The Invisible Man: una encantadora apuesta en el arriesgado “Dark Universe”
El Cinemaniaco comenta la más reciente adición al Dark Universe de Universal Studios: una nueva versión de The Invisible Man, dirigida por Leigh Whannell
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
12 de abril, 2020
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The Invisible Man (2020) / Foto tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas

Luego del inevitable batacazo que se llevó la Universal Studios con el reboot de The Mummy (2017) protagonizado por Tom Cruise y Sofia Boutella, en un desesperado y hasta patético intento por traer de vuelta a los monstruos más clásicos de la historia del cine con la excusa de crear un pretencioso universo cinematográfico de nombre Dark Universe, el proyecto, simplemente se nubló.

Por un lado, se hablaba de la cancelación total del proyecto cinematográfico, debido al escandaloso fracaso tanto taquillero como en crítica que le llovió a esta película tras su estreno en 2017. ¡Y con justa razón porque sí que era horrible! Pero por el otro, la Universal Studios no quería ceder. Se le tenía tanta fe a este universo, que incluso ya se habían confirmado a actores de la talla de Javier Bardem y al propio Johnny Depp -cágate lorito- para encarnar al monstruo de Víctor Frankenstein y al mismísimo Hombre Invisible respectivamente. 

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Así que para no caer ni en una ni en otra porque el show debía continuar, se estudió con detalle cuáles fueron los principales errores y meteduras de pata para iniciar así otro universo cinematográfico, pero cambiando el enfoque y la perspectiva.

Es decir, si The Mummy (2017) quería arrebatarle el horror fantástico que envolvían aquellas cintas en blanco y negro por ser ahora “bastante anticuadas”, en este nuevo universo iban a dejarlo completamente intacto. Si The Mummy (2017) quería trasladar a estos seres míticos a un concepto más orillado al actual cine de “superhéroes” que al propio cine de terror, dotándoles de poderes y mamarrachadas de este tipo, pues en este nuevo universo iban a desechar esa idea para respetar al fin la verdadera naturaleza de estos monstruos.

The Invisible Man (2020) / Foto tomada de YouTube

En pocas palabras, el error de la The Mummy de Alex Kurtzman, era crear una suerte de universo marvelita con personajes clásicos de terror que no pretendía jamás rendir culto a sus propios orígenes ni cagando. 

Inclinándose a las actuales tendencias del blockbuster común con el único motivo de emular el envidiable éxito de Disney. Así como han hecho otros universos cinematográficos actuales, aunque con mucho mejor resultado: ya sea el Monsterverse de la Warner Bros o el Cloververse de la Paramount Pictures.  

¿Y qué mejor manera de redimirse, que recurrir a nada menos que una casa independiente de cine de terror como la mismísima Blumhouse Productions, que tanto ha gozado como ha crecido a su manera en los últimos años a través de interesantes propuestas dentro del género? 

Porque aunque se diga fácil, recordemos que de la propia Blumhouse han salido películas francamente exitosas. Y no me refiero solamente a las franquicias más conocidas como The Purge (2013) o Insidious (2010), responsables de posicionarla en el lugar que hoy se encuentra. También tenemos la divertidísima Happy Death Day (2017) que logró ofrecer un nuevo vistazo al subgénero slasher y la encantadora Get Out (2017) de Jordan Peele, que además de tantas cosas, le regaló su primer estatuilla Oscar a Mejor Guión Original. 

No obstante, lo que realmente llamó la atención de muchos -y con ellos me incluyo- no es que hayan decidido continuar con este patético universo, sino que hayan decidido hacerlo con un personaje -ojo aquí- “no tan conocido”. Y reitero las comillas: “no tan conocido”. No al menos de la misma talla que lo sería un Frankenstein o un Drácula. 

La Universal Studios junto a la Blumhouse Productions decidieron volver a intentarlo, pero con nada menos que el personaje de la novela de H. G. Wells, The Invisible Man (1897) como primer gran película… lo que sin duda fue un riesgo más grande. Mucho más grande que lo que significó la The Mummy de Alex Kurtzman. Porque hasta el monstruo de La Momia estaría un poco más arriba en cuanto a jerarquía dentro de la encantadora lista de la cultura pop. 

Lo que hace más entendible el hecho de que la Universal ya no haya decidido tirar la casa por la ventana con una película de acción fantástica de enorme presupuesto, sino arriesgarse mejor con una cinta pequeña de horror psicológico usando un personaje no tan reconocido para abordarlo desde la mejor manera posible.  

The Invisible Man (2020) / Foto tomada de YouTube

De vuelta al clásico sci-fi y no plenamente a crear un blockbuster comestible que apueste al mismo concepto de un universo marvelita. O no al menos como al que ya estamos bastante acostumbrados. 

¿El resultado? Creo yo, un enorme y encantador acierto por parte de la Universal Studios. ¡Por fin! Luego de tantos años: ¡un acierto formidable para traer de vuelta a los monstruos clásicos a nuestro siglo!

¿Y qué mejor que con un personaje tan mítico y asombroso que siempre ha dado mucho juego para el cine fantástico o de terror? The Invisible Man (1933) de James Whale, por ejemplo -la primera adaptación de esta historia- modificó varios elementos de la novela para trasladarlo al cine como una suerte de “monstruo” a la altura de un Hombre Lobo o un Frankenstein, pero dotándole más bien de cierto halo de “científico loco”.

Tanto que el mismísimo H. G. Welles repudió con toda el alma porque además de añadirle altísimo humor negro, según él, esta primera adaptación “transformó a un hombre brillante que había descubierto la forma de hacerse invisible… en un auténtico terrorista con hambre de muerte”. 

No obstante, el éxito de esta cinta fue tan grande que de pronto vinieron muchísimas secuelas. Tanto la aceptable The Invisible Man Returns (1940) junto a Vincent Price como la mismísima contraparte, The Invisible Woman (1940) con Virginia Bruce, pero nunca llegando a la altura de la original. 

Aunque si bien no oficial, la adaptación o remake que más popular se ha hecho del personaje la encontramos detrás en quien fuera el autor intelectual de Basic Instinct (1991) o Robocop (1987): Paul Verhoeven, con nada menos que Hollow Man (2000). Mejor conocida en nuestro país como: El hombre sin sombra.

Una suerte de thriller sci-fi bastante violento con la interpretación de Kevin Bacon como el nuevo científico loco que para inicios de nuestro siglo recibió críticas bastante desastrosas, pero como suele pasar, sobre todo viniendo de este cineasta -véase Showgirls (1995), por ejemplo- terminó convirtiéndose en una auténtica película de culto.

Por lo que la nueva The Invisible Man (2020) de Leigh Whannell -guionista de la primera Saw (2004) y posteriores secuelas- sería construida de tal manera que fuese capaz de unir ambos conceptos en una sola película pero que funcione en nuestros tiempos.   

Por un lado, el cineasta pretende trasladar el mítico concepto “del científico loco” más cercano a la película de los años 30, pero a un terreno empresarial no solo contemporáneo, también vanguardista en alta tecnología que hasta raya en el futurismo. Tanto que ya veo a bastantes críticos comparando la película como si se tratase de una suerte de episodio más de la tan citada Black Mirror

Y en cuanto al nuevo Hombre Invisible, para suerte del propio H. G. Welles, no sería una suerte de lunático terrorista con hambre de muerte, sino más bien de un misógino, acosador y maniático posesivo de una pobre mujer. Que para los tiempos que corren, con todos estos movimientos pro feminismo actuales -llámenle agenda de lo políticamente correcto o no- termina cuajando para sorpresa de la mayoría en una película de terror, por centrarse, precisamente en el suspenso narrativo y no en un discurso innecesario metido con calzador. 

He ahí el gran parecido que este nuevo antagonista tiene en cuanto a perfil psicológico con el personaje de Hollow Man (2000). Cuyo villano dejaba entrever esa perversión y misoginia al acosar a una inocente chica mientras esta toma un baño para después ser violada, o bien, intentar vengarse de su ex novia usando la ventaja que le otorgan estas nuevas habilidades.   

El moderno Hombre Invisible; el de Whannell; el de la Blumhouse Productions, no se inclina por un lado de la balanza para beneficio de estupideces argumentales. Más bien, respeta las versiones clásicas para contarnos ahora una suerte de historia de horror sobre una relación enfermiza y violenta entre pareja como interesante telón de fondo.   

Y a partir de ahí que aproveche bastante bien las situaciones de esta premisa. Con la idea, por ejemplo, de un hombre violento que se queda en la mente de una mujer como una suerte de trauma, aunque él ya no esté cerca. De pronto, eso de “el hombre invisible” representa más que algo literal, dotándole de un horror psicológico que también busca simbolismos y se vale de metáforas sin caer en lo plenamente predecible.

Lo que representa un enorme acierto por parte de Leigh Whannell y todo su maldito equipo, porque con dos versiones antecediéndole, y con una trama aparentemente simple, uno parece conocer de antemano cómo es que va a terminar esta historia patatera. Pero no realmente. El cineasta se las arregla para que hasta el más fanático de los fanáticos termine por lo menos levantando una ceja cuando los créditos finales aparezcan. Y sí, la verdad es que lo consiguió conmigo.  

Pasa que la gran mayoría no esperábamos gran cosa de esta película, mucho menos con el asunto del Dark Universe, que definitivamente con cualquier acierto, por más pequeño que este sea, termina comprándonos hasta la risa. 

Aunque no todo es miel sobre hojuelas porque también tiene sus webadillas. Desde una suerte de clichés que van desde el susto repentino a causa de un screamer malicioso hasta la típica escena estática en la cocina. ¡Es decir! ¡Por el amor de Dios! ¿Qué demonios tienen las películas de la Blumhouse Productions con escenas de terror en la cocina, como elevando el fuego de la estufa o quemando la comida para generar miedo?

Desde Insidious (2010) hasta Paranormal Activity (2007) me ha parecido un recurso de verdad deplorable e insufrible. No lo comprendo. No lo tolero.

Ahora bien, tenemos el molesto asunto de los escenarios. No quisiera divagar en ello porque estamos frente a una película de bajo presupuesto y por ende no me esperaba grandes lujos. Yo no suelo tener muchos problemas con este tema, pero al menos aquí me ha parecido un auténtico despropósito. Aunque el suspenso se alcanza y las escenas funciona, percibo que muchos elementos de esta película pudieron haber estado muchísimo mejor logrados si tan solo hubieran variado los malditos escenarios.   

Es decir, de pronto, las escenas de acción se limitan a un simple pasillito, donde todos deben caber y tener su propia participación por más complicada que sea la toma. Hay disparos, peleas y todo se siente extrañamente apretado. 

Aunque bueno, el guión termina siendo ingenioso por entregarnos grandes giros en una película pequeña Y frente a todo pronóstico, The Invisible Man (2020) de apenas $9 millones de dólares terminó recaudando cerca de $123, convirtiéndose, por lo menos al principio de este año, en lo más visto tan solo en su madre patria gringa.

No obstante, queridos padawans, hablo por muchos cuando digo que la verdadera grandeza de esta película no radica precisamente en el salvajismo de quien fuera el verdadero Hombre Invisible, porque funge más como un horror psicológico que como uno físico, sino de su protagonista y ahora nueva scream queen del género: Elizabeth fucking Moss.

The Invisible Man (2020) / Foto tomada de YouTube

Porque de no haber sido por ella, mucho en esta película se sentiría tremendamente vacío; sin sentido; sin motivo. Su personaje se construye a la vieja usanza y lejos de ser esto un terrible error, termina funcionando de la mejor manera posible: tanto en su primera faceta de víctima, repleta de miedo y dolor, como en su segunda haciendo frente a semejante pesadilla. Maldita sea cuando llora, maldita sea cuando grita; maldita sea cuando encara y maldita sea cuando gruñe. Esto es talento y nadie lo puede negar. 

Lo que la coloca, por supuesto, al lado de todas estas actrices que en medio de cintas de horror contemporáneas han sabido destacar de formas nunca vistas ni aplaudidas en otro género. Tanto Florence Pugh en la pesadillesca cinta folk de Ari Aster Midsommar (2019) como por supuesto lo hizo Toni Collette en la espeluznante pero ya clásica Hereditary (2018).

¡Inscriban entonces a Elizabeth Moss! ¡Inscríbanla, con un demonio, porque llegó para quedarse!   

Queridos padawans, basta ya de rodeos: aunque The Invisible Man (2020) de Leigh Whannell esté lejos, realmente lejos de convertirse en una obra maestra del cine de terror… algo en ella, indescriptible a niveles irónicos, parece gritarnos un poco de esperanza. 

Quizás sea por su encantadora protagonista, o por su interesante e ingenioso guión, pero se ha vuelto ya, para fortuna de los que amamos a los monstruos clásicos, una encantadora apuesta en el arriesgado Dark Universe. Una apuesta ganada, por supuesto. 

Larga vida a El Hombre Invisible… y por cómo va esta pandemia, ¡denle ya el maldito Oscar a Elizabeth Moss! 

Sinopsis:

“Un científico loco finge su suicidio y luego utiliza su invisibilidad para aterrorizar a su expareja, quien decide enfrentar al hombre invisible ella misma luego de que la policía no creyera su historia.”

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com