Censura Rosa: happy pop punk, música divertida que te destruye con su letra
Una charla con la banda poblana, Censura Rosa. ¿Por cuánto tiempo más?, su nuevo sencillo, te pondrá alegre y te hará llorar con su letra al mismo tiempo
Por Lado B @ladobemx
02 de abril, 2020
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Foto: Facebook Censura Rosa

Ivonne Olvera

Es domingo al mediodía, acabo de despertar, no me he bañado y ya se me hizo tarde. Estoy nerviosa. Me preparo lo más rápido que puedo y abro mi computadora; a la hora indicada me conecto a la videoconferencia. No sé qué esperar, he escuchado sus canciones, he visto videos, hice mi labor de stalkeo, y aún así no sé qué esperar. 

Entonces ¡PAM! Aparece en mi pantalla Karen Riquelme, la guitarrista, con el cabello castaño corto peinado hacia delante y con todo el estilo de rockstar. 

No pasa mucho tiempo y se conecta la otra Karen Morales, con su batería en el fondo, el cabello largo, negro y un septum que le eclipsa la sonrisa; Mel Serrano aparece en otro cuadro con la voz y la mirada más apacibles de lo que esperaba para la vocalista de una banda punk. 

Por un momento las miro a todas por la cámara de mi computadora y pienso que estoy frente a Los Ángeles de Charlie, solo que más punks y poblanas.

Si las conoces, entiendes de lo que hablo, y si no, prepárate para hacerlo porque este trío de hadas poblanas punks se llama Censura Rosa, y son la promesa musical de happy pop punk femenino del estado. “Dos lesbianas y una bisexual que se unieron en 2018 para revivir su etapa emo” –como se lee en su descripción de Facebook– conforman la singular banda que hace música de mujeres para mujeres.

Su inicio tocando covers

“Todo empezó en una fiesta drag”, me cuenta la baterista. Y es probablemente la mejor respuesta que pude haber recibido. Es así como comienza esta entrevista y la historia de la banda, quienes en el año de su debut como banda, 2018, se volvieron amigas por accidente. 

“En la fiesta, una amiga nos presentó y ahí fue donde conocí a Mel y a Karen […] empezamos a salir como amigas y nos dimos cuenta de que Mel cantaba, de que Karen tocaba la guitarra y yo… pues hace tiempo tocaba la batería y quería retomarlo, porque tocar la batería sola es medio aburrido y muy raro”. Karen Morales nos saca la primera sonrisa de la entrevista a la vez que nos expresa la esencia de la banda: son amigas que hacen música porque genuinamente lo disfrutan.

Después de esa revelación y muchos ensayos, se presentaron por primera vez en una fiesta de la asociación civil feminista El Taller (Centro de sensibilización y educación humana) cuando aún eran una banda de covers. 

”Fue bien cagado porque al principio no teníamos un género bien definido y tocábamos el típico Creep (Radiohead) o Where is my mind (Pixies)”. 

No fue hasta que se dieron cuenta de que las tres tuvieron una etapa emo en su pubertad que decidieron adoptar el género. “Después de un ensayo fallido estábamos medio agüitadas y a Karen se le ocurrió que tocáramos Blitzkrieg Bop (Ramones), y esa de la nada salió perfecta”, platica Mel entre sonrisas. “Fue entonces que supimos que iba por ahí”.

Comenzamos a platicar sobre aquella época de la banda. La primera canción que escuché de ellas fue un cover muy punk de Culpable o no, la –mejor– canción de Luis Miguel. Así,  intrigada por el hecho, les pregunto al respecto. 

Me platican que entre sus interpretaciones propias favoritas se encuentran Mujer contra mujer y algunas canciones de Selena. Para todo emo que esté leyendo esto, escuchar sus covers es una sensación similar a escuchar los discos de Punk goes… de Fearless Records, donde escuchabas a tu artista punk favorito gritar las letras de canciones pop del momento. 

¿Por qué hacer covers y no música propia desde el principio? Fácil: “Porque teníamos la inquietud [simplemente] de volver a hacer música y es muy divertido tocar covers”, me comenta Karen, la baterista. 

No hay mejor razón para apropiarse de los éxitos que todos conocemos para escucharlos en el género musical que más amamos. “Estaría bien chido hacer un cover del Noa Noa”, bromea Mel. Pero, aunque hacer covers siempre es divertido, las chicas buscaban la manera de crecer para expandirse en la escena musical.

Foto: Katia Martínez

¿Por cuánto tiempo más? El primer single

“Nos animamos a escribir cuando Karen dijo que había que empezar a hacer nuestra propia música. Las bandas chidas hacen su propia música y no nada más tocan covers”, me platican las dos Karen.

La banda tiene fuertes influencias en el emo dosmilero, como Blink 182 y Green day. Por eso, su primer sencillo ¿Por cuánto tiempo más?, es la canción con la música más feliz pero la letra más emo del planeta, una especie de cría entre My happy ending de Avril Lavigne y Rebel Girl de Bikini Kill. 

Si únicamente te dejas llevar por la música, tal vez te den ganas de reír y saltar, pero si pones atención a la letra, podrías sentir desesperanza: Sí, puedo ver la tristeza en nuestros ojos / sentir el dolor tratando de salir del cuerpo. / Podemos seguir, solo seguir / destrozando toda esperanza / viviendo por vivir / pero dime ¿por cuánto tiempo más?

Es una experiencia singular, de aquellas que solo el happy punk puede darnos. En casi todo el género “la melodía siempre suele ser alegre, pero las letras son devastadoras”, concordamos la baterista y yo. 

Escuchar ¿Por cuánto tiempo más? es un poco como la noche de Halloween, te sientes hiperactivo por todos los dulces que comiste pero por dentro te sientes cansado, y con el estómago adolorido, solo que en el caso de la canción, son las notas altas y alegres que te hacen mover la cabeza las que contrastan con el golpe lírico de tristeza. 

¿Cómo puede una canción hacerte sentir feliz y triste a la vez? Es un misterio, pero es una sensación inigualable. Entonces me platican un poco sobre el proceso de creación de ¿Por cuánto tiempo más?

“Para esa [canción] ya teníamos la letra, empecé a jugar con la guitarra y salió un beat pegajoso […] Así es como han salido la mayoría de nuestras canciones; ya que está construido un ritmo la compartimos y entre todas metemos mano, cada quien mete un poco de lo suyo”, me cuenta la guitarrista con estrellas en los ojos.

“En general, habla sobre una persona que se encuentra en el hartazgo de la vida y al mismo tiempo siente frustración al no poder cambiar su realidad”, dice la baterista. 

Reír llorando, aunque no se llore de felicidad es lo que esta canción logra hacer en quien la escucha. Aunque dentro de su repertorio original, no todas las canciones son iguales a esta. “No pasa nada e Inalcanzable son [canciones] de desamor; Magia es la única feliz en letra y ritmo, y es sobre los momentos chidos de la vida”, prosigue Karen (baterista). 

Sin embargo, esas son canciones que aún no han grabado. Se trata, pues, de una exclusiva, hablar de estas letras. 

Magia habla sobre los buenos ratos con los amigues, sobre compartir momentos y recuerdos”, nos dice Mel. “Básicamente las demás canciones son [sobre] rupturas con las ex”, dice la baterista y yo no puedo parar de reír.

Esa es la magia del género, divinamente ejecutada por Censura Rosa; música divertida que se te queda en la cabeza, que te hace querer brincar y sonreír, pero que también te destruye. Esta es la música hace que te den ganas de subirte a un escenario a bailar y destrozar una guitarra contra el piso. Música intensa en energía que combina, de alguna manera, con nuestras intensidades emocionales. 

Foto: Katia Martínez

¿Qué da censura a una rosa feminista?

Así fue el inicio de Cesura Rosa, ya no sólo como una banda más que hace covers. Una vez que tienes amigos e instrumentos ¿qué necesitas para formar una banda? Un buen nombre, y no hay mejor historia que la de Censura Rosa. 

“Ellas estaban proponiendo nombres bien raros y yo no estaba de acuerdo con ninguno”, platica la guitarrista mientras todas reímos. “Entonces pasó que yo dije: por qué no usamos una referencia que tenga que ver con las lesbianas y bisexuales, y se nos ocurrió la décima musa, Sor Juana Inés de la Cruz. Encontramos un poema suyo que se llama ‘En que da moral censura a una rosa’, y de ahí salió”. 

Yo pienso, entonces, en lo que significa que tres mujeres emo y feministas se reapropien de Sor Juana, la mujer más punk en México de su época. En lo difícil que debe ser insertarse dentro de un género históricamente machista y lo transgresor de usar de estandarte a la décima musa para alzar la voz.

“Las tres somos feministas […] nos juntamos por nuestras acciones personales […] a veces no se refleja en nuestras letras, pero el 80% de personas que nos escuchan son mujeres y esa es nuestra idea, hacer punk de mujeres para mujeres”. comenta la guitarrista. “Pero en los eventos siempre hemos tenido muy buena respuesta y nos emociona que estamos teniendo reconocimiento de la escena [musical] que está dominada por hombres”. 

Foto: Katia Martínez | Facebook Censura Rosa

Asumo que hacer música para mujeres en un espacio liderado por hombres no debe ser fácil, y me surgen mil preguntas sobre sus conciertos y cómo son. Comienzan platicándome que si hay problemas en el escenario, la mayoría de las veces no es culpa del machismo.

“Una ocasión a días de presentarnos me enfermé, y a tres días de tocar no tenía voz. Tuve que ir a que me inyectaran diario para ese día poder sacar algo decente; esa vez Karen también estaba mal de la muñeca”, me platica Mel. “Ese día yo estaba tocando y llorando, lo más punk del mundo”, completa Karen, quien parecía recordar el dolor al golpear las baquetas contra la tarola.

Karen (guitarrista) me comenta que, en cuestión a presentaciones siempre les ha ido bien: “A veces nos pasa que nos invitan a eventos, como el [concierto] del 2 de octubre en Ciudad Universitaria, y vemos que van a estar puras bandas anarcopunk, con letras anarquistas, y a veces nos saca de onda porque nosotras llevamos canciones como Culpable o no, y ese tipo de cosas”. Todas reímos. “Pues nos jalan porque saben que somos una banda de dos lesbianas y una bisexual y siempre nos han recibido bien”, termina Karen. 

Pienso que aquí recae la importancia de bandas como Censura Rosa, que visibilizan a las mujeres no heterosexuales dentro de una escena musical que siempre ha sido predominantemente machista. “El género al que nosotras nos enfocamos, el happy pop punk en Puebla, casi en su totalidad está repleto de hombres, y muchos no nos ubican y pues por ahí viene nuestro camino, queremos abrir puertas y espacios dentro de la escena”, me dice Mel.

Es cierto que en la música lo que nos falta son más artistas mujeres con el espíritu de Censura Rosa, quienes disfrutan lo que hacen y les apasiona la música. Al respecto, platicamos: 

“Hemos tenido un gran progreso, siento que cada vez vamos mejorando”, platica la guitarrista con una sonrisa que delata su emoción. “Seguimos componiendo […] Falta camino por recorrer pero el rumbo que vamos tomando está muy chido. La verdad nos gusta mucho lo que hacemos y esto se refleja; nos gusta mucho nuestra música y la compartimos”, concluye Mel. 

¿Qué sigue entonces para Censura Rosa? Tras un breve silencio, la baterista contesta: “Pues ahorrar, para sacar más sencillos”, y todas soltamos una carcajada. “Queremos ser más importantes en la escena, y al final del día queremos que en el género nuestro nombre sea conocido. Y pues seguir sacando canciones y que venga lo que tenga que venir”, termina Mel.

¿Y cuándo? ¿Por cuánto tiempo más esperaremos por nuevo material? Las chicas me contestan que por ahora es complicado componer en aislamiento social. “Pues si salimos todes bien de este pedo, pueden ir a vernos a la Emo Night el 9 de mayo en el Foro 519, si gustan escucharnos, ahí vamos a andar”, nos dice Mel. 

Yo pienso que si la desidia no me mata antes, el evento organizado por Monde Rare es una buena idea para ir a divertirse y revivir la nostalgia de mi adolescencia emo.

Empecé a divagar pensando en eso, y me di cuenta de que no tenía nada más qué preguntarles, así que con una sonrisa en la cara me despido, considerablemente menos nerviosa pero más emocionada que al principio. 

Las chicas se despiden de mí, le digo adiós a los entes punk en mi pantalla y cierro la videoconferencia. Me quedo frente a mi laptop pensando un poco en todo y en nada, en el punk, las mujeres y en Censura Rosa. 

No tengo mucho tiempo para apreciar el momento así que me despabilo, pero antes de cerrar mi laptop, escucho ¿Por cuánto tiempo más? una última vez, y dejo que la canción llene mi casa de energía antes de hacer los quehaceres dominicales.

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Puedes stalkearlas a las chicas de Censura Rosa igual que yo en: 

Instagram: @censurarosa

Youtube: Censura Rosa

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