Life’s a Glitch: música sobre el fallo que originó la vida
El nuevo álbum de Amotken habla de un proceso interrumpido al crear algo, fragmentario, hipnotizante, que se inspira en el origen de la vida: el fallo
Por Majo Andrade @MajoAg23
07 de abril, 2020
Comparte

Foto: Amotken

María José Andrade Gabiño

@MajoAg23

Cuerdas –chelos, pianos, guitarras– conviviendo con sonidos digitales que evocan a los ruidos programáticos de errores, de interferencias. Las seis pistas que componen Life’s a Glitch, nuevo material discográfico de Amotken que se estrena el 9 de abril, parecen la narrativa de un proceso interrumpido al crear algo, fragmentario, hipnotizante con sus múltiples sonidos y distorsiones, que se inspira en el origen de la vida: el fallo.

“Es todo un tema conceptual. El trip del disco es que la vida empieza porque las células comienzan a crear copias de sí mismas, pero en estas hay pequeños errores: desviaciones genéticas, que van permitiendo mutaciones y procesos de evolución para que las células se adapten mejor a su entorno y sean capaces de sobrevivir. En estas desviaciones es donde se originó la vida como la conocemos. Somos producto de fallos”, dice Gabriel Téllez-Girón Jiménez.

Amotken es el proyecto de música experimental de Gabriel que inició en 2014. Él mismo define a sus composiciones como de Glitch e IDM (Intelligent Dance Music): corrientes de música electrónica que se basan en las distorsiones originadas en los errores de los aparatos y exploraciones de sonido fuera de lo popular. 

Así, tanto la forma de Gabriel de entender la vida misma y, por lo tanto, la música de Amotken se basan en el Glitch: la variación inesperada en los sistemas que, aunque se cataloga como un fallo, es capaz de convertirse en un gesto creativo duradero. 

En esta traslapación entre lo electrónico y la vida orgánica, que se refleja en los sonidos de instrumentos, principalmente de cuerdas –siempre como base– que conviven con los sintetizadores –los protagonistas–, Life’s a Glitch es un álbum que genera una intensa experiencia sensorial para el escucha, donde se genera una sensación de movimiento. Una experiencia musical donde justo parece que se presencia el paisaje sonoro de la creación de algo: la sutileza del crecimiento, la potencialidad de lo que puede llegar a ser y los momentos de tensión donde los errores ocurren para seguir con el transcurso de la vida. 

Foto: Amotken

La perversión de la experimentación y la fragmentación

La característica más notable de las piezas de Life’s a Glitch es la fragmentación. En cada pista se pueden identificar mini sonidos, que a veces duran pocos segundos y se disuelven entre ellos. 

Por un lado, estos fragmentos sonoros parece que responden a una de las características de la música Glitch, que produce efectos de cortes y distorsiones. Sin embargo, al cuestionar a Gabriel al respecto, ha contado a LADO B que la fragmentación tiene que ver tanto con la teoría de la música, donde se señala que la música en sí es fractal: cada nota se compone de otras notas escondidas en su frecuencia –una serie armónica–; como con el hecho de que considera que las cosas están compuestas de pequeños elementos de otras cosas. 

Para Gabriel, su proyecto en solitario, Amotken, precisamente trata sobre el jugar con esos fragmentos que componen los sonidos y sus posibilidades infinitas para componer piezas musicales.

“Mi música es el resultado de mis obsesiones con los sonidos y de esa emoción de perversión, de transgredir los límites. Eso es lo que más me motiva a componer”.   

Foto: Amotken

Amotken: dios salish de la creación

En entrevista para LADO B, Gabriel cuenta que siempre se encuentra componiendo música, tanto para Amotken como para otros proyectos en los que colabora con más personas –The Phoenix Flowers y Dolor de Sombrero–, o también centra su trabajo en el diseño sonoro para cine –puedes oírlo en el cortometraje La rueda de piedra (2019) del director Juan Pablo García Gordillo–. Así, lo que produce lo va curando para conformar álbums de acuerdo a líneas conceptuales que desarrolla.

De esta manera, producir Life’s a Glitch le tomó dos años. En un inicio estaba compuesto por trece canciones, pero decidió pulirlo, dejar seis piezas, y dividir el proyecto en dos. La segunda parte, aunque no nos ha podido contar mucho debido al proceso que lleva, ha decidido acompañarla de un cómic que él mismo realizó donde está volcada toda una narrativa relacionada con el concepto de que el origen de la vida es la falla. 

Debido a la constante producción musical que mantiene, ha hecho alrededor de 40 discos, de los cuales cree que solo 10 valen la pena, pero como Amotken solo ha publicado cuatro; Life’s a Glitch es el más reciente. 

Lo prolífico que es Gabriel con su producción musical encaja un poco con el nombre que lleva su proyecto: “Amotken” es el dios de la creación según la mitología Salish –tribus originarias de ciertas zonas de Canadá y Estados Unidos–. 

Aunque Gabriel cuenta que la elección del nombre es en realidad un tributo a un ajolote que tuvo de mascota (al que nombró como el dios salish por su capacidad de regeneración) así como al personaje extraterrestre que ideó inspirado en este para hacer una trilogía de discos –que todavía no publica–, parece que “Amotken” encaja especialmente en el nuevo disco. 

Así, los sonidos orgánicos y electrónicos de las seis piezas de Life’s a Glitch pueden ser también interpretados como el paisaje sonoro que emiten los seres vivos creados por el dios. 

***

El 9 de abril se lanzará el álbum Life’s a Glitch de Amotken por el sello discográfico Abstrakt Reflections y estará disponible en Bandcamp y Soundcloud. Puedes escuchar un adelanto aquí

Comparte
Majo Andrade