Rabid (2019): mutaciones, body horror y pandemias
El cinemaniaco habla del remake del 2019 de la película de body horror Rabid, basada en la cinta de Cronenberg y dirigida por las hermanas Soska
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
30 de abril, 2020
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Rabid (2019) / Foto tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas

¡Oh, Cronenberg! ¡El grandioso David Cronenberg! Aunque no fue el primero, ni mucho menos el último en usar el subgénero del body horror, que no es otra cosa más que la transfiguración del cuerpo a través de cintas altamente violentas o psicológicas, fueron por sus alucinantes propuestas, de hecho, que poco a poco adquirió el apelativo por muchos fanáticos como el padre absoluto de esta grotesca vertiente. 

Claro, hoy en día no lo parece. Su estilo ha cambiado tanto en el último siglo con películas de gánsters y cine negro como Easterns Promises (2008) o A History of Violence (2005); hasta otras, psicológicamente cómicas, como Map to the Stars (2014) que la gran mayoría ignora, o bien, se olvida de los verdaderos y hasta superiores orígenes de Cronenberg en la industria.

Porque antes de Cosmopolis (2013) con Robert Pattinson; antes, muchísimo tiempo antes que A Dangerous Method (2012), el canadiense se consagró en el género de horror entre la década de los 70, 80 y parte de los 90 con películas altamente transgresoras e inventivas, que no hicieron más que ampliar los limitados conceptos americanos que se estaban usando en aquel entonces, como el slasher y su afamado descuartizamiento adolescente. 

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Porque mientras John Carpenter y Wes Craven nos aterraban con cintas sobre asesinos seriales de carácter indestructible, como Halloween (1979) o A Nightmare on Elm Street (1984) respectivamente, este sujeto, al igual que Shinya Tsukamoto y sus transgresoras obras, nos hablaba de la corrupción del cuerpo más allá de nuestra propia imaginación… pero con tratamientos particularmente filosóficos. Ya sea sobre la pérdida de identidad o la perversión del espíritu y la carne.

Por un lado, aquellas cintas de horror con toques de ciencia ficción, como Scanners (1981) y su emblemática escena con Michael Ironside reventando cabezas en mil pedazos, o Videodrome (1983) junto a James Wood en esta escalofriante sátira sobre la influencia de los medios en la percepción del hombre. 

Pero por el otro, con Dead Ringers (1988) junto a Jeremy Irons y Naked Lunch (1991) junto a Peter Weller en estos thrillers basados en novelas surrealistas y psicodélicas de horror psicológico. Era un festín de carne y perversión absoluto; una orgía de argumento y efectos a la vieja escuela que aún ahora continúan inspirando y haciendo escuelita.

No obstante, de entre todas esas genialidades, había una en particular que no destacó tanto como las otras. Quizás porque fue opacada por el éxito de joyas como The Dead Zone (1984) o The Fly (1986) -sus cintas más conocidas- o porque sencillamente la audiencia no estaba preparada para ella, pero es común toparse con que, en los tops más reconocidos sobre David Cronenberg, a menudo se olviden de este tesoro llamado Rabid (1977). 

Y es que mucho se ha hablado de Jeff Goldblum y su perturbadora metamorfosis como una mosca. Pero pocos saben de Marilyn Chambers -una popular estrella porno de los años 70s- y su extravagante transformación en una seductora “mujer mosquito”.

Rabid (2019) / Foto tomada de YouTube

Porque a decir verdad, Rabid (1977) lo tiene todo. Tan solo piénsenlo: una mujer que se somete a una cirugía estética luego de haber sufrido un aparatoso accidente por la carretera, pero cuyos aberrantes injertos de origen desconocido terminaron volviéndola en una suerte de “mujer vampiro”.

Aunque eso no quiera decir realmente que se trata de una película más sobre seres de la noche. Olvídense del clásico monstruo Nosferatu, estamos hablando de una película de David Cronenberg. La “vampiresa” interpretada por Marilyn Chambers es realmente una mujer mutante cuyo apéndice se ha vuelto una suerte de aguijón succiona sangre que surge a través de una fisura ubicada en una de sus axilas. 

Y si eso te parece extraño, espera a saber entonces que Rabid (1977), estando influenciada por el cine de zombis que popularizó George A. Romero en aquellos años, terminó convirtiéndose en una película más sobre pandemias apocalípticas. Así es, al puro estilo de una Night of the Living Dead (1968), cada que alguien era picado o mordido por la terrible “mujer mosquito”, pasaba a convertirse también, en una grotesca abominación con sed de sangre. Aunque ciertamente, sin terminar siendo una película de zombis, pero mucho menos una de vampiros.

Y es aquí entonces donde me pregunto queridos padawans: ¿Acaso no es el momento perfecto para hablar de su más reciente remake? ¿Acaso no es el momento perfecto para hablar de Rabid… en medio de una pandemia global?

Dirigida por las también canadienses gemelas de lo macabro: Sylvia y Jen Soska, quienes son reconocidas por su fantástica ópera prima de horror y thriller exploitation, Dead Hooker in a Trunk (2009), alcanzaron mayor notoriedad por haber dirigido la ahora emblemática joya de culto American Mary (2012) junto Katherine Isabelle. Que, entre otras cosas, también se trató de un interesante body horror thrillerezco sobre venganza y modificaciones corporales. 

