Sin agua y sin empleo: las comunidades indígenas de Guerrero ante COVID-19
La crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 golpea a las comunidades indígenas de Guerrero; reclaman un programa de ayuda
Por Lado B @ladobemx
27 de abril, 2020
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Foto: Animal Político

Alberto Pradilla | Animal Político

Abel Campos Ortega, de 46 años, ganaba 200 pesos semanales como albañil en una comunidad de Alcozauca, Guerrero. Con esa cantidad se alimentaban su esposa y sus seis hijos. Ella se encargaba de la casa y él salía a trabajar en la construcción o en el campo. Debido a la emergencia causada por la COVID-19, el hombre perdió su empleo el 25 de marzo.

“Nos dijeron que no regresáramos hasta nuevo aviso”, dice. Desde entonces no ha ingresado nada. Ni un solo peso. “Estamos sufriendo. No tenemos con qué mantener la familia. Maicito que tenemos está pasando con sal”, lamenta, en conversación telefónica.

Campos Ortega es presidente del comité municipal del concejo de comunidades indígenas de Alcozauca, Guerrero. Explica que la lógica impuesta por el confinamiento ha tenido graves consecuencias para las comunidades. “No podemos salir. Hay comunidades donde todavía están saliendo a por alimentos, pero está escaseando. Además, tampoco hay empleo. Nadie está trabajando. Nos quedamos sin trabajar, sin empleo, sin nada”, dice.

Con poco acceso al agua y sin empleo, la pandemia por coronavirus ha venido a golpear con dureza a uno de los territorios más pobres de México. Según la secretaría de Salud Pública se registraron 177 casos y 31 defunciones a causa de la COVID-19.

Un total de 197 comunidades de las aproximadamente 5 mil con las que cuenta el Estado han decidido cerrarse para impedir el paso del virus. Están concentradas en 65 municipios, con mayoría de la población indígena y que se rige por usos y costumbres, según datos del gobierno del Estado.

Las cifras que más golpean a Guerrero no son las del SARS-CoV-2, sino las de la escasez. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), estimó en 2018 que el 65% de la población de Guerrero está en situación de pobreza y, este porcentaje, el 26.8% sufría pobreza extrema. Las cifras pueden agravarse en los próximos meses con la crisis generalizada que llegue después de la pandemia.

Foto: Animal Político

“Ahora, la verdad, estamos en esta situación gravísima. Hay familias que ya no cuentan con alimento. Los productores, los campesinos, no cuentan con apoyo del gobierno federal y siembran muy poquito. Cuando no había la enfermedad, la gente vivía al día. Ahora, aún hay menos recursos”, dice Campos Ortega.

La situación en la Montaña, la región en la que se ubica Alcozauca, es de parálisis, por lo que las posibilidades de alimentación se han reducido drásticamente. Explica Campos Ortega que al no trabajar no reciben salario.

Así que subsisten con los productos del campo, que tampoco pueden vender.

Las comunidades se han blindado y no permiten que nadie extraño llegue, por lo que no llegan insumos a los pequeños comercios, que se han visto obligados a cerrar.

Por si esto fuera poco se ha cerrado el grifo de las remesas. Existe una fuerte dependencia del dinero que llega de los paisanos que emigraron a Estados Unidos. Ahí el número de contagios se acerca al millón, con más de 54 mil víctimas mortales, lo que ha obligado a un confinamiento generalizado.

El parón en la economía del norte ha enviado al desempleo a más de 25 millones de personas. Son cifras similares a las de la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. Un mazazo para todas las familias guerrerenses que superan la quincena con los dólares que llegan de la migración.

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*Foto de portada: Animal Político

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