COVID-19 afecta más a hombres que a mujeres, te decimos por qué
Las mujeres tienen un sistema inmunológico menos vulnerable a las infecciones virales en general, y el coronavirus no es la excepción
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
03 de mayo, 2020
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Cristian Escobar | Aranzazú Ayala  

@crazo70 | @aranhera

Hablar de la letalidad y mortalidad de una enfermedad infecciosa no es nada fácil, y menos aún cuando los datos de COVID-19 van cambiando día con día. 

Según el Departamento de Salud Pública, la Facultad de Medicina de Universidad Nacional Autónoma de México y la Dirección de Políticas y Planeación, Centro de Investigación en Sistemas de Salud del Instituto Nacional de Salud Pública de México, estos dos conceptos, aunque parecidos son diferentes.

El concepto de mortalidad expresa la magnitud con la que se presenta la muerte en una población en un momento determinado. A diferencia de los conceptos de muerte y defunción que reflejan la pérdida de la vida biológica individual, la mortalidad es una categoría de naturaleza estrictamente poblacional. 

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Por otra parte, la letalidad es aquella  medida que cuantifica la gravedad de una enfermedad considerada desde el punto de vista poblacional, y se define como la proporción de casos de una enfermedad que resultan mortales con respecto al total de casos en un periodo especificado.

¿Es mejor medir mortalidad que letalidad? 

Para Thalía García Téllez, doctora en Infectología por la Universidad de París VII Denis Diderot y Coordinadora de colaboración Científicas Mexicanas, es mejor atenerse a la tasa de mortalidad debido a que es mucho más precisa, pues se refiere a un número determinado de habitantes. 

La tasa de letalidad, en cambio, depende del número de casos positivos, lo cual es impreciso porque no tenemos un conteo total de casos positivos, debido a que no se está haciendo diagnóstico masivo, o porque no todas las personas acuden a los centros médicos a registrar su caso o, en su caso, porque muchas de estas personas estarán infectadas pero son asintomáticas. 

Efectivamente, la tasa de letalidad nos habla de qué tan infecciosa o virulenta es esta enfermedad; pero es muy difícil establecer un valor real.

En este sentido, de acuerdo con las cifras oficiales –las únicas que tenemos relativamente disponibles en tiempo real a nuestro alcance– la enfermedad COVID-19 es más letal en hombres que en mujeres. 

Hasta el 29 de abril, en el estado de Puebla se tenía contabilizado que del total de infectados por COVID-19, el 57% es hombre, en contraste con el 43% de mujeres.

Pero la respuesta a ¿por qué mueren más hombres que mujeres?, podría explicarse mediante un par de factores.

Factores hormonales, sistema basal y sistema inmune

Foto: Marlene Martínez

Si bien aún no hay estudios definitivos porque el coronavirus tiene poco tiempo de existir y aún se está desarrollando análisis e información sobre este, varios expertos coinciden en que hay una mayor letalidad en hombres. Esto podría deberse al sistema inmunológico y al sistema basal.

La Doctora en Ciencias Rosa María del Ángel, del departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), explicó a LADO B que el sistema inmune de las mujeres es un poco mejor y por ello más resistente ante infecciones. 

Sin embargo, que el sistema inmune de las mujeres a veces sea más eficiente las hace más vulnerables a autoinmunidades; es decir que son más propensas a enfermedades autoinmunes.

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¿Cómo le hace el sistema inmune de las mujeres para ser más resistente? La respuesta podría estar en una molécula llamada interferón.

Una teoría explica que el interferón se encuentra en el cromosoma “x” y las mujeres, al tener dos copias de este cromosoma, tienen el doble de esta molécula, mientras que los hombres sólo tienen una copia.

Esto se puede traducir a que el “armamento” para combatir enfermedades es desigual entre hombres y mujeres.

El Doctor Andreu Comas García, Médico Cirujano y Doctor en Ciencias, dijo que en general las enfermedades infecciosas tienen más consecuencias negativas en hombres que en mujeres. 

“Aunque tienen la misma probabilidad de adquirirlas, los hombres tienen mayor riesgo de hospitalización severa, esto se ha visto tanto en influenza como en otros virus respiratorios. En algunos reportes que han salido ha habido diferencia significativa entre la severidad de la infección. El sistema basal tiene un nivel de funcionamiento mayor en mujeres / hembras que en hombres o machos. Esta gradualidad tiene que ver con que mientras más prendido, más difícil que me infecte, porque está trabajando.”

En cuanto a personas intersexo con alteraciones en cromosomas como XXY, XXX o XO, el doctor Andreu Comas explicó que no hay suficiente información para saber si hay una incidencia mayor.

Factores de comportamiento

Foto de Gustavo Fring en Pexels

Otra teoría señala que hay más hombres que se infectan de COVID-19, no por ser organismos más susceptibles, sino por las pautas de comportamiento que realizan. 

