De Europa a Juárez: el virus que desató contagios dentro de una maquiladora
Para cuando la producción se frenó en Lear Río Bravo, ya eran varios los empleados enfermos con síntomas vinculados a COVID-19
Por La Verdad de Juárez @
23 de abril, 2020
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Gabriela Minjárez e Itzel Ramírez

Ciudad Juárez –Rigoberto Tafoya Maqueda, empleado de la maquiladora Lear Corporation Planta Río Bravo, salió de su casa por su propio pie el domingo 5 de abril para buscar atención médica de urgencia porque tenía dificultades para respirar. Pensaba que la alergia diagnosticada unos días antes en el consultorio de la empresa y por otros dos médicos particulares se había complicado.

Cinco días después, el viernes 10 de abril, murió en el Hospital General Regional 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con otro diagnóstico: coronavirus (COVID-19).

“Estuvo trabajando porque tenía inventario. (En la empresa) no le dijeron que estuviera enfermo, no lo incapacitaron, aparte ni les tenían cubrebocas ni guantes ni nada. No les dieron nada, ni gel ni nada, él nunca llegó aquí (a la casa) con cubrebocas ni nada”, afirma Susana García Tafoya, sobrina de Rigoberto.

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Incrédula ante el diagnóstico que no le han comprobado ni oficializado en el IMSS aun cuando el jueves 16 de abril le entregaron las cenizas de su tío, Susana explica que son muchas las dudas sobre el padecimiento y el origen del contagio por el que también han muerto otros 13 trabajadores de la misma planta.

“Les exigí las pruebas en el Seguro y no me las dieron, nomás dijeron que es probable (que sea coronavirus), pero en ningún momento lo han confirmado. Tampoco tenemos la certeza de dónde contrajo la enfermedad”, dice quien vivía con Rigoberto en una casa localizada en el fraccionamiento Río Bravo, a dos kilómetros de la compañía.

Lo único que sabe es que otros compañeros de trabajo de Rigoberto murieron también vinculados a un brote de coronavirus que se desató en la planta. Empleados y familiares de empleados que adquirieron el virus coinciden en que los contagios se presentaron tras la visita de un grupo de europeos que se realizó en plena pandemia.

La sobrina de Rigoberto asegura que mientras su tío estuvo hospitalizado escuchó que familiares de otros empleados de Lear internados en el mismo hospital sospechan que el nuevo virus les llegó importado de Europa, específicamente de Alemania, donde hay varias plantas de la empresa que tiene presencia en 39 países.

Además, dice que a su mamá –hermana de Rigoberto–, le comentaron que justo antes del brote de coronavirus en las instalaciones de la empresa estuvo de visita un grupo de europeos, quienes presumiblemente no portaban cubrebocas ni algún otro dispositivo para prevenir la enfermedad.

La presencia de visitantes extranjeros en la empresa fue confirmada por tres obreros de la Planta Río Bravo, quienes pidieron reservar su identidad por temor a enfrentar consecuencias laborales.

“Casi todos los que fallecieron y salieron infectados son de esa área, donde estuvieron los visitantes extranjeros”, afirma uno de los trabajadores entrevistados.

Con el testimonio coinciden los otros dos obreros, quienes también aseguran que en la maquila solo dispusieron de gel antibacterial en las oficinas administrativas, pero no para las áreas de producción, mientras que después de mediados de marzo se implementó un operativo para medir la temperatura a trabajadores, pero solo a los directivos, supervisores y líderes de grupo.

Rigoberto, Raúl, Leonorina, Emiliano y Raúl, cinco de los trabajadores de Lear Río Bravo en Ciudad Juárez que han muerto tras contagiarse de coronavirus. / Fotografías difundidas por familiares y amigos

El dato que vincula la visita de los extranjeros con el brote del virus también fue confirmado por un directivo de Lear que trabaja en otra planta con sede en la ciudad, quien también pidió no ser identificado por no estar autorizado para dar información.

“Después de esta situación (de la visita de los extranjeros) la gente se empezó a enfermar en la planta, traían como síntomas de gripe, pero les agarró mucha tos, era una tosedera”, dice el ingeniero de profesión que conoce y trata con directivos de Río Bravo.

Sobre la visita de un grupo de europeos a la planta Río Bravo y el origen del contagio de los trabajadores, La Verdad cuestionó por escrito a Lear para contrastar los testimonios obtenidos; sin embargo, el corporativo respondió con un comunicado donde solo asegura que resulta “imposible rastrear los orígenes de esta pandemia en Ciudad Juárez”. No confirmó ni negó la visita de extranjeros en la planta días antes del brote.

Tampoco directivos del IMSS, estatal y nacional, ni las autoridades de Salud en Chihuahua respondieron preguntas sobre el origen o detalles de este brote en la maquiladora.

En el documento firmado por Lear Corporación Operaciones Mexicanas, explicaron que partir del 4 de febrero se instauraron restricciones de viajes y escaneos a visitantes. “Los visitantes a la planta siguieron protocolos de seguridad y fueron sujetos a cuestionarios junto con escaneos previos a su entrada”, se informó.

En contraste con los testimonios de la sobrina de Rigoberto y de los trabajadores, quienes aseguraron que no se implementaron medidas preventivas de salud e higiene en las áreas de uso común, la compañía informó que las muertes de los trabajadores ocurrieron a pesar de haber instaurado protocolos para prevenir el coronavirus.

Lear Río Bravo / Foto: Alejandro Sánchez | La Verdad Juárez

Lear afirma que el 1 de marzo se desinfectó toda la planta y se iniciaron protocolos mejorados de limpieza hasta que la producción fue detenida el 27 de marzo. Todas las actividades laborales fueron concluidas el 1 de abril, agrega la empresa.

Para cuando la producción se frenó en la Planta Río Bravo, testigos de los dos turnos aseguran que ya eran varios los empleados enfermos con temperatura, tos, dolor muscular y de cabeza, síntomas vinculados a COVID-19.

Varios de ellos, sostienen los trabajadores, acudieron al consultorio de la empresa a revisión médica, donde les dijeron que era gripe o alergia, les ofrecieron analgésicos y les pidieron regresar a su módulo para que siguieran trabajando.

Uno de esos casos fue el de Adela García, una de las trabajadoras que murió por coronavirus y quien, de acuerdo con el testimonio de una de sus amigas, durante la semana del 23 al 27 de marzo, la última que trabajó, fue al consultorio de la planta al menos en tres ocasiones, pero en todas le dijeron que no tenía nada y que regresara a su área de trabajo.

La compañera de Adela cuenta que el enfermero le pidió que “no estuviera yendo todos los días” a la enfermería porque ya la habían dicho que estaba bien, aunque la obrera apenas podía caminar y respirar.

Un día después de que terminó su jornada laboral, el sábado 28 de marzo, Adela acudió a un médico particular a revisión y el domingo 29 empeoró, por lo que la internaron en estado grave en el Hospital 66 del IMSS, donde murió el 7 de abril.

La «zona cero» del contagio

Diseminado en 114 países y con más 118 mil casos registrados en el mundo, el coronavirus fue considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) una pandemia el 11 de marzo, justo a la mitad de la semana en la que presuntamente se dio la visita de europeos en la Planta Río Bravo de Lear y a la que trabajadores atribuyen como la causa del contagio masivo.

Con el testimonio de media docena de trabajadores y sus familiares se busca reconstruir lo ocurrido en la empresa fabricante de vestiduras para asientos de automóviles, donde hasta la fecha han muerto 13 personas, de acuerdo con datos oficiales de las autoridades sanitarias en Chihuahua, así como una cantidad hasta ahora no determinada de personas que resultaron contagiadas por COVID-19.

Un trabajador más murió esta semana en El Paso, Texas, a donde fue trasladado para recibir atención médica, sin que aún sea contabilizado en las cifras estatales de la enfermedad.

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*Foto de portada: La planta de Lear Río Bravo, en Ciudad Juárez / Foto: Alejandro Sánchez | La Verdad Juárez

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