera el equipo de investigación del Dr. Díaz es la aplicación de una forma farmacéutica de liberación prolongada para que los polifenoles no lleguen únicamente al cerebro, sino también al resto del organismo, y observar el grado de recuperación.

“El siguiente paso es ver cómo se comportan estos animales con una administración por semana o cada tercer día; es decir, en diferentes estándares del modelo que nos permita ver una evolución, ya sea favorable o sin cambios. Sin embargo, partimos de la idea de que el uso del tratamiento controlado con antioxidantes puede ayudar a mejorar la calidad de vida”, mencionó Díaz Fonseca.

Así, el equipo de investigación del Dr. Díaz espera la reanudación de actividades, suspendidas por la contingencia sanitaria debido al COVID-19 en el país, para continuar con el proyecto. Ya que necesitan la aprobación del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, a través de la gestión de la BUAP, de la patente para la liberación controlada  que registraron para la investigación, por lo que habrá que esperar un poco más de lo estimado para dar a conocer sus resultados.

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*Foto de portada: מתן שגב | Pexels

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Cristian Escobar Añorve