No obstante, y luego de la participación en algunos proyectos no tan conocidos, como por ejemplo en la cinta antológica ABC of Death 2 (2014) con el segmento T is for Torture, o en la nada reconocida secuela de See No Evil 2 (2014) junto al luchador de la WWE, Kane, las llamadas sisters Soska se pusieron manos a la obra con el remake de una película no tan conocida como lo es Rabid

Una nueva adaptación, que, si bien nadie pidió, y a la fecha poca gente sabe que existe …  estoy seguro, a más de uno nos ha sorprendido gratamente. 

Porque aceptémoslo, pese a que Rabid de las hermanas Soska no es en absoluto una obra maestra ni mucho menos la mejor película que hay dentro de toda su filmografía -esa sigue siendo American Mary por mucho- algo en ella te hace sentir cierto respeto y dedicación por recuperar el emblemático espíritu body horror de un maestro como lo es David Cronenberg. En una suerte de homenaje canadiense, al propio horror canadiense. 

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No solo recupera la historia original; también pule y aumenta los detalles de este “universo” no tan desarrollado. No solo te presenta a una nueva y encantadora “mujer mosquito”, interpretada esta vez por Laura Vandervoort de la serie Bitten, sino que intenta explicarte también de dónde diablos ha surgido. Responder preguntas que tal vez la original no hizo, e incluso ir más allá en esta interesante versión que sabe exactamente lo que quiere.  

La grandeza de Rabid (2019), entre otras cosas, es que es consciente de lo que es. Sin pretensiones absurdas ni muchos menos cambios tan drásticos. Solo aumentar la dosis de gore y serie B que le pertenecía por decreto a la original, a una nueva pero peculiar historia que involucra temas, esta vez, como la belleza estética o el mundo de la moda. Que bueno, hasta cierto punto, le van a la perfección a una película de body horror, ¿no es así?

Rabid (2019) / Foto tomada de YouTube

Destaco muchísimo el apartado técnico de esta película. Las hermanas Soska, siempre han optado por el maquillaje y los efectos especiales a la vieja escuela, ya sea para hacer más llamativas las heridas o las mutilaciones, como en American Mary (2012), o para transformar el cuerpo humano en algo tan corrupto; tan mutante; que puede llegar a ser a veces demasiado fetichista como en su reciente película.

Los personajes se construyen bastante bien, sobre todo de quien fuese nuestra escabrosa villana femme fatale, porque pese a seguir otro camino completamente distinto al que interpretaría Marilyn Chambers, a veces logra mejores arcos argumentales que su propia antecesora. Aunque eso sí, siguiendo la misma línea de sensualidad y de horror.  

Y ese peculiar humor negro que parece respirarse de un lado a otro, cuya crítica social se expone ahora en la superficialidad de nuestro mundo moderno, queda a la perfección cuando una horripilante pandemia surgida de una escabrosa “mujer mosquito”, parece condenar a la raza humana a ser unas criaturas zombi/mutantes/vampiro para toda la vida. 

Lo que me recuerda… ¿han visto aquel episodio de Rick and Morty llamado Potion Rick, donde una extraña enfermedad se esparce por el mundo convirtiendo a todos en seres abominables luego de que una pócima hormonal saliera mal? ¡Pues ese es un claro homenaje a la cinta de Rabid (1977)! Tanto que al apocalíptico mundo termina llamándole “Universo Cronenberg”.

Damas y caballeros, Rabid de las Sister Soska tiene estilo. No deja la violencia y el estilo transgresor de su antecesora para hacerla una versión más digerible, como harían otros patéticos remakes americanos de cintas europeas, tipo Martyrs (2015) de Michael y Kevin Goetz. Ni tampoco -y esto es algo que agradezco mucho- te inserta mensajes panfletarios sobre feminismo a sabiendas que esta es una película dirigida por dos mujeres.

Rabid (2019) es realmente horror canadiense a la vieja usanza. Un homenaje indiscutible a Cronenberg que en ocasiones no teme mezclar guiños y referencias de otras de sus películas, como por ejemplo a las extravagantes batas rojas que usaban los cirujanos en Dead Ringers (1988), mientras te amplía de paso un poco más este universo.

Rabid (2019) / Foto tomada de YouTube

Además de que la actriz Laura Vandervoort, se ha vuelto ya una digna villana del género. No me cansaré de repetirlo. Con el talento y la belleza que le caracteriza, se ha vuelto ya una digna sucesora de Marilyn Chambers. ¡Cuánta sensualidad; cuánta pesadilla! No cabe duda, han hecho una excelente elección. 

Cualquiera que esté harto de tanta bazofia norteamericana que nos llueve a cántaros o si ya te aburriste de todo el contenido que te ofrece Netflix en materia de horror, dale una oportunidad entonces a las canadienses Jen y Sylvia Soska. Porque vaya que tienen talento.  

¡Rabid (2019) damas y caballeros, es volver a la época de oro de David Cronenberg! ¿Qué mejor momento para verla? ¡Sobre mutaciones, body horror y pandemias!

Sinopsis:

“Rose queda desfigurada en un accidente, pero los doctores la someten a un tratamiento médico experimental que parece funcionar a la perfección. Sin embargo, hay un efecto secundario inesperado: la joven desarrolla un apetito insaciable por la sangre humana.”

*Foto de portada tomada de YouTube

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com