¿Ansiedad en contingencia? Vivir el presente es la respuesta
Pensar demasiado en el pasado o el futuro nos puede detonar ansiedad, ya que no podemos actuar en ninguno de estos dos momentos: ni cambiar el pasado, ni anticiparnos en su totalidad al futuro
Por Cristian Escobar Añorve @crazo70
03 de mayo, 2020
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Cristian Escobar

@crazo70

 

“Sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es él y el futuro todavía no es?”.

Confesiones, San Agustín

“¿Qué va a pasar con mi negocio?” “Si no hubiera renunciado a mi trabajo, probablemente ahora tendría una fuente de ingresos”. “Si no hubiera terminado mi relación tendría ahora con quien pasar la cuarentena”. Estos son algunos de los pensamientos que podemos experimentar ante el confinamiento y la incertidumbre global que vivimos en estos tiempos.

Los seres humanos tenemos la dicha –o desdicha– de tener la capacidad de poder pensar en otros tiempos distintos al presente: recordar lo que hicimos, planear lo que haremos, o desear algo en el futuro.

Así, nos encontramos invirtiendo demasiado tiempo pensando en escenarios posibles o del pasado; tanto que, de manera inconsciente, nos distraemos del presente.

En México, nuestra realidad cambió significativamente desde el 23 de marzo, cuando el gobierno federal instauró la Jornada Nacional de Sana Distancia, con el objetivo de reducir la tendencia de casos de COVID-19. Y a esto le siguió la suspensión de clases hasta el 30 de mayo, así como de actividades no esenciales, la cancelación de eventos masivos, restricción de aglomeraciones y el aislamiento masivo en nuestros hogares.

Pero, aunque el presente nos resulte distinto al que estábamos acostumbrados, pensar demasiado en lo que pudo ser o será, puede ocasionar –aunado a otro factores como la falta de sueño y una mala alimentación– problemas de salud mental.

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Sergio Vergara, psicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y terapeuta del Centro de Servicios Integrales de Atención Psicológica Puebla, en entrevista para LADO B, nos cuenta que un problema psicológico que podemos sufrir a menudo en esta cuarentena, es la ansiedad, ya que esta se presenta por un sentimiento relacionado a la falta de control.

Y justo pensar demasiado en el pasado o el futuro nos puede detonar ansiedad, ya que no podemos actuar en ninguno de estos dos momentos: ni podemos cambiar el pasado, ni anticiparnos en su totalidad al futuro. 

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De acuerdo con Vergara, un problema psicológico es un comportamiento o emotividad del ser humano pero llevado a un grado en el que se vuelve insoportable. Por ello, aunque “todos padecemos ansiedad y es perfectamente normal […], cuando esa ansiedad comienza a afectar nuestro aspecto familiar, laboral y personal, se convierte en un problema”.

En el caso concreto de la pandemia por COVID-19, esta nos ha obligado a un confinamiento domiciliario sin que, en primera instancia, podamos hacer mucho al respecto. Es decir, la única forma en que la población –excluyendo al personal médico– puede ayudar a mitigar esta pandemia es quedándose en sus hogares. 

Aunado a lo anterior, la ansiedad también puede manifestarse por creer que no estamos lo suficientemente preparados para lo que se avecina (el futuro). 

Otro factor importante que puede desencadenar ansiedad en estos momentos, señala el psicólogo, y que tiene que ver también con cómo percibimos el tiempo, es el cambio tan abrupto de las actividades que solíamos realizar cotidianamente.

El cambio en los “ritmos circadianos” o “reloj biológico”, esto es, el ciclo natural de cambios físicos, mentales y de comportamiento que experimenta el cuerpo a lo largo del día, puede ser el factor detonante para comenzar una serie de acciones que resultan, muchas veces, en ansiedad.

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“Estos cambios repercuten en la forma en que nos alimentamos. Especialmente ahora puede que tengamos una mayor ingesta calórica, pero menor quema de esta misma, lo cual puede derivar en que al final del día tengamos aún energía y esto, a su vez, nos genere insomnio. Esto puede derivar en que al día siguiente no estemos descansados y no rindamos de manera óptima en nuestras actividades, los cual provoca en su mayoría un sentimiento de improductividad y ansiedad”, explicó Vergara.

Estrategias para aliviar la ansiedad

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Agustín de Hipona, mejor conocido como San Agustín, señalaba en sus Confesiones que el único tiempo real, aquel que se puede afirmar que en efecto existe, es el presente.

En este sentido, para evitar caer en la agotadora actividad de sobrepensar el futuro y el pasado, concentrarse en el presente puede ser una solución.

Una buena estrategia para gestionar de mejor manera estos pensamientos, señala Vergara, es la técnica de mindfulness o “conciencia plena”, la cual consiste en estar plenamente consciente de lo que estás experimentando y, simplemente, sentir en ese preciso momento, sin interpretaciones ni juicios. Esta práctica implica métodos de respiración, visualizaciones guiadas y otros ejercicios para relajar el cuerpo, la mente y ayudar a reducir el estrés; sobre todo, la ansiedad. 

Existen sitios web como CUERPOMENTE o canales de YouTube como Intimind, que contienen ejercicios o ayuda para comenzar a desarrollar esta técnica de meditación. Atrévete a probar esta técnica de relajación para concentrarse en el presente y disminuir así tus niveles de ansiedad. 

Otro punto importante para evitar la ansiedad es la percepción que podemos tener acerca de la contingencia sanitaria por COVID-19, que ahora se traduce en “nuestro presente”. 

Según la psicóloga Alma Xiomara Sarabia, terapeuta con más de 10 años de experiencia, para tener una salud mental óptima en estos momentos resulta fundamental aceptar el aislamiento, es decir –una vez más–, nuestro presente. Y a partir de ahí, dotar de una significación positiva a este tiempo.

Partiendo de esto, nos cuenta que “este aislamiento también ha afectado de manera positiva a muchas personas. Los niños, por ejemplo, se han visto beneficiados porque sienten que sus padres les fueron devueltos; o la gente mayor que se sentía sola, ahora [ya tiene a] alguien cuidándolos y dándoles compañía”. 

De igual manera, la psicóloga considera que este puede ser un momento idóneo para ponernos en contacto con nosotros mismos, y trabajar aspectos importantes –como la paciencia y gratitud– para convivir con otras personas y con nuestro propio ser. 

Ten en cuenta, así, que un buen paso para gestionar nuestra salud mental recae en el enfoque que le damos a lo hechos. 

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Si necesitas más recomendaciones para cuidar tu salud mental, desde cómo mantener tus horas de sueño diarias adecuadas, alimentarte sanamente, evitar la sobreinformación, o requieres contactos para atención psiquiátrica, entonces esta nota es para ti: Cómo cuidar nuestra salud mental ante el COVID-19.

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