COVID-19, el nuevo desafío de la ciencia: cómo investigar sin salir a campo
Cinco científicos Latinoamericanos exponen sus temores, retos y posibilidades tecnológicas para realizar su trabajo post COVID-19
Por Mongabay Latam @
17 de mayo, 2020
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Yvette Sierra Praeli

Muchos proyectos científicos han quedado frustrados con la llegada del coronavirus. Para los investigadores de flora y fauna cuya vida estaba marcada por constantes salidas al campo, la presencia del COVID-19 significa un replanteamiento de su labor.

La inmovilización para enfrentar esta crisis sanitaria obliga a los científicos a permanecer lejos de los bosques y océanos. Sin embargo, la preocupación va más allá de los días de cuarentena que han decretado los gobiernos en muchos países del mundo.

Algunas asociaciones ya han lanzado una voz de alerta de los riesgos de la interacción que significaría tanto para los investigadores como para su objeto de estudio. Uno de estos gremios es la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (Relcom).

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En un comunicado, Relcom recomendó a los científicos que suspendan todo trabajo de campo, que involucre la manipulación de estos animales, mientras se hacen los estudios para determinar si los humanos pueden contagiar con el virus del SARS-CoV-2 a los murciélagos.

Mongabay Latam conversó con cinco científicos latinoamericanos que desarrollan sus investigaciones en la Amazonía y en el mar. Aunque aseguran que este tiempo de inmovilización servirá para terminar trabajos de gabinete pendientes, les preocupa la incertidumbre de saber cómo será su labor post pandemia.

En busca de los jaguares

Al científico colombiano Esteban Payán le preocupa la transmisión del coronavirus de humanos a felinos. / Foto: Esteban Payán | Mongabay Latam

“Tenemos que inventarnos una nueva conservación”, dice Esteban Payán, director Regional para América del Sur de Panthera, organización dedicada a la protección de grandes felinos.

Para el científico colombiano dedicado al estudio del jaguar —especie emblemática de América Latina— cualquier salida al campo representa un riesgo, tomando en cuenta casos recientes como el del zoológico del Bronx, en Nueva York, Estados Unidos.

Payán se refiere, puntualmente, al caso de Nadia, una tigresa malaya (Panthera tigris jacksoni) que dio positivo al COVID-19 a inicios de abril.

Nadia y su hermana de nombre Azul, además de dos tigres de Amur o siberianos (Panthera tigris altaica) y tres leones africanos mostraron síntomas de COVID-19 como la tos seca. Debido a que se necesita aplicar anestesia general a los felinos para tomarles la prueba, el veterinario prefirió hacer el diagnóstico en un solo animal y dio positivo.

Esta es una de las razones por las que las salidas de campo, en el caso del proyecto que lidera Payán, se han suspendido más allá de que se levante o no la cuarentena. Al igual que los talleres y reuniones que tenían programados con las comunidades que viven en el área de trabajo. Por ahora, todas las coordinaciones se realizan por teléfono y mediante correo postal.

Un tema que preocupa al científico es el aumento de la caza ilegal de jaguares “Los cazadores furtivos están aprovechando que nosotros y nuestros colegas que trabajan en conservación estamos en casa. Ellos sienten que no hay quien los vea disparar ni quien los fiscalice”.

No ingresarán por ahora a territorios indígenas

Narel Paniagua teme que científicos lleven el virus a las comunidades nativas. / Foto: Narel Paniagua | Mongabay Latam

“Trabajamos documentando el conocimiento tradicional y necesitamos el contacto directo con las personas”, dice Narel Paniagua Zambrana, la científica boliviana dedicada a investigar las plantas medicinales y a preservar el conocimiento que los pueblos indígenas tienen sobre ellas.

El trabajo de Paniagua se sustenta —en un 70%— en las salidas al campo y la colaboración directa con las comunidades locales. “Sería imposible continuar con mis investigaciones sin salir al campo”.

Sin embargo, lo que más le preocupa a la etnobotánica boliviana es la salud y seguridad de los pueblos indígenas. “Creo que mis riesgos son mínimos comparados con los que podrían tener las comunidades indígenas con las que trabajamos. Muchas poblaciones y grupos étnicos han desaparecido por enfermedades que hemos llevado los científicos”, agrega Paniagua en relación a una posible salida de campo en un escenario post COVID-19.

La científica, quien ha publicado varios libros sobre el uso de plantas medicinales en colaboración con pueblos indígenas, recuerda que cuando empezó la emergencia muchos científicos en todo el mundo estaban justamente aplicando para el financiamiento de nuevos proyectos. Paniagua, además, estaba por iniciar sus salidas de campo, pero todas ellas han sido canceladas por la crisis actual.

Por ahora, la investigadora se dedica a revisar y escribir los documentos académicos que muchas veces quedan pendientes por falta de tiempo.

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*Foto de portada: WWF

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