Colaboración frente a competencia, ¿quién ganará la carrera por la vacuna contra el coronavirus?
En el mundo hay más de cuarenta vacunas candidatas para prevenir el SARS-CoV-2. EEUU y China ya comenzaron los primeros ensayos clínicos en humanos
Por Lado B @ladobemx
02 de abril, 2020
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Laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). / Foto: Álvaro Muñoz Guzmán, SINC

Núria Jar | Agencia SINC

La colaboración y la competencia definen a la ciencia y emergen con fuerza en la pandemia del nuevo coronavirus. Por un lado, estudios mastodónticos como SOLIDARITY aglutinan a una decena de países para encontrar terapias contra la COVID-19, bajo el auspicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por otro, centenares de ensayos clínicos prueban en paralelo diversos fármacos para reducir al virus SARS-CoV-2.

Las investigaciones de estos tratamientos serán las primeras en dar resultados, que estos días se comparten en abierto –y casi en directo– para toda la comunidad científica. Este gesto, por el que miles de artículos se pueden consultar de forma gratuita, no está todavía generalizado en el avance del conocimiento. El acceso a los hallazgos de la ciencia de frontera, que multitud revistas publican a diario, acostumbra a ser de pago.

Por otro lado, en el terreno de la prevención, pasarán meses hasta que lleguen las primeras vacunas. Ahora mismo hay al menos 44 candidatas en las primeras fases de desarrollo, según el editorial del último número de la revista Science.

La opinión, firmada por Seth Berkley, director general de la corporación suiza Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), aboga por “el desarrollo de una vacuna global de forma coordinada”.

En cambio, el panorama es otro. Agencias gubernamentales, compañías farmacéuticas y biotecnológicas e incluso organizaciones independientes financian numerosos proyectos de investigación. Solo la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), fundada en Davos por los gobiernos de Noruega e India, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Wellcome Trust y el Foro Económico Mundial, impulsa ocho proyectos de vacuna.

Puertas de una sala donde se experimenta con patógenos que conllevan riesgo biológico en el CNB. En este laboratorio se avanza en el desarrollo de una vacuna contra el SARS-Cov-2. / Foto: Álvaro Muñoz Guzmán | SINC

El Proyecto Manhattan de la COVID-19

Berkley considera que “los esfuerzos fragmentados actuales no serán suficientes” para conseguir una estrategia preventiva que evite los contagios por el nuevo coronavirus. En esta línea, el experto clama por un Proyecto Manhattan en versión vacuna.

La analogía de aire belicista nos transporta hacia la Segunda Guerra Mundial. Ya lo dijo hace poco la canciller alemana Angela Merkel, que desde entonces no se había afrontado un desafío que dependiera tanto de la solidaridad colectiva.

Precisamente en los años 1940, el miedo de que los alemanes fueran los primeros en desarrollar bombas atómicas impulsó a Estados Unidos a liderar un proyecto internacional para conseguir en tiempo récord las primeras armas nucleares. Los ataques contra las poblaciones japonesas de Hiroshima y Nagasaki demostrarían el ‘éxito’ de aquella misión, liderada por el físico nuclear Robert Oppenheimer desde el Laboratorio Nacional de Los Álamos (EE UU).

Pero volvamos a la vacuna: “Sería conveniente organizarse, sobre todo para no repetir el mismo tipo de experimentos”, dice a SINC Luis Enjuanes, director del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), cuyo equipo está desarrollando una vacuna contra el SARS-CoV-2. No obstante, el experto advierte que “los consorcios muy grandes son problemáticos y muy difíciles de manejar”.

El virólogo lo resume así: “Bienvenido sea un Proyecto Manhattan para que los investigadores se coordinen sin matar ni eliminar la iniciativa privada y la creatividad de los científicos que están trabajando en los distintos laboratorios”.

En Barcelona, tres centros también trabajan conjuntamente en el desarrollo de una vacuna para prevenir la COVID-19. Uno ellos es IrsiCaixa, donde Julià Blanco –que también es investigador del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP)– lidera el grupo de virología e inmunología celular.

El especialista en virus cree que el editorial de Science es “muy acertado”, pero añade un matiz: “Probablemente la primera vacuna que consigamos no será la mejor, ni la más segura ni la más efectiva, porque se habrá hecho con la información que teníamos al inicio de la pandemia”.

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*Foto de portada: Álvaro Muñoz Guzmán | SINC

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