El NoViolento: un rudazo contra la violencia
Paco Contreras es psicólogo y es un luchador social a favor de eliminar la violencia. Bajo el pseudónimo del NoViolento, usa una máscara de luchador y transmite su mensaje en la arena y fuera de ella
Por Julio Sandoval @jota_sand
30 de abril, 2020
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Julio Sandoval

@jota_sand

El niño observa al hombre enmascarado. Lo sigue con la mirada y escucha con atención lo que dice. El hombre se ve imponente, su larga barba y su cuerpo fornido hacen que parezca uno de esos rudos que no sueltan a su rival hasta que lo dejan tumbado en el ring. Pero su voz serena y sus palabras en favor de un ambiente de compañerismo y libre de acoso escolar hacen que no inspire miedo, sino confianza.

El enmascarado, no tiene una entrada triunfal como el resto de los luchadores. Se presenta como el NoViolento, se acerca al niño y se destapa el rostro. Unos segundos después, el niño tiene cubierto el rostro con la máscara; este último sonríe, ahora tiene la responsabilidad de transmitir esas ideas que luchan contra la violencia.

Heredar una máscara en la lucha libre es un acto casi religioso para quienes son parte de este deporte. Este privilegio es sólo para la familia, pues no sólo se hereda una prenda, también se heredan los colores, los símbolos y el cariño de la gente. 

Para el NoViolento la situación es diferente; aunque igual de simbólica, cualquier persona que reflexione sobre la violencia que ejerce y decida actuar de una forma, utilizando el diálogo, por ejemplo, puede heredar su máscara.

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El NoViolento porta una máscara, pero su trabajo no es arriba de los cuadriláteros, es abajo. No es un luchador profesional, sino un luchador social. 

Con su incógnita (otra forma de llamar a la máscara en la jerga luchística), únicamente retoma la tradición de este deporte-espectáculo —del que muchas personas mexicanas se sienten parte— y el combate a favor de causas sociales de personajes como Superbarrio, quien promovía la participación social y política en la ciudadanía, o Fray Tormenta, que alternando sus facetas de sacerdote y luchador, cuidaba a varios niños en su orfanato. 

El hombre detrás de la máscara

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El NoViolento se desenmascara cada que pasa la estafeta de compartir el mensaje de la no violencia a alguien más. Detrás de esa máscara está Paco Contreras, un psicólogo de 45 años que vive en la ciudad de Xalapa.

Paco trabaja con temas de masculinidades y género desde hace más de 10 años. En diferentes etapas de su vida ha enfocado sus esfuerzos en temas como la psicología comunitaria, la educación o los derechos reproductivos y sexuales.

“Cuando me pongo la máscara tengo la oportunidad de ser otro, otra persona, otro personaje. A diferencia de lo que los luchadores hacen en el espectáculo, en el que ellos se permiten ciertas libertades, yo entro en un proceso de reflexión de cómo podemos cambiar, cómo podemos cambiarnos”, explica el enmascarado en entrevista para LADO B.

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Paco Contreras se presenta al finalizar su participación en las charlas como el NoViolento. Habla de su trabajo, de cómo descubrió que ejercía violencia y de la forma en la que ahora resuelve conflictos sin utilizar la violencia.

“No hay una receta, hay muchas formas de atender la violencia que ejercemos. Todos pueden ser el NoViolento, todas pueden ser el NoViolento. Esta identidad surge con la intención de trabajar con temas de la no violencia, la cultura de paz, los derechos humanos y la violencia hacia las mujeres. El NoViolento es un luchador social”.

El nombre no es una negación a la violencia. Señala que es, más bien, una intención para construir una cultura de paz, una cultura que va más de allá de decir “no tenemos violencia en este país” sino “estamos construyendo una cultura que erradica la violencia y que contiene elementos para que nos desarrollemos”.

La máscara

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Su máscara, que retoma algunos símbolos de las causas por las que lucha, fue diseñada por él mismo, con ayuda de un amigo que se dedica a hacer máscaras de lucha libre. 

Él explica que es de color violeta, porque es un color que se ha utilizado para visibilizar la violencia de género; en la parte de enfrente tiene un lazo blanco, que él ha retomado como símbolo de una campaña que busca concientizar a los hombres sobre la violencia que ejercen sobre la mujer; y en los costados lleva el símbolo del empoderamiento femenino.

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“La máscara es un instrumento que nos ha permitido dialogar con algunas poblaciones en el acercamiento, porque ayuda, les hace amables ciertas ideas. Entonces a partir de esto es como podemos acercarnos a platicar ciertos temas”

Aunque su máscara es de lucha libre, nunca ha entrado a una arena de lucha con ella. Explica que la máscara no fue creada para un luchador profesional , sino para un luchador social, y por esta razón decidió no usarla en ningún espacio deportivo, para no generar con el personaje la idea de competencia.

“El contexto de desarrollo del personaje son las aulas, los espacios públicos, los espacios a donde se le invita a dar una charla o una conferencia sobre la violencia. No en un espacio deportivo, porque él no genera competencia, sino, más bien, aspira a la cooperación, a la igualdad, al respeto, que son elementos que se van trabajando con el personaje”

Un rudazo contra la violencia

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Algunas personas se han acercado a él para expresarle sus cuestionamientos acerca de la paradoja que puede resultar trabajar temas como la violencia de género con una actividad que a veces puede presentar escenarios muy violentos. Hay ocasiones en las que los luchadores terminan ensangrentados por un arduo combate, o en las que las mujeres resultan ser, más que luchadoras o aficionadas, un atractivo visual.

“Es importante ver que la lucha libre en un área en donde puede haber mucha violencia, pero también es un área de oportunidad, porque vemos representada una lucha constante entre el bien y el mal, hay técnicos y hay rudos ” 

Además, señala, hay otro contexto muy interesante: la lucha libre es un deporte democrático. Explica que en las arenas hay afición muy diversa, desde niños hasta ancianos, personas de recursos bajos y de recursos altos, personas con un oficio y personas con pos-doctorado.

Otra área de democracia en la lucha libre, continúa, es la participación de diferentes personas en el espectáculo; fue uno de los primero deportes que abrió las posibilidades para las mujeres, para las personas con enanismo y para la diversidad sexual.

Aunque la lucha libre es un contexto en el que la violencia se coloca como una manera de resolver un enfrentamiento, también hay otros elementos que son muy importantes de recuperar. Y en esta lucha del bien contra el mal, el NoViolento juega un poquito con eso, porque cuando le preguntan si es un rudo o técnico, él dice que es un “rudazo contra la violencia”.

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Julio Sandoval