Collages, árboles genealógicos y más cosas para hacer con tus abues en el encierro
Te traemos una lista de recomendaciones sobre cosas para hacer con la gente mayor en casa, desde collages hasta escribir la gran novela latinoamericana
Por Lado B @ladobemx
14 de abril, 2020
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Collages, árboles genealógicos y más cosas para hacer con tus abues en el encierro

Foto: Immortal shots | Pexels

Ivonne Olvera

Llevo dos semanas sin ver a mi abuelito. Un día amanecí moqueando y desde entonces tengo miedo de acercarme demasiado a él. En mi casa tenemos la costumbre de ir a verlo cada fin de semana, pero como no he podido ir, lo que nos queda es hablar por Whatsapp, aunque claramente no es lo mismo.

Mi abuelito es un hombre fuerte al que no le gusta que lo ayuden demasiado. Arregla las cosas en la casa, suele ir al banco y al super, y aún trabaja dando clases. Pero aunque sea un hombre fuerte eso no quiere decir que no se sienta solo a veces, y con la contingencia incluso puede sentirlo más.

Es por eso que tengo una lista de cosas preparada para hacer con él la próxima semana, cuando lo vuelva a ver. Aquí te la comparto en caso de que tengas a tus abues en casa y no sepas qué actividades pueden hacer para no aburrirse, o simplemente para pasar tiempo juntos. También aplica en caso de que tengas a tus nietos/as en la casa y quieras hacer cosas nuevas, porque ya se aburrieron.

1. Collages y álbumes

En mi casa tenemos un ropero que nunca abrimos, porque si lo hacemos siempre se cae algo. Dentro están amontonadas pilas y pilas de papeles, y hay cuatro cajas repletas de fotografías. ¿Tú también tienen las fotos familiares arrinconadas por ahí? Por qué no aprovechar todo este tiempo en casa orgnizándolas, haciendo collages o poniéndolas en un álbum. ¿Ya has visto las fotos de la boda de tus abues? ¿Las de tu tía cuando tenía tres años? Anímate a pedirles que te platiquen las historias de cada foto, revivan las historias juntos y organicen todas esas fotos en el proceso. 

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2. Árbol genealógico

Bueno, ya te platicaron que tu tío era de Puerto Escondido y por eso se creía mago, pero ¿y quiénes eran sus papás? ¿Y los papás de sus papás? Todas las personas en esas fotos que ahora están en el collage, tal vez sigan siendo caras sin nombres. Pregúntale a tus abues quiénes son, cuál es el drama familiar, cuánta gente de la familia lejana pueden recordar (y cuántas de esas personas en realidad les caían mal). Yo propongo tomar nota de quién es quién, ver qué tan atrás pueden llegar en la línea familiar y luego hacer un gran árbol genealógico.

(Tip: si categorizan el árbol entre gente odiosa y familiares que sí les caen bien es mucho más divertido).

3. Escribir la gran novela latinoamericana

Ahora, con todas estas historias en tu cabeza y con tanto tiempo libre, puede ser el momento perfecto para comenzar a escribir una novela inspirada en tu familia. Quizá a tu abue, igual que al mío, le gusta escribir, y si es así, pueden comenzar a escribir juntos una novela, un cuento o incluso un poema.

Así, el mejor punto de partida pueden ser las historias reales ¿Te sabes la historia completa de tu tío que creía que era brujo? Tal vez en tu familia hubo bisabuelos revolucionarios y no lo sabes, las anécdotas que pueden contarte tus abues, sus memorias, son el mejor combustible.

Pueden comenzar juntos, hacer lluvias de ideas, y si se sienten más experimentales, pueden hacer incluso un cadáver exquisito o un cut up. Los ejercicios de escritura son muchísimos y, quién sabe, tal vez tú y tu abue escriban la próxima gran novela latinoamericana.

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4. Leer para discutir

Si lo suyo no es escribir, siempre pueden leer. En nuestro caso, leemos ensayos o capítulos de libros y los discutimos. Esta es una práctica muy divertida que te permite conocer mejor a la persona con la que compartes un texto, y abrir sus horizontes de información.

Si quieres leer algo pero no sabes qué libro comenzar, te dejo aquí esta nota que preparamos en LADO B con unas cuantas recomendaciones: 11 libros para ejercitar la imaginación y la mente sin salir de casa. Seguramente encontrarán algo que les llame la atención. 

Foto: Andrea Piacquadio | Pexels

4. Recetario familiar

Yo juro que el tapixte que preparaba mi abuelita es el más rico que ha existido en el mundo, y tal vez tú crees que el que prepara tu abue es el mejor, y tu vecino piensa lo mismo y así nos vamos.

Todos creemos que el sazón de nuestra casa es el mejor, que si yo le echo hoja santa, que si yo lo hago con clavo, que yo no le pongo ajo. Pero, ¿tú sabes cómo preparar el tapixte? Si la respuesta es no, yo creo que este tiempo en casa es el mejor para aprender a hacerlo. Siéntate con tus abues, que te cuenten las recetas familiares y las escribes, o pueden escribirlas juntos y luego cocinar algunas.

La herencia culinaria es de lo más personal que podemos preservar como familias, y qué mejor manera de pasar el tiempo que inmortalizándola en un recetario familiar.

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5. Jardinería sen

Una de las mejores prácticas para relajarse y olvidar por un pequeño momento el mundo exterior, es la jardinería. Hay algo mágico en ver crecer tus plantas, en cuidar algo y verlas florecer. 

Si tu abue y tú tienen un jardín, nutrirlo, limpiarlo y arreglarlo les puede traer horas de entretenimiento y paz. Si, por otro lado, no tienen jardín, pueden comenzar uno dentro de casa, plantar las semillas de aguacate que les queden de la comida, los rabitos de lechuga que no se coman, y así poco a poco comenzar un huerto dentro de casa. Sea grande o sea chiquito, un jardín compartido no hará más que traerles felicidad.

Si necesitas consejos sobre cómo comenzar, te dejo aquí una nota que hicimos en LADO B con toda la información que necesitas para empezar: Huertos en casa: una opción para seguir en contacto con la naturaleza en esta cuarentena.

Foto: Paul Theodor Oja | Pexels

6. Podcasts, la nueva radio

Un amigo me dijo una vez que el podcast es el futuro de la radio. Con esto en mente y aprovechando que a mi abuelito le gusta mucho escucharla, y que yo nunca había oído un podcast, comenzamos a escuchar uno. Primero escogimos uno al azar en Spotify, de Univisión: Enigmas sin resolver, y resultó ser sobre las teorías conspirativas que tanto le gustan a mi abue. Ahora es una clase de costumbre escucharlo a la hora de la comida.

Si les gustan los programas de opinión, de música, de política, debate (en realidad de lo que sea), deberían animarse a entrar al variado mundo de los podcasts, donde siempre hay un poco de todo.

Y, bueno, si tal vez en tu familia no son conspiranoicos como en la mía, no te preocupes, hay podcast para todos. Si les gusta la política y los temas de sociedad puedes escuchar El territorio del nómada o Convoy. Si lo que buscan son recomendaciones musicales, Suburbios Salvajes siempre tiene música fresca para todos. Y si, por otra parte, les gustan las historias y las leyendas, pueden escuchar Leyendas legendarias. En fin, tanto en Spotify como en Soundcloud y Podcast de Apple podrán encontrar uno perfecto para ustedes.

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7. Pintar como un artista

¿Alguna vez has escuchado hablar sobre Bob Ross? Una de mis actividades favoritas es ver su programa e intentar imitar sus pinturas. Es relajante, divertido y fácil. Si quieres iniciar un pequeño curso de pintura con tus abues, puedes hacerlo viendo sus videos en YouTube: Bob Ross Inc. Y si lo suyo no es aprender vía YouTube, sino con cursos un poco más estructurados, Domestika tiene muchos cursos gratis para practicar y aprender con expertos.

* Bonus

También hemos encontrado que hay opciones más extravagantes para entreternos estando en casa. Aquí te dejo una nota que hicimos en LADO B para que las descubras: Recursos culturales para recluidos responsables. Puedes tener una noche de ópera con tus abues, o incluso visitar un museo de Europa. Que este confinamiento no te detenga para aprender y divertirte con ellos.

Así, no importa de qué manera lo hagan, ya sea que decidan hacer un jardín o simplemente leer juntos, lo que importa es que se junten a pasar el rato. La contingencia puede hacer difícil la convivencia, pero no debemos dejar que nos separe de nuestros seres queridos. Por ahora, yo ya sé qué cosas haré con mi abuelito cuando lo vea y espero que tú también.

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