Según la Dra. García Téllez, se ha visto que la mayoría de personas que mueren por COVID presenta condiciones preexistentes, es decir, ya padecían algún tipo de enfermedad crónica (enfermedades pulmonares y cardiovasculares sobre todo), estos dos padecimientos están asociados principalmente con el consumo de alcohol y más aún el tabaco. 

Según datos de la Secretaría de Salud mediante la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, hasta 2016 las mujeres fumaban en promedio 6.3 cigarros diarios, mientras que los hombres 7.7; en promedio los hombres fuman 1.3 más cigarros que las mujeres. 

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Otro factor que señala la Dra. Thalía es acerca de la contabilización. Es decir, se tiene un mayor registro de hombres infectados con SARS Cov-2, y por lo tanto mayor registro de hombres que mueren a causa de este virus, debido a que, entre la comunidad médica se ha ido estudiando que los hombres tienden a ir al médico a los primeros síntomas o signos de una enfermedad y las mujeres son más renuentes a tener atención médica.

Esto nos puede decir que probablemente no es que haya más hombres que mujeres infectados, o más hombres o mujeres que tengan enfermedad severa, sino simplemente que hay más hombres que buscan atención médica que mujeres que la buscan, y esa sería una especie de sesgo en nuestra manera de ver las estadísticas.

¿Por qué Puebla tiene una tasa de letalidad alta?

Imagen de cor gaasbeek en Pixabay

En el caso de la tasa de mortalidad de Puebla (1.27 hasta el 29 de abril), es similar a la nacional (1.36 hasta el 29 de abril), aunque esto varía por día.

Ahora bien, ¿qué hace que un estado tenga una mayor tasa de mortalidad que otras entidades, como la de Baja California (5.86); incluso mayor a la nacional? Esto puede responderse con varios factores, pero principalmente a dos: una estadística (pocas pruebas), y otra un sistema de salud ineficiente y la llegada tardía a los hospitales.

Por mera probabilidad, si hay más casos hay más probabilidad de que la gente que llegue a tener complicaciones muera. 

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El Doctor Andreu Comas explicó que entre más pruebas se hagan puede ser que tu tasa de letalidad baje. Por ejemplo en Estados Unidos al principio se elevó rapidísimo y muy fuerte, pero en cuanto ampliaron el muestreo la tasa cayó. “El poco muestreo puede sobrerrepresentar la tasa de letalidad, porque es más fácil detectar lo grave que no lo grave.”

La Dra. Rosa María del Ángel, por su parte, resalta la rigurosidad que debe existir en los muestreos, con el fin de tener estadísticas más cercanas a lo real. 

“Si yo muestreo solamente a 100 personas, decido eso, aunque haya 15 mil infectados, si nada más muestreo poquitas, las muertes se van a ver reflejadas más porque muestreo muy poquito, porque tengo muy pocos casos detectados como positivos”.

Del Ángel señala que los países que más pruebas hacen normalmente tienen una tasa de letalidad más baja, y no es porque necesariamente tengan un sistema mejor, sino porque hicieron muchas pruebas, detectaron muchos positivos, y fue solamente una pequeña porción. “Si haces pocas pruebas, tus números parecen más grandes porque no estás considerando tu total de infectados”

México está reportando una cantidad de 10 mil, cuando al menos en este momento debemos andar por unos 85 mil casos, si multiplicamos ese número por 8.5, por la vigilancia Centinela, el programa de vigilancia epidemiológica que utiliza un método similar al de las encuestas para estimar el sitio y la cantidad de personas con posibilidades de contraer el virus, y es el que se está usando en México. 

Sistema de salud

Foto de Pixabay

Si en un estado hay más equipo, más médicos, la gente está más preparada, todo esto puede ayudar a que tengas un desenlace fatal con menor frecuencia.

Andreu Comas mencionó que si el muestreo es adecuado, la tasa de letalidad se eleva cuando colapsa el sistema hospitalario. “Cuando tienes un sistema hospitalario pobre aunado a comorbilidades como mayor edad, obesidad, diabetes e hipertensión, la tasa de letalidad puede ser muy alta. Es muy posible que en México tanto por el pobre registro que lleva, la pobre detección de casos y el sistema precario de salud, además de ser el país con más diabetes del mundo, la tasa de letalidad sea muy alta. A nivel regional va a afectar qué tanto se estén detectando los casos y qué tan mal esté el sistema de salud y las comorbilidades locales.”

Finalmente, para la Dra. Thalía García Téllez en el combate a la pandemia por COVID-19 se ha evidenciado que hay una distribución bastante inequitativa de los recursos de salud y eso también puede, de alguna forma, impactar en la calidad de la atención a las personas infectadas y en la capacidad de diagnóstico que pueda tener un estado.

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”