Buscando resiliencia en un país extranjero
Estoy en un lugar lejos de mi ciudad, con las metas a la mitad y en total pausa. Por eso decido buscar mi propio método de combate ante toda esta adversidad 
Por Diana Edith Gómez @tras_lucido
02 de abril, 2020
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Foto: Diana Gómez

Diana Gómez

@dianaegomez

Desde hace más de dos semanas sueño todos los días que estoy México. Ayer soñé que se me olvidaba poner mi alarma para irme al aeropuerto. “Mi vuelo salía a las 4:00 am y son las 2:00 am. Atlixco está muy lejos de la Ciudad de México, no me va a dar tiempo de llegar. No tiene caso que me levante de la cama, ni modo, me voy a quedar”, eso digo en mi sueño, mientras respiro con profunda calma y… despierto. 

Estoy en un lugar muy lejos de mi ciudad, con las metas a la mitad y en total pausa, preguntándome a mí misma por qué estoy soñando todos los días que estoy en mi país. ¿Será porque volví hace poco de mis vacaciones en México? ¿será esta preocupación que no sé cómo disolver? ¿o será que… deba volver?

Hay muchas preguntas y pocas respuestas en mi cabeza, y sé que es un padecimiento actual totalmente natural, que comparto con muchos otros migrantes, quienes han tenido que dividir su vida y su cultura en dos. Pero esto se agrava con la crisis que vivimos ahora, porque la preocupación y la incertidumbre es doble. 

Por un lado escucho atenta a Angela Merkel cuando es necesario, continúo con mi confinamiento, como bien, tomo agua, hago ejercicio, escucho mi música en las mañanas e intento mantener mi espacio y mi mente en calma. 

Pero, por otro lado, veo y leo hasta las últimas noticias sobre México, como si fuera una persona hambrienta de información (creo que he leído más noticias que cuando era editora). Y dentro de esta loca dinámica llena de ruido y calma, se encuentra mi cerebro totalmente confundido y cansado. 

Y es que la mayoría de las veces me siento hasta culpable por tener buenos momentos cuando estoy en casa resguardada, aunque, por supuesto, todo esto debe parar. Es por eso que he decidido buscar mi propio método de combate ante toda esta adversidad, es decir, la resiliencia. 

Aquí algunos apuntes de madrugada que podrían servir si vives en el extranjero.

Foto: Diana Gómez

1.- No volver a casa

Bueno, la cosa va a continuar, eso hay que tenerlo claro, y no va a parar pronto. La peor idea que podemos tomar como extranjeros, es volver a nuestro país porque, a pesar de que nos sintamos solos, estemos con la crisis existencial al tope y los sueños en la basura, volver sería casi sinónimo de incrementar el número de infectados en nuestros países. Y lo más seguro es que pasen muchas semanas para que podamos volver a ver a nuestras familias. Podría ser el peor regreso a casa.

2.- Está bien sentirse mal y no ser productivo 

Las redes sociales son ahora un ruido interminable. Rutinas de ejercicio al por mayor, motivación, productividad, recetas… ideas que pueden funcionar y tal vez muy bien intencionadas, solo que no son para todos. Habrá días en que sintamos que todo se nos viene encima y está bien. Estamos en una crisis mundial y muy lejos de nuestras familias. El miedo debe salir en forma de llanto, desesperación, crisis… lo que sea, pero no necesariamente haciendo una hora de cardio todas las mañanas y, por supuesto, es imposible ser siempre positivos. 

3.- No comparar a nuestro país en esta batalla 

Nadie en este mundo estaba preparado para el coronavirus (COVID-19). Aún no existe un método que impida su contagio masivo y estamos justo en el epicentro de todo este caos. Así que esto ha estado lleno de pruebas y errores en cada nación. Es por eso que considero que habrá que hacer reflexiones muy separadas al hablar del virus y su combate. 

Comparar los sistemas de salud o menospreciar las labores que se hacen en nuestros países no nos dará muchas respuestas. Ni tampoco creo que sea momento de señalar a las personas que no pueden hacer confinamiento. Nuestros países son distintos, en economía, historia y batallas. Es necesario descolonizar nuestros pensamientos en esta plena crisis mundial, porque de lo contrario crearemos más pánico.

4.- Reforzar lazos

Creo que este es un buen momento para acercarnos más a nuestras familias y amigos. Bueno, no de manera literal, pero el estar siempre en casa nos da la oportunidad de llamarlos y conectarnos de otras formas. No siempre es necesario hablar sobre el COVID-19. Habrá que pensar en todas esas cosas que a veces no preguntamos o no contamos por estar en diferentes horarios. Este es el momento perfecto para retomar esos contactos. 

5.- Dejar descansar las redes sociales

Probablemente sea una medida un poco drástica, sobre todo porque en este momento necesitamos saber lo que sucede en el exterior, pero es justo en este mundo digital donde surgen olas de desinformación. Tal vez sería bueno darnos un receso intenso y solo quedarnos con lo que nos hace sentir bien. Las noticias podemos leerlas en dos o tres diarios digitales que sean de nuestra confianza.

6.- No sentir culpa

Y, finalmente, creo que deberíamos abrazar los pequeños momentos de felicidad y dejar de sentirnos culpables si somos felices por un instante. Todo está detenido y más no podemos hacer, esto no es nuestra culpa. Pero tal vez este caos sea exactamente una oportunidad para disfrutar más los buenos momentos y de replantearnos nuestra manera de resistir y de vivir en un país muy lejos de casa. 

Foto: Diana Gómez

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Diana Edith Gómez