Crónicas galas de una pandemia anunciada: más franceses que nunca
El cambio de ritmo este 13 de abril fue evidente. Por primera vez desde que todo empezó, los franceses observaron escrupulosamente el confinamiento.
Por Alonso Pérez Fragua @fraguando
21 de abril, 2020
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Marjorie Blanc y Alonso Pérez Fragua

@fraguando

[dropcap]U[/dropcap]n sencillo chiste, reflejo de un fenómeno inscrito en el ADN nacional, dio pie al drama.

 

  • ¿Qué vas a hacer hoy, Malinali? – preguntaron Abuelo-y-Abuela-Francia.
  • Mamá dijo que era lunes. Y el lunes es escuela en casa.
  • Dile a tu madre que no abuse: es lunes de Pascua ¡y es feriado!

La escena que siguió incluyó gritos, lágrimas y la negativa absoluta por parte de la única alumna de la Escuela Doméstica “Mártires del 12 de marzo” de empezar las labores del día. Confinados del otro lado del país, Abuelo-y-Abuela-Francia presionaron un botón para recuperar su silencio. Para nosotros no fue tan fácil.

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  • Papá, ¿dónde están los coches?

El cambio de ritmo este 13 de abril fue evidente. Por primera vez desde que todo empezó, los franceses observaron escrupulosamente el confinamiento. Nadie en las calles. ¿La pareja de novios que se agarra a besos todo el día en la banca del parque? En casa. ¿La familia de cinco paseando con patín del diablo, pelota y perro? En casa. ¿El oficinista que decidió entrenarse para el triatlón cuando Manu nos mandó a casa? En casa. ¿Los dueños de la miscelánea frente a la escuela cuyas ventas cayeron el último mes y repite a cada cliente que no sabe cómo va a salir adelante de esta crisis? En casa. 

Mon Dieu, ¡ayer resucitó Cristo! Somos un país laico, pero el 90% de nuestros feriados son católicos, y no es el bicho este quien va a cambiar años de costumbre. El lunes de Pascua nos quedamos en casa… aunque llevemos un mes rogando para que nos dejen salir.

“Tienda cerrada este lunes pascual. Felices Pascuas, hasta pronto” / Foto: Marjorie Blanc y Alonso Pérez Fragua

Al ver la cantidad de negocios cerrados y el silencio perturbador en las calles, digno de las mejores películas post-apocalíptica, notamos que la semántica le falló a nuestro amigo Manu, presidente de los galos. En los cinco mensajes que ha dado en lo que va de este asunto, en lugar de hablar de confinamiento, de cierre de escuelas, de guerra, guerra, guerra, tendría que haberle dicho a mis queridas compatriotas, mis queridos compatriotos, que se tomarán un largo domingo o un feriado de varias semanas. Porque si uno de cada 10 parisinos huyeron de París cuando la orden fue estrictamente quedarse en donde cada quien nos encontráramos, si algunxs francesxs se fueron a vacacionar a la Costa Brava por Semana Santa, hubo otros que hicieron puente, cerrando lunes y martes tras el Domingo de Resurrección, como se estila en Francia… cuando no hay COVID-19. 

“Cerrado lunes y martes” / Foto; Marjorie Blanc y Alonso Pérez Fragua

Una cosa es cierta. Hay que reconocerle a Manu y a quien le escribe sus discursos (¿será su esposa Brigitte?, ya ven que era profesora de Literatura) que el feeling ahí está. Cinco mensajes en cadena nacional desde el 12 de marzo a la fecha, cinco veces que el país entero está pegado a su pantalla, embriagándose con sus palabras. Cinco veces que la basurita en el ojo nos quiere arrancar una lágrima, ya sea por sus regaños o porque logra, de una forma u otra, que nos sintamos orgullosos de él, nuestro Padre Salvador, nuestro nuevo General De Gaulle, nuestro Preciso de la République Française. 

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Pausas solemnes, cadencia y ritmo perfectos, ojos vidriosos, sonrisa Colgate que irradia esperanza. No le faltó nada al discurso de Manu ayer (¿será gracias a Brigitte?, ya ven que era su profesora de Teatro en la prepa). 

Bueno, sí, le faltaron los detalles finos, pero esos qué. 

Nos dijo que el 11 de mayo empezaba el fin progresivo del confinamiento. ¿Cómo? ¿Qué tan progresivo? ¿Hasta cuando?  Yo no sé, puede ser, a lo mejor, quién sabe. ¿Marjorie tendrá o no la posibilidad de presentar el examen de oposición de Educación nacional? Nadie sabe. ¿Los extranjeros que están actualmente secuestrados en Francia por el cierre indefinido de las fronteras, podrán por fin regresar a sus casas? Nadie sabe. Lo que sí sabemos, es que los restaurantes, bares, cafés y cines y centros culturales y de espectáculos serán los últimos en la lista para reabrir, que no habrá ningún festival o evento antes de mediados de julio, y que las universidades no reabrirán antes del verano. Lo que se tradujo en redes sociales por un enorme “¡TENEMOS 5 MESES DE VACACIONES!”. 

“Vacaciones hasta el 10 de abril” / Foto: Marjorie Blanc y Alonso Pérez Fragua

Otra peculiaridad del confinamiento francés es la selección de los negocios considerados como de primera necesidad. En primera línea están, obviamente, las farmacias, droguerías y cualquier tienda u organismo relacionado al cuidado de la salud. Luego están los negocios que proveen la comida, supermercados, pequeñas tiendas, dentro de las que no podían faltar las panaderías (aunque en redes sociales nos enteramos cada día de un nuevo contacto que ha aprovechado para empezar a hacer su propio pan). 

Podemos debatir sobre la apertura de los kioskos de periódico, aquí llamados bureaux de tabac o puestos de tabaco. Si la misión primera del kiosko es la venta de revistas y periódicos, los cuales podemos considerar como bienes de primera necesidad para la protección de la democracia y la información continua del pueblo, con el auge de los portales y de las redes sociales, hoy en día estos negocios ingresan buena parte de sus ganancias vía la venta de boletos de lotería y, sobre todo, de cigarros. Y, mon Dieu, ¡cuánto fuman los franceses! Así, indirectamente, en las compras de primera necesidad se encuentran los Gauloises y los Camel sin filtro en un momento en que nos mata un virus que se hospeda en pulmones frágiles. 

Y no olvidemos que las cavas de vino y las licorerías siguen abiertas. Será para cuidar la salud mental.

En definitiva, durante la cuarentena, ¡más franceses que nunca!

[quote_box_center]Marjorie y Alonso viven en Nîmes, Francia, en la región administrativa de Occitania. Desde el 12 de marzo viven en el continente que la OMS considera el “epicentro de la pandemia mundial”. Encerrados en casa con su hija de 3 años, buscan combatir sus impulsos suicidas a través de estas crónicas.[/quote_box_center]

*Foto de portada: Marjorie Blanc y Alonso Pérez Fragua

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Alonso Pérez Fragua
Alonso Pérez Fragua es periodista, gestor cultural y eterno aprendiz de las cosas del arte y del mundo. Actualmente realiza estudios de maestría en Estudios Culturales por la Universidad Paul Valéry, de Montpellier; su tesis tiene a Netflix y a las tecnologías digitales como objetos de estudio. En México cursó una maestría en Comunicación y Medios Digitales, y una especialidad en Políticas Públicas y Gestión Cultural. Melómano, bibliógafo, cinéfilo, maratonista de series, wikipedista y un poco neurótico. Lo encuentras en Twitter e Instagram como @fraguando.