Electromovilidad en Cuba, oportunidad para el transporte sostenible
A raíz de la pandemia de COVID-19 se observan drásticos cambios en el transporte público y la movilidad humana en distintas ciudades de Latinoamérica
Por Lado B @ladobemx
23 de abril, 2020
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El líder del club Moto Eléctrica Cuba, Osdany Fleites Nuñez, traslada a su padre a una consulta médica, en el capitalino municipio de Centro Habana, en La Habana. Se calcula que actualmente unas 200 000 motocicletas eléctricas transitan por Cuba. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS Noticias

Luis Brizuela | IPS Noticias

Incentivar el uso de vehículos alternativos y aumentar la y producción de energía eléctrica a partir de fuentes renovables ofrece oportunidades y retos para Cuba, en un escenario global que acelera la apuesta por medios de transporte ecológicos.

En febrero, durante el XII Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2020, efectuado en La Habana, se presentó un nuevo plan de introducción de vehículos eléctricos en este país insular caribeño, que aún debe ser aprobado por el Consejo de Ministros.

La estrategia pretende generalizar los medios de transporte 100 por ciento eléctricos y con ello disminuir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, así como eliminar la dependencia de los combustibles fósiles, acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con los compromisos del Acuerdo de París sobre cambio climático.

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Esa política revitalizaría el muy obsoleto parque automotor cubano, con una edad promedio de los vehículos de 35 años y de los cuales más de 75 por ciento sobrepasa los 20 años de explotación, indican datos oficiales.

“Gracias a mi moto eléctrica he prescindido de los ómnibus colectivos y ahora que está suspendido el transporte público, sigo laborando y recorro los 18 kilómetros entre mi casa y el trabajo”, dijo a IPS el informático Everardo Santos, residente en la localidad de Cojímar, dentro de La Habana del Este, uno de los 15 municipios de la capital.

Durante los últimos tres años, se aprecia un incremento del uso de motos eléctricas en Cuba, luego que en 2013 la Aduana General autorizó su importación, lo cual facilitó a miles de ciudadanos comprarlas en Panamá y otros países.

Luego la industria nacional asumió el ensamblaje de distintos modelos a partir de piezas importadas principalmente de China, y desde 2017 se venden en comercios estatales.

Los precios siguen siendo un obstáculo para su adquisición masiva.

En el caso de las motos, las más económicas se cotizan en el equivalente a 1000 dólares, en una nación con un salario promedio de poco más de 42 dólares mensuales.

Pese a ello, varias estimaciones señalan que en la isla transitan más de 200 000 de estos vehículos, lo cual ha favorecido la movilidad de decenas de miles de familias ante los crónicos problemas con el transporte público, en un país de 11,2 millones de habitantes.

Pasajeros descienden de un ómnibus urbano de motor híbrido, con su distintivo color azul, que se han incorporado a la red de transporte público de la capital cubana. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS Noticias

Transporte eléctrico gana espacio en América Latina

A raíz de la pandemia de COVID-19 se observan drásticos cambios en el transporte público y la movilidad humana en distintas ciudades del orbe, incluida Cuba, si bien en América Latina algunas experiencias mostraban ya desde antes el potencial de los medios de transportación alternativos.

En urbes como Bogotá, la capital colombiana, se ha incentivado el uso de bicicletas y motos eléctricas para reducir la posibilidad de contagios.

En esa ciudad se habilitaron carriles de ciclovías temporales, a fin de descongestionar el tráfico vehicular y evitar aglomeraciones en las vías.

Varios gobiernos latinoamericanos promueven la movilidad no contaminante, como es el caso de Chile que a fines de 2017 adoptó la Estrategia Nacional de Electromovilidad, la cual contempla diversas iniciativas de mercado y penetración de vehículos eléctricos, tanto en el transporte público como privado.

Uruguay, por su parte, impulsa un plan nacional de desarrollo de una red de infraestructura de carga y corredores viales para vehículos eléctricos, mientras Costa Rica adoptó la Ley de Promoción e Incentivos al Transporte Eléctrico que propone transformar el parque vehicular de la nación centroamericana de manera estratégica e integral a partir del concepto de cero emisiones.

“Las ventajas de los vehículos eléctricos son mayores que sus desventajas, desde el ahorro de combustible hasta la disminución de la contaminación ambiental, incluida la sonora”, comentó a IPS la comunicadora Denisse Hernández.

A su juicio, en Cuba se debería estimular la expansión de estos medios, pues “aunque su coste es aún muy elevado con respecto a los vehículos convencionales, la compra debería valorarse como una inversión y valorar los ahorros y beneficios”.

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*Foto de portada: Jorge Luis Baños | IPS Noticias

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