Birth Wars, parteras en México: una labor subestimada y necesitada en comunidades indígenas
El documental de Janet Jarman, presentado en la gira “Ambulante en casa”, nos muestra la importancia médica y tradicional de las parteras en México
Por Axel Espinosa @axelbeto
14 de mayo, 2020
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El documental de Janet Jarman, Birth Wars, presentado en la gira “Ambulante en casa” nos muestra la importancia médica y tradicional de las parteras en México, pero también los retos que ellas enfrentan en las zonas más marginadas del país.

“Es una historia tan compleja. Lo que quiero contar es la historia de la partería como un solución [a los problemas que enfrentan mujeres al parir en comunidades lejanas] […] pero también es una historia sobre derechos humanos y sobre dignidad y respeto”, comentó Jarman en el conversatorio virtual realizado por Ambulante el 9 de mayo.

Desde la perspectiva de Rafaela López, partera protagonista del documental, el filme nos guía por los diferentes momentos del embarazo y parto para comprender este trabajo, que a su vez se sitúa bajo condiciones precarias, en comunidades indígenas, y que se subestima, muchas veces, por el personal de salud.

La partería: una vocación

Imagen: YouTube (Tráiler de «Birth Wars», de Janet Jarman en Ambulante en Casa 2020)

Un ejemplo claro de vocación es el de Rafaela. Con su testimonio, nos relata cómo pasó de ser una estudiante y practicante de la escuela de parteras de la ciudad de Tlapa, Guerrero, a convertirse en coordinadora médica y ofrecer cursos y pláticas a futuras parteras en diferentes estados y comunidades de la República. 

Asimismo, nos habla de lo que implica este trabajo desde la parte vocacional, el ser capacitada constantemente de forma profesional, hasta los retos y complicaciones médicas que pueden darse a la hora de asistir un parto delicado o de alto riesgo; de ellas depende mucho la esperanza de vida de un bebé a la hora de parir.

“Considero que la partería es una labor que te tiene que nacer, [debes] sentirlo, desearlo y enamorarte de tu trabajo y de lo que haces, porque definitivamente no es fácil, conlleva bastante responsabilidad, paciencia y amor para poder realizarlo […]”.

Es así que para Rafaela, las parteras tradicionales están apegadas a un proceso humanitario y delicado, enfocado en todo momento al trato digno tanto para la madre como para el recién nacido.

“El parto es un proceso espiritual y un proceso muy íntimo, por lo que debes de tener cuidado en cómo tratar a esa mujer, a ese bebé […] Es importante la forma de recibir al bebé, pues es algo que científicamente está comprobado que va a marcar su vida”, comenta Rafaela en el documental.

Un trabajo vital en comunidades indígenas

La fotoperiodista y documentalista Janet Jarman, centra el filme específicamente en los estados de Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Chiapas, donde hay un alto grado de pobreza y comunidades con un gran número de población indígena. 

Tan solo Veracruz y Chiapas registran 1 millón 467 mil y 1 millón 623 mil personas, respectivamente, en condición de pobreza extrema. Y el 75% de las personas indígenas en México se concentran en ocho estados, dentro de los cuales están las cuatro entidades donde se ubicó el documental.

En este contexto, los servicios del sector salud pueden ser inexistentes, inaccesibles, desconocidos o descartados por muchas madres en labores de parto en estos estados.

Así, podemos ver en el documental cómo el trabajo de las parteras es una autoridad médica y de suma importancia, sobre todo, en comunidades indígenas. Lugares en donde, al no contar con hospitales públicos, las parteras han tomado el papel de médicas obstetras.

Asimismo, la labor de las parteras en estas comunidades ha sido fundamental para comunicarse con las embarazadas, ya que hablan su misma lengua. Mientras que en los hospitales a donde las trasladan, los doctores tienen dificultades para comunicarse con ellas, al no hablar su lengua indígena, lo que, a su vez, puede resultar en actos de violencia obstétrica.

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Parteras y doctores, dos tratos a la hora de parir

Imagen: YouTube (Tráiler de «Birth Wars», de Janet Jarman en Ambulante en Casa 2020)

De igual manera, este filme nos permite conocer la importancia social de las cerca de 14 mil parteras tradicionales de México, que atienden de manera rápida y oportuna a mujeres tanto en el proceso de embarazo como en las labores de parto. 

Un trabajo que, a su vez, se hace con responsabilidad, paciencia y amor, como ya mencionamos, y es ahí donde se encuentra la diferencia entre ir a una institución médica y ser atendida por una partera, de acuerdo con Rafaela.

“Yo considero que el parto es un proceso natural y fisiológico para las mujeres y, por lo tanto, no debería de estar a manos de algún doctor”, dijo la partera de Guerrero en el conversatorio virtual organizado por Ambulante.

En este sentido, para la directora fue muy importante mostrar la comparación entre el trato de una partera y de los doctores, pues en los testimonios recabados de mujeres embarazadas, estas preferían ser atendidas por las parteras, ya que desconfiaban de los médicos tradicionales debido a algunas malas experiencias, principalmente de violencia obstétrica. 

Con base en la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI (ENDIREH) realizada en 2016, y la primera en incorporar la medición de casos de violencia obstétrica, el 33.4% de las 8.7 millones de mujeres que tuvieron al menos un parto entre 2011 y 2016 en México, refirieron haber sufrido maltrato por parte de quienes atendieron su parto o cesárea.

Por otra lado, un problema que remarca en múltiples ocasiones Rafaela es el complicado vínculo que existe entre las parteras y el personal médico de hospitales, pues, según la protagonista: “doctores y enfermeras de los centros médicos subestiman la labor de las parteras”. 

Esto ocurre a pesar de que han asistido exitosamente a mujeres en labores de parto de una forma que ellas mismas describen como más natural y espiritual, alejada de las intervenciones quirúrgicas practicadas en los hospitales.

Ahora, si bien las instituciones públicas de salud han aplaudido el trabajo de las parteras, aún no se cuenta con los apoyos suficientes para que realicen su labor. El sistema de salud mexicano no está configurado para darle entrada a las parteras en los hospitales.

“El sistema actual del sector salud dificulta la inserción de las parteras a los hospitales, ya que está formado muy cuadrado y sistemático”, dice Rafaela durante el conversatorio.

Aunado a esto, la partera cree que a diferencia de los doctores, ellas –por la manera en que ven al embarazo y el parto como un proceso espiritual e íntimo–, al asistir los partos dan prioridad a las necesidades de las mujeres, mientras que en los hospitales tratan a las embarazadas, simplemente, como un paciente más.

Esto se debe, según Rafaela, a que los doctores solo están capacitados para tratar enfermedades y complicaciones, mientras que el trabajo de ellas es acompañar a las madres y a los recién nacidos en todo momento.

No obstante, considera que el documental ha abierto una puerta para entender la labor de partería, aunque aún hay mucho que hacer para que esta práctica sea valorada. 

Y, a pesar de las diferencias que tienen con el personal de salud, cree que se deben de construir mejores estrategias de comunicación y alejar los egos entre las parteras y doctores, así como enfermeras, ya que, al trabajar en conjunto podrían evitar muertes tanto de mujeres a la hora de parir como de recién nacidos. 

 

*Imagen de portada: YouTube (Tráiler de «Birth Wars», de Janet Jarman en Ambulante en Casa 2020)

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Axel Espinosa