COVID-19: “Cuando los pacientes son dados de alta les quedan secuelas, no es una curación completa”
Casi 1,7 millones de personas se han recuperado de COVID-19 en todo el mundo, pero muchas sufren efectos secundarios de los que aún se conoce poco. El jefe de servicio de Neumología del Hospital Clínico Universitario de Valencia lidera un proyecto que pretende saber de forma precoz quiénes pueden presentar alteraciones funcionales respiratorias a corto y medio plazo.
Por Agencia SINC @
24 de mayo, 2020
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Adeline Marcos

Las infecciones virales respiratorias no suelen dejar secuelas pulmonares, pero no ocurre lo mismo con las infecciones por coronavirus. En la epidemia del síndrome agudo respiratorio severo de 2003, causado por el SARS-CoV-1, se observaron diferentes grados de fibrosis pulmonares residuales en los pacientes que sobrevivieron a la enfermedad, según las pruebas de imagen y los test de función pulmonar.

Aunque aún existe poca literatura científica al respecto sobre los efectos secundarios del SARS-CoV-2, la hipótesis es que teniendo en cuenta la experiencia previa, alrededor de un tercio de los pacientes que ingresará por neumonía COVID-19 presentará alteraciones fibróticas pulmonares.

Para confirmar este porcentaje, se ha lanzado un proyecto liderado por Jaime Signes-Costa Miñana (Gata de Gorgos, Alicante, 1963), coordinador del Grupo de Investigación en Enfermedades Respiratorias del Instituto de Investigación Sanitaria (INCLIVA) y jefe de servicio de Neumología del Hospital Clínico de Valencia. El estudio cuenta con la participación de 10 hospitales valencianos, uno madrileño, dos murcianos y uno andaluz y con la financiación del Instituto de Salud Carlos III.

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¿Qué tipo de alteraciones se han empezado a constatar en los pacientes ya recuperados de COVID-19?

Los pacientes quedan con secuelas pulmonares. Esto ya se conocía de las anteriores epidemias de coronavirus como el SARS-CoV-1 en 2003 y MERS en 2012. Cualquier virus, como el de la gripe, puede provocar una neumonía bilateral o severa, pero parece que estos virus ponen en marcha algunos mecanismos inflamatorios que no ponen otros virus.

El neumólogo Jaime Signes-Costa / Foto: Agencia SINC

¿Cuál es el principal objetivo del proyecto que acaba de iniciarse?

La idea es saber si los pacientes que han tenido neumonía y que han ingresado por este motivo en los hospitales españoles van a desarrollar una fibrosis pulmonar a medio y largo plazo. El objetivo es controlar a esos pacientes en consultas externas como se está haciendo, pero también medir los test de capacidad pulmonar para ver si ha habido alguna merma en la capacidad funcional de estas personas y si quedan alteraciones radiográficas después de curarse. En ese caso se solicita un TAC torácico de alta resolución para comprobar si hay cambios fibróticos.

¿Hasta ahora qué han ido observando?

Lo que hemos visto es que cuando los pacientes son dados de alta les quedan secuelas en las radiografías. No es una curación completa, al menos en el momento que se les da el alta. Habitualmente en las neumonías bacterianas los pacientes se curan antes de lo que estamos viendo ahora.

En función de lo que ya han podido constatar con los anteriores coronavirus, ¿cuánto tiempo pueden durar estos efectos secundarios? ¿Es posible que los pacientes los arrastren toda su vida?

Eso queremos dilucidar. Se ha visto que un porcentaje no desdeñable de pacientes, cercano al 20 % de los que tuvieron el primer SARS, seguían presentando algunas alteraciones en las radiografías o en el TAC. Eso es lo que queremos ver ahora, si eso persiste en el tiempo o si va tendiendo hacia la mejoría. Y sobre todo determinar el porcentaje, ya que en España estamos hablando de centenares de miles de personas afectadas.

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*Foto de portada: Pixabay

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