Horse Girl, sobre abducciones, alienígenas y algo más…
El cinemaniaco reseña Horse Girl, disponible en Netflix y protagonizada por Alison Brie, la cual ha generado varias controvesias desde su estreno en Enero.
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
23 de abril, 2020
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Horse Girl (2020) / Foto tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas

¿Acaso no sintieron algo de molestia cuando Netflix fue brutalmente ninguneada en los últimos -realmente últimos- Academy Awards 2020? Porque, a decir verdad, queridos padawans, yo sí. Al menos un poquito. 

Además de ver a The Irishman (2019) de Martin Scorsese ser ignorada en prácticamente todas las categorías en las que fue nominada incluyendo a Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Actor de Reparto -qué injusticia para el pobre de Joe Pesci-, tenías que soportar ver a la estupenda Klauss (2019) de Sergio Pablos cederle el galardón a Mejor Película Animada a nada menos que Toy Story 4 (2019). Y conformarse, por supuesto, con que el premio de consolación fuera la estatuilla de Laura Dern a Mejor Actriz Secundaria por Marriage Story (2019). 

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¡Hasta dónde hemos llegado! Pareciera que la propia Hollywood rebajara a estos nuevos medios como simple contenido basura. O que lo streaming, por ejemplo, nunca fuese suficiente como para ser tomado en serio en las grandes ligas. Porque como que algo falta; como que algo estorba. 

Tan solo recuerden la polémica que desató la emotiva Okja de Bong Joon-ho en 2017, sobre el clásico debate de si una película que no se estrena en salas de cine debería o no competir en algún certamen cinematográfico, molestando incluso a grandes personalidades como Pedro Almodóvar quien se opuso fervientemente al estreno de esta película

El punto es que Netflix, pese al terrible estigma con el que siempre ha lidiado, nunca he tenido problemas por complacer a su audiencia. A un punto incluso en el que se ha vuelto el escape perfecto de la monotonía y el barullo absurdo de una industria que ya no le apuesta a nada distinto por temor al fracaso. 

Fracaso como sinónimo de confort resumido en tres tipos de películas: o secuelas, o remakes… ¡o filmes de superhéroes!

Y no es que yo sea un fan acérrimo de esta plataforma o que me la pase todo el día devorando su contenido. De hecho, todo lo contrario. Entro cuando alguna película me llama la atención y solo porque a veces, solo a veces, tengo entendido que pese a tanta mierda que podamos encontrarnos dentro, siempre habrá algo que Netflix ofrece muchísimo mejor que lo que propone Hollywood. 

Y eso, en prácticamente todos los géneros. Es decir, si de pronto la Warner te ofrece algo como The Curse of La Llorona (2019) en respuesta máxima al género de horror, Netflix contraataca dando cátedra a su modo: ¡The Perfection (2019); The Babysitter (2017); Gerald’s Game (2017)! Joyas consagradas, aunque lamentablemente no tan conocidas.

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Lo mismo en el campo de la ciencia ficción. Si de pronto no tenemos más que un Underwater (2020) baratero o un Avengers: Endgame (2019) que queda corto, Netflix te propone y te presenta nuevos rumbos. Sea con un I Am Mother (2019) de Grant Sputore o un Annihilation (2018) de Alex Garland dedicadas precisamente, a apostarles a otros temas, mucho más arriesgados todavía.   

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Porque lejos de inclinarse a lo seguro -a lo que todos aman o a lo que todos piden- esta plataforma en cambio nos seduce a través de sus locas propuestas. ¿Qué mejor que conducirse entonces a un camino que te rete como audiencia? ¿Qué mejor que aventurarse a las rarezas, pocas veces vistas, porque hoy en día nadie tiene fe en ellas? 

Y eso es justo lo que el cineasta estadounidense Jeff Baena parece recordarnos ahora con su más reciente película: Horse Girl (2020), que a inicios de este caótico año, se estrenó en la plataforma Netflix con un título por más exagerado en diferentes sitios de internet: “la película más extraña de toda la puta plataforma”.

Palabras más, palabras menos. Lo cierto es que esta cinta refuerza aquel discurso sobre cómo en ocasiones, una producción de esta plataforma -tan ninguneada por la macroindustria- puede sorprenderte aún mucho más que una hollywoodense estrenada en salas de cine. Y eso, sin duda, tiene que verse. 

Horse Girl (2020) / Foto tomada de YouTube

Horse Girl es una película que, si bien dio bastante de qué hablar a inicios del año, ganándose apelativos interesantes que la llevan a pertenecer tanto al género de horror como a la ciencia ficción, me parece que ha sido mal catalogada a un punto en el que la mayoría confunde de qué diablos nos quería hablar Jeff Baena realmente.  

Porque si somos francos, la verdadera genialidad de la película no radica en lo que notamos a simple vista, sino en todo lo que desconocemos. No en lo evidente, sino en lo que se esconde. Para que caigamos tanto en ligeras sospechas argumentales como en la intriga que representa no saber con exactitud contra qué nos estamos enfrentando. Nos quedaríamos bastante cortos si de pronto la vendemos como muchos la han vendido. 

Aunque posea suspenso y eso nos lleve a inquietarnos a un punto en el que todo se vuelva bastante aterrador. O que el argumento se retuerza de pronto en la ciencia ficción sobre alienígenas o bucles espacio/tiempo, lo cierto es que estamos enfrentando a thriller psicológico que pretende introducirte en la inestable cabeza de una chica con graves desórdenes mentales. 

O al menos, esto es lo que nos cuenta la protagonista del filme, Alison Brie -de la serie GLOW– quien al parecer escribió el guión junto a Jeff Baena basado en algunas experiencias que tuvo con su propia familia afectada por enfermedades como la esquizofrenia o algunos otros terribles trastornos.  

Pero para lograrlo, han decidido enfatizar las fantasías terroríficas o las pesadillas recurrentes antes que contarte la misma historia de siempre. Porque si bien no termina siendo original ni mucho menos un parteaguas en este tipo de películas, Horse Girl sí que llama poderosamente la atención por la forma tan particular en que ha decidido abordar estos temas. De momento con el thriller psicológico, pero en ocasiones, con el surrealismo.

Tanto que es posible llegar a recordarnos a películas como Jacob’s Ladder (1990) de Adrian Lyne en su rubro psicológicamente aterrador, pero más cercana incluso, si me permiten los eruditos, al poco conocido Excision (2012) de Richard Bates Jr. -aunque sin el gore– por todo este tratamiento femenino que intenta recrearse de la cabeza de una chica como Sarah. Que tanto puede llegar a conmover o aterrar, como también te puede divertir. Haciéndola… particularmente tragicómica.

La interpretación de Alison Brie es un auténtico acierto que te permite ir sintiendo cada escena o momento crucial de esta película. Cuando hay drama, es ella la que te hace vivirlo. Cuando hay miedo, es ella la que te hace sentirlo. Pero cuando hay comedia, es la incertidumbre de no saber lo que está sucediendo, lo que nos empuja a nosotros los espectadores a reírnos de nervios solo para acompañarla en este terrible viaje surrealista. 

Pero con viaje surrealista, no me refiero solamente a las escenas salidas de un sueño exquisito o de un viaje astral, sino al excelso tratamiento que se le construye a este personaje en prácticamente cualquiera de sus rubros. De cómo son sus relaciones interpersonales con cada faceta de su vida, sea laboral, familiar o de amistad mientras el guión juega al demostrarnos cómo funcionan también sus peculiares gustos o cómo es que interpreta este jodido mundo. 

El propio nombre de Horse Girl hace referencia a un término no tan conocido por este lado del charco que se usa coloquialmente para definir a una chica “extraña desconectada de la realidad” que vive en su propio “universo” y no se preocupa en entrometerse en asuntos banales que no le atañen como a la mayoría. 

Horse Girl (2020) / Foto tomada de YouTube

De aquí que los sueños inquietantes o las alucinaciones con seres de otros planetas; sobre abducciones o bucles espacio/tiempo que empieza a vivir la protagonista, sean aprovechados de la mejor manera en el campo de la ciencia ficción clásica para construir un drama psicológico de lo más onírico y hasta extravagante. Como salido de una película de Dennis Villeneuve, al puro estilo de una portentosa Enemy (2013) interpretada por Jake Gyllenhaal para contarte un argumento sobre la pérdida de identidad, pero construida a través de piezas de otros géneros: ya sea horror, sci-fi o surrealismo. 

Por ello es que Horse Girl no puede ser para cualquiera. Y no lo digo por la dichosa “dificultad” que muchos dicen que tiene sino porque es una cinta alejada de las convencionalidades fílmicas. Tanto que podría ser la clásica cinta que amas o que odias sin medias tintas, como la que abre debates interminables en redes sociales sobre si es una gran pila de mierda o bien, una genialidad incomprendida. 

No por nada levantó revuelo una vez que se estrenó en la plataforma Netflix por ser “la película más rara” que tiene en su contenido, hasta acarrear polémicas de todo tipo como teorías disparatadas más dignas de una publicación de Reddit. Siendo la más interesante, de hecho, esa que dice que Horse Girl es realmente una copia descarada de una película no tan conocida estrenada en el 2017 que habla exactamente de lo mismo. 

Horse Girl (2020) / Foto tomada de YouTube

¿Y qué creen queridos padawans? ¡Tienen toda la maldita razón!

Jeff Baena y Alison Brie parece que no solo se han inspirado en casos reales para construir su ya de por sí extraña película. Ahora resulta que también se han aprovechado del nulo éxito que sufrió The God Inside My Ear de Joe Badon en 2017 para hacer una suerte de remake no oficial -por supuesto- que va mucho más allá de lo descarado. 

Una vez que decidí verme la cinta original de Badon he comprobado la gravedad del asunto. No solo es el tratamiento o el estilo fílmico, también es la temática. Aquí Netflix tiene mucho que responder. Sobre todo porque las acusaciones del director agraviado se han vuelto un poco más notorias cuando subió un video comparando las escenas de su película con la de la plataforma, catalogándola de una suerte de “versión descarada de mayor presupuesto”.

¿Pero qué sé yo y tú qué sabes? El mundo es injusto y lejos de reventarme un discursillo predecible sobre la gravedad del plagio en el mundo del cine -ya común y que a nadie le importa- lo comento simplemente como una curiosidad cualquiera que nadie pidió. Una curiosidad, AÚN MUCHO MÁS PERTURBADORA que tiene Horse Girl en sus espaldas, lejos de los aliens o los romances con caballos. 

Por mi parte, vuelvo a mis andadas en busca de películas que me hagan olvidarme de esta terrible pesadilla. Y no. No me refiero precisamente a la pandemia sino de soportar que es de las pocas veces que entro a ver una película en esta plataforma -que además me ha gustado- y resulta que es un auténtico plagio. ¡Qué te jodan Netflix! .i. .i. .i. 

En fin. Horse Girl, señores: sobre abducciones, alienígenas y algo más… 

Sinopsis: 

“Una joven que ama los caballos tiene sueños surrealistas que comienzan a afectar su percepción de la realidad.”

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com