Una enzima de las setas ostra es capaz de limpiar el agua...

Una enzima de las setas ostra es capaz de limpiar el agua potable y residual

Cristian Escobar

@crazo70

El investigador del Centro de Química del Instituto de Ciencias de la BUAP, Eduardo Torres Ramírez, investiga cómo las enzimas del hongo Pleurotus ostreatus, llamado comúnmente “seta ostra”, pueden utilizarse en el tratamiento de agua potable y residual en el estado de Puebla.

La investigación consiste en aprovechar las enzimas que crean los hongos en su proceso de alimentación para, en primera instancia, purificar a un nivel más completo el agua potable y, posteriormente, contribuir al tratamiento de aguas residuales.

Setas ostra./ Imagen de skeeze en Pixabay

El problema de la contaminación hídrica en México

La contaminación en los cuerpos de agua, derivada de la actividad humana, se ha convertido en un problema ambiental global.

Según el Primer Informe del Programa de Tratamiento de Aguas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), un 70% de los lagos, lagunas, ríos, y otros cuerpos de agua en México tienen algún grado de contaminación.

Así, aunque en la mayoría de los casos las aguas residuales atraviesan por un proceso de tratamiento antes de ser vertidas en los cuerpos hídricos, algunos de éstos no remueven buena parte de los contaminantes.

En 2016, en México, según datos de la Conagua y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, del total de las descargas de aguas residuales –por parte del abastecimiento público así como de industrias privadas– solo el 43.1% fue tratada para su reutilización, mientras que el resto fue desechada en mares, ríos, lagos y para uso de riego agrícola.

Aunado al daño ambiental, según Conagua, el costo económico de la contaminación del agua por descargas de aguas residuales no tratadas equivale a 57 mil 403 millones de pesos, o sea un 0.3 % del Producto Interno Bruto  (PIB) del país.

Foto: BUAP

Un hongo que puede ayudar al ambiente y la economía

Torres Ramírez, Doctor en Biotecnología por la Universidad Nacional Autónoma de México, mencionó a LADO B que el potencial que tienen los hongos para distintas áreas de aprovechamiento humano es bastante amplio, ya que se pueden utilizar tanto en la industria farmacéutica, alimenticia y, recientemente, en el rubro ambiental.

En el área ambiental, el aprovechamiento del hongo consiste concretamente en utilizar el proceso de alimentación de la seta ostra en estado natural, explicó el académico, pues estas generan una enzima que sirve para destruir la lignina, una capa vegetal bastante difícil de degradar, para que así puedan producir glucosa (su alimento principal). Por esta característica destructiva, a nivel químico, es que estas enzimas son útiles para la degradación de distintos compuestos contaminantes presentes en el agua.

«El primer paso», comentó Torres Ramírez, «fue probar cómo funcionan las enzimas de estos hongos en entornos ‘no tan agresivos’, como en el agua potable, ya que este tipo de agua no está totalmente libre de elementos contaminantes –incluso en agua embotellada–, pues hemos encontrado en ella sustancias potencialmente tóxicas, principalmente fármacos como naproxeno y paracetamol”.

Posteriormente, el Doctor en Biotecnología fue probando cómo reaccionaban las enzimas en un proceso terciario de tratamiento de aguas residuales.

«No podemos verter en una primera etapa de tratamiento estas enzimas, pues no durarían siquiera segundos, debido a la enorme cantidad de contaminantes pesados presentes en esas aguas”.

Una vez que se eliminan los compuestos de mayor tamaño, es decir, después de pasar por dos etapas de procesamiento, se llega al llamado “pulimiento” –en el que se encuentran compuestos que son muy difíciles de degradar debido a su tamaño pequeño y que sobrevivieron a los anteriores procesos –, es hasta este momento en que pueden utilizar las enzimas.

Foto: BUAP

Aunque se ha tratado de combinar estas enzimas con otros compuestos químicos para aumentar su resistencia, ya que al sacarlas de su entorno natural (alimentación de hongos)  su tiempo de vida disminuye gradualmente, este proceso tiene un costo bastante elevado, que, de momento, no puede ser cubierto.

La alternativa, comentó el doctor en biotecnología, podría ser agilizar el proceso de alimentación de los hongos, para que generen un número mucho mayor de enzimas con menor costo; sin embargo, todavía se encuentran estudiando la factibilidad de esta opción.

Otro de los obstáculos en la implementación a gran escala de este modelo, como detalla la Comisión Nacional del Agua, es que existe un volumen indeterminado de aguas contaminadas que no son colectadas, es decir, que se pierden en las redes de desagüe o que se descargan de forma ilegal directamente al medio ambiente, lo que hace que el porcentaje de efectividad de este tipo de tratamientos siga siendo parcial. Para ello, mencionó Torres Ramírez, se deben combinar los avances tecnológicos con políticas ambientales que demanden a las empresas públicas y privadas procesar sus descargas de aguas residuales.

A pesar de que la reducción de contaminación del agua requiere una fuerte inversión en infraestructura para el tratamiento de aguas residuales, proyectos como el de Torres Ramírez pretenden ser una alternativa a futuro para tratar el agua de manera personal.

 

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