Contagios: de la línea de producción a las familias de los trabajadores
En la maquiladora Regal en Ciudad Juárez se propagó el COVID-19 con tal letalidad que han muerto 9 trabajadores y la enfermedad se expandió entre sus familias.
Por La Verdad de Juárez @
17 de mayo, 2020
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Itzel Ramírez y Gabriela Minjáres

Entre las líneas de producción de la maquiladora Regal Planta CASA en Ciudad Juárez, donde se fabrican motores eléctricos y otros componentes mecánicos, se propagó el virus de la COVID-19 con tal nivel de letalidad que a la fecha, de acuerdo con testimonios, no solo ha causado la muerte de nueve trabajadores, sino que alcanzó y se expandió entre sus familias con resultados fatales.

A 750 metros de Lear Corporation Planta Río Bravo, donde hasta ahora se ha documentado la defunción de 18 trabajadores por coronavirus, el de Regal es el segundo brote con mayor número de víctimas mortales que ha trascendido en esta frontera, donde hay 327 maquiladoras que hasta antes de la pandemia daban empleo a unas 300 mil personas.

Registros elaborados por empleados de la casa armadora indican que en un lapso de 20 días fallecieron nueve de sus compañeros, que hubo y aún hay varios contagiados y que el virus se transmitió al menos en tres familias que tienen identificadas.

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Uno de esos casos es el de la familia de Ismael y Santa. Ambos murieron con seis días de diferencia en el Hospital General Regional 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), habilitado para atender casos de coronavirus en Ciudad Juárez.

Con más de 25 años de antigüedad en la compañía de origen estadounidense, Ismael –trabajador del departamento de Calidad en el segundo turno– falleció el 28 de abril sin saber que Santa, su esposa, había muerto en el mismo hospital unos días antes, el miércoles 22.

Bernardino, Ismael, Silvestre, Lidia y José, cinco de los trabajadores de Regal Planta CASA en Ciudad Juárez. / Foto: cortesía de familiares y amigos | La Verdad Juárez

Casados hace 22 años y con tres hijos, Ismael y Santa murieron sin saber la causa ni el origen de su contagio, aunque en sus actas de defunción quedó registrada la duda del resultado de una prueba que todavía no ha sido confirmada: neumonía y posible COVID-19.

Para Eduardo, hijo mayor del matrimonio, la causa de muerte de sus padres es irrelevante ante el hecho de perderlos.

“Si no me lo informaron en todo el tiempo que estuve ahí (en el hospital), no creo que me lo informarán ya”, sentencia el estudiante de ingeniería de 20 años, quien pide cambiar su nombre en esta historia.

Sin tiempo de sopesar la tragedia. Metido en idas y venidas, Eduardo se ha encargado de contratar servicios funerarios, recoger los documentos que certifican la muerte de sus padres, lavar ropa y cocinar en su casa, además de ahora ser responsable de sus hermanos de 17 y 11 años.

Siendo la única mujer entre cuatro varones, Santa se tenía por la consentida de la familia. El día que murió, uno de sus hijos escribió que ella era su primer y eterno amor; le prometió que la haría sentirse orgullosa y que aun cuando no estuviera más en este mundo, se mantendría por siempre en sus recuerdos.

Esa declaración de amor, vía Facebook, es lo único que han tenido por cierre los tres hermanos, las restricciones impuestas a las celebraciones religiosas han complicado alguna ceremonia para la pérdida. En los días siguientes buscarán la manera de que algún párroco bendiga las dos urnas donde descansan los restos de Ismael y Santa.

Otro caso es el de Silvestre y Brunilda, un matrimonio originario de Veracruz que también contrajo el virus presumiblemente en Regal, donde ambos trabajaban, aunque en diferentes turnos, ella en la mañana y él por la tarde.

Amigos de la pareja cuentan que los dos comenzaron con los síntomas de la enfermedad por coronavirus al mismo tiempo, justo al tercer día que la planta suspendió operaciones. Los trabajadores realizaron una protesta el 15 de abril para exigir el paro de labores, porque ese día se enteraron de la muerte de uno de sus compañeros y que otros más podrían estar contagiados por el virus.

Con sus manos en alto, un hombre realiza una oración frente al Hospital General Regional 66 del IMSS, donde se concentra el mayor número de pacientes con COVID-19 en Ciudad Juárez. / Foto: Alejandro Sánchez | La Verdad

“Los dos empezaron a estar malos el sábado y domingo (el 18 y 19 de abril), empezaron a estar con dolor de garganta y temperatura, pero a él le agarró más fuerte”, narran amigos de la pareja bajo la condición de mantener su identidad en el anonimato.

Después de consultar a dos médicos particulares y no mejorar, dicen que la familia decidió confinarse en su casa y no ir al Seguro Social por temor. A través de un chat en WhatsApp pidieron a sus compañeros de trabajo un tanque de oxígeno para Silvestre porque tenía dificultades para respirar. Murió el 28 de abril en su casa, 10 días después de presentar los primeros síntomas.

El mismo día que falleció Silvestre, Brunilda pidió a su hija que la llevara al IMSS. “Nos contaron que le dijo a su hija que la llevara al Seguro porque se quería atender, no los quería dejar huérfanos, así que ya no supo nada del cuerpo ni del funeral de su esposo porque se fue a internar”, agregan compañeros.

Después de varios días en el Hospital 66 del IMSS, “Brunis”, como le llaman sus amigos, logró superar la enfermedad y a principios de mayo la dieron de alta, por lo que aún se encuentra convaleciente.

Un caso más de familias impactadas por el contagio en Regal es el de José Salas Galván y su esposa, de quienes los compañeros solo identifican que él –quien era trabajador del departamento de Calidad en el segundo turno– murió el 23 de abril; y sobre la mujer, quien también trabaja en la empresa, se comentó que se encontraba enferma, sin embargo, este último dato no fue posible confirmar.

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*Foto de portada: Rey R. Jauregui | La Verdad Juárez